InicioIBEROAMERICALA TRAGEDIA DE LA NINA STEPHORA Y EL ACTIVISMO HAITIANO

LA TRAGEDIA DE LA NINA STEPHORA Y EL ACTIVISMO HAITIANO

-

Autor: Dr. Robert Cabral /
El caso del fallecimiento de una niña haitiana en una excursión de un colegio privado de Santiago de los Caballeros, en circunstancias aún no determinadas o esclarecidas, ha desatado la intervención mediatica de reconocidos activistas del movimiento identificado con la problematica del vecino pais.
Y también ha generado la reacción de algunos ciudadanos dominicanos, lo cual revela nuestro umbral humanitario y de sensibilidad social.
En el caso de los dos ciudadanos, ambos haitianos, que viven o han residido en República Dominicana, y que han sido beneficiarios privilegiados de nuestro nivel de desarrollo, tanto de nuestros progresos como de nuestras limitaciones, ya levantaron la bandera del «cuestionamiento racial» y de la acusación contra los dominicanos, desde la agenda del activismo haitiano, de la «discriminación, la xenofobia y la inclusión».
No han examinado el caso,  ni tampoco les interesa,  desde la perspectiva de los acontecimientos típicos y ordinarios, que suceden todos los días en este país, y que afectan por igual a dominicanos y extranjeros, legales e ilegales. No!
Estos personajes, ante este caso, tienen que protagonizar sus figuras, como siempre han hecho, para producir reacciones «mercadologicas» primero, y después insuflar el caso como un «evento racial», y obtener sus «dos minutos» de fama.
Pero veamos el caso, desde varios ángulos, para una justa comprensión del mismo.
El caso como tal, debe y tiene que ser tratado en su correcta dimensión, dentro de las falencias y debilidades investigativas, tanto policiales como del Ministerio Público, a lo cual nadie es ajeno en este país.
Cómo cualquier otro caso, ocurrido en el territorio nacional, merece la atención imparcial, la debida, pronta y oportuna diligencia de los órganos y autoridades competentes.
En este caso, #policianacionalrd y Procuraduría General de la República – PGR e #inacifrd  en Santiago de los Caballeros, donde sucedió el hecho.
Luego, en un sentido más amplio, examinemos la presunta o real «discriminación/persecusión» a qué estaba sometida la niña haitiana.
Primero vemos que la niña fue «admitida» en dicho Colegio, por tanto no fue excluida. Y tenía 4 años asistiendo al mismo.
La niña llegó, según los informes, a «destacarse» en las diversas actividades académicas del centro, lo cual revela que tenia las oportunidades para igualmente participar y desarrollar sus capacidades y creatividad.
La niña acudió a la excursión del Colegio como todos los niños, lo cual revela igualmente que tenía una participación igualitaria en las actividades recreativas del centro.
No hay evidencias de ningún evento anterior anormal en dicho Colegio, con esa estudiante.
El bullying, el acoso, los conflictos entre niños, las disputas escolares, como parte de la convivencia colectiva, las pequeñas reyertas de colegio y escuelas, las hemos vivido y padecido todos los dominicanos, en mayor o menor medida. Son parte de nuestras experiencias juveniles que luego se convierten en anécdotas.
Con ello no estoy justificando comportamientos inapropiados, más allá de lo normal, que se resuelven con la oportuna mediación e intervención de las autoridades escolares.
Ahora bien, me pregunto, el caso de esta niña fue un deliberado acto criminal, fue víctima de una pandilla de «una ganga» escolar, de una «trama» de las autoridades del Colegio, porque «era haitiana». Había un «plan criminal» contra la estudiante.
Hay una especie de morbo en todo esto.
Si tenemos respuestas y evidencias de estás interrogantes, entonces estamos ante un caso muy grave, que afecta a todos los niños de ese centro, y merece ser hasta «clausurado». En caso contrario, debe seguirse una investigación bajo los parámetros y estandares adecuados.
Ahora bien. También merece está reflexión, otros análisis no menos importantes.
Vivía la niña en RD peor que en Haiti. Tenia aquí, peor calidad de vida, estaba más insegura, pasaba más hambre, recibía peores atenciones médicas, educativas y sociales, o tenía en RD más posibilidades y oportunidades para su desarrollo y crecimiento en todos los órdenes de su vida, bajo las condiciones posibles para cualquier dominicanos común.
Está es una pregunta que también deberían hacerse los activistas de la propaganda y la cizaña haitiana en RD y sus secuaces prohaitianos, que los secundan.
Vemos cada día, como haitianos que viven en RD, se destacan en las artes, el deporte, la empresa y los negocios, porque las condiciones del pais se lo permiten, además de sus propias iniciativas.
Este tipo de hechos, accidentes, o negligencias le han ocurrido también, en no pocas ocasiones a niños dominicanos.
De lo que se trata es, de realizar las actuaciones adecuadas para prevenir que no le suceda a ningún dominicano ni extranjero, en el país.
Pero, finalmente, si los activistas quieren exponer el problema haitiano en RD, también estamos dispuestos a abordarlo.
Si los dominicanos discriminamos a los haitianos en RD, basta con decir que en RD hay más haitianos, casi que en Haiti o en cualquier otro país.
Y que aquí viven, trabajan, consumen y disfrutan más y mejor que en Haiti, hasta la invasión y el libertinaje.
Y aquí también viven muchos haitianos honrados y trabajadores, que no viven de la cizaña ni de fondos internacionales.
Y muchos también viven aquí, invadiendo tierras, asesinando, atracando, y cometiendo todo tipo de averías, y generando las mismas practicas de convivencia primitivas y caóticas que tienen en Haiti.
Basta con ver el motoconchismo haitiano en las calles, ciudades y campos de este país. Nos están imponiendo su sistema de violencia atavica y primitiva
En fin, los haitianos viven y son tratados aquí, como «dueños», como no son tratados en ningún otro país.
Y hay que decir también que muchos buenos dominicanos viven  sometidos al chantaje del «victimaje» haitiano.
Y por eso mismo es, que nos tienen invadidos.
Y muchos, no deberían estar aquí, incluidos algunos activistas.
Y un buen día empezaremos a desalojarlos, y solo deberían permanecer aquellos que nos respeten, y que merezcan está aquí, en esta tierra de promisiones y desengaños.
Y por cierto, a modo de epílogo, nunca hemos visto este activismo humanista y mediático, tan sensible y tan justiciero, ante los aberrantes y terribles crímenes del indolente machete haitiano, contra pacíficos e indefensos dominicanos.
Dr. Robert Cabral

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,800SuscriptoresSuscribirte

Latest posts