EDITORIAL /
Carlos Marquez /
Cuando el jefe de la Dirección General de Persecución de la Corrupción Administrativa (DPCA) en la República Dominicana, consideró el desfalco del servicio de salud, SENASA como el «más siniestro y cruel» puso en evidencia la insensibilidad despiadada de los funcionarios del gobierno que lo ejecutaron.
Arrebatarle, más de 15 mil millones de pesos en medicamentos y servicios de salud a los dominicanos afiliados al régimen subsidiado, invita a llorar por quienes, a causa del robo, murieron, agravaron sus padecimientos de salud o perdieron la vida.
Esa ofensa al derecho a la salud de los que menos pueden en República Dominicana, las autoridades judiciales dominicanas la han definido como «Operación Cobra» y, revela por igual, la ineficiencia del actual gobierno en materia de auditorías, controles y supervisión, por un lado.
Por el otro, revela que muy probablemente los malhechores envueltos en el mayúsculo fraude no son solo los que aparecen en primera instancia, sino que otros importantes segmentos en el gobierno actuaron con negligencia cómplice.
De las declaraciones emitidas en el sentido de que el robo de SENASA implica más de 15 mil millones de pesos; es muy probable que la respetable cifra se asome a los 20 mil millones de pesos dominicanos, en la medida que avancen las investigaciones.
Eso significa que los filtros y los sistemas de supervisión del gasto brillaron por su ausencia durante años. Esos hechos son reveladores de que, los ejecutores de la «Operación Cobra», no son todos los que son, ni son todos los que hasta ahora están.
Teclalibre Multimedios se pregunta. ¿Cómo fue que todos los controles contables de vigilancia resultaron burlados o, fue que cerraron los ojos ante el siniestro e insensible crimen antisalud?
Para sustraer tan vasta cantidad de dinero público, «Operación Cobra» se valió de farmacias «fantasmas», pagos duplicados, y autorizaciones fraudulentas, lo cual necesariamente implicaba el involucramiento de muy altos funcionarios del gobierno.
Para Teclalibre Multimedios, no es creíble que un fraude de miles de millones pueda materializarse sin que nadie en las altas esferas se percate, ya que, en este caso, siempre se trató de transferencias financieras de gran volumen.
Con ello, queda claro que el desfalco de SENASA y el operativo de apresamientos de supuestos culpables, incluyendo al exdirector de esa importantísima entidad llamada a garantizar servicio de salud a la mayor parte de los y las dominicanas es otra prueba de fuego para la actual gestión de gobierno.
El gobierno del PRM, vía la justicia, tiene que demostrar su desvinculación con la referida Operación Cobra.
Simplemente, SENASA ha puesto en juego los niveles de credibilidad y transparencia que le restan a la imagen gubernamental, y corresponde a sus autoridades despejar los nubarrones de complicidad que pudieron operar la consumación de ese gran y bochornoso desfalco.
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