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Navidad invita Cerepoetas a ser guardianes de la chispa creativa y diplomáticos cultivadores de las artes que siembran la paz

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Carlos Márquez  /

 

Mensaje Cerepoetico a nuestros intelectuales y a nuestra comunidad hispana que, aun dispersa por el mundo, nos conecta el idioma.

 El arribo de la navidad nos encuentra espectando o viviendo realidades que nos interpelan y que nos hacen mirar atrás, no con nostalgia, sino con la urgencia de quien busca en el espejismo de la historia las claves para el presente.

Como bien argumenta nuestro Manifiesto Cerepoético, «los grandes acontecimientos que han conmocionado la existencia» siempre han provocado expresiones culturales que reflejan, cuestionan y transcienden la realidad material.

 Esa verdad histórica nos hace retraer un pasado que retumba en el presente.

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, surgieron movimientos como el Fauvismo, una fiereza actitud artística que exaltaba el color y el instinto, el Expresionismo, que en Alemania y otros países canalizó la angustia y la crítica social a través de figuras como Kafka.

Tras la gran conflagración, el Surrealismo de André Breton apeló al sueño y lo irracional para descifrar el caos. Más tarde, tras la Segunda Guerra Mundial, el Existencialismo de Sartre declaró que la existencia precede a la esencia, haciendo del individuo y su libertad absoluta el centro de un universo roto.

Estos no fueron meros estilos; fueron respuestas vitales, éticas y creativas al horror de su tiempo. Fueron, en esencia, cerepoesía.

 Hoy, el mundo y en particular nuestra región enfrenta su propio acontecimiento conmocionador.

En el Caribe y el Pacífico, una escalada de violencia ha dejado una estela de muerte y cuestionamientos profundos.

Una cronología reciente detalla ataques militares que, han resultado en más de 100 muertos, incluyendo pescadores cuyas familias claman por justicia ante organismos internacionales.

Líderes regionales han calificado esas muertes de ejecuciones seriales, así como guerra no declarada.

Lo que hoy tiene lugar en el Pacifico nos recuerda que la sombra del conflicto armado sigue presente. Incluso en Colombia, proceso de paz ejemplar mediante, se libran batallas complejas donde el reclutamiento de menores y los bombardeos ponen a prueba los principios humanitarios.

En este cruce entre la historia que se repite y la novedad de nuestros desafíos donde se dimensiona nuestro manifiesto, al abogar por la ética creativa en el marco de un mundo fracturado.

 En ese marco el Manifiesto Cerepoético mantiene enhiesta su bandera.

Por la Paz y la Ética Creativa, un lema indivisible. No podemos abogar por una creatividad honesta en un mundo que banaliza la vida, ni podemos construir una paz verdadera sin un lenguaje creativo que la imagine y la sostenga.

 Frente a la gran inflexión que significa la Inteligencia Artificial, nuestro movimiento es claro.

No rechazamos su aporte como facilitador del quehacer creativo, pero insistimos en un «antes y un después».

Los cerebristas no podemos atribuirnos una obra que nace de un algoritmo. La honestidad intelectual es nuestro fundamento.

Esta postura no es un capricho estético; es la misma integridad que nos obliga a nombrar la violencia cuando la vemos, a denunciar la injusticia y a temer, con razón, amenazas mayores como la de una hecatombe nuclear.

 En este día en que celebramos el natalicio de Jesús Nazareno, el movimiento cerebrista ratifica su llamado a la creación ética consciente y honesta.

 Los creadores de este tiempo debemos ser referentes de autentica sensibilidad.

Nuestra palabra, hecha poesía, narrativa o ensayo craneal debe documentar este tiempo con la verdad visceral del Expresionismo y la crítica audaz de las Vanguardias.

Los integrantes del Movimiento Literario, artístico y Cultural Cerepoetico debemos constituirnos en puentes y trincheras de arte y cultura.

Nacimos en un hemisferio marcado por la intervención histórica. La tensión actual, nos conmina a seguir asumiendo nuestro idioma común, hablado por más de 630 millones de seres, para tender diálogos, humanizar sensibilizando y transformar enemigos en comprensivos adversarios con quienes se pueda hablar.

Esta navidad, de la mano, invita a los intelectuales cerebristas, junto a los que aún no se han sumado a su ineluctable derrotero histórico, a atrincherarse como guardianes de la chispa creativa humana y diplomáticos cultivadores de las artes  que resisten la violencia y siembran la paz.

 

Carlos Márquez

Director Fundador  

 

 

 

 

 

 

 

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