Compara el actual retroceso de Bitcoin con el ciclo bajista de 2021-2022
El inversionista Michael Burry, célebre por haber visto venir el colapso hipotecario de 2008 cuando casi nadie miraba, vuelve a agitar las aguas. Esta vez, el foco está puesto en el bitcóin, cuya caída —advierte— podría no haber tocado fondo todavía.
Burry comparó el actual retroceso con el ciclo bajista de 2021-2022 y dejó caer una cifra incómoda: la criptomoneda podría deslizarse hasta la zona de los 50.000 dólares, arrastrando consigo a mineros y empresas del ecosistema a una posible “espiral de muerte”. En su diagnóstico no hay anestesia: “no existe una razón orgánica para que el descenso se detenga”.
El mercado, por ahora, parece darle algo de razón. El bitcóin cayó esta semana hasta 62.898 dólares, su nivel más bajo en más de un año y muy lejos del máximo histórico de 126.198 dólares alcanzado en octubre de 2025. Un desplome que ocurre en medio de un clima financiero global cargado de incertidumbre, tensiones geopolíticas, tasas de interés elevadas y huida general de los activos de riesgo.
A esto se suma la venta de posiciones por grandes tenedores, salidas de capital de fondos cotizados (ETF) y un efecto dominó que también golpea con fuerza a las altcoins. El mensaje es claro: cuando el miedo manda, la liquidez se refugia lejos del cripto-oeste.
En ese contexto, la firma financiera Stifel fue todavía más severa: estima que el bitcóin podría perder hasta un 70 % desde su máximo, lo que lo colocaría alrededor de los 38.000 dólares, siguiendo patrones históricos de mercados bajistas.
Moraleja provisional: el bitcóin vuelve a recordar que no solo promete libertad financiera… también exige estómago fuerte. Y cuando Burry levanta la ceja, más de uno revisa el paracaídas.
¿Quién es Michael Burry?
Michael Burry no es un gurú de Twitter ni un profeta de ocasión. Es el inversionista que apostó contra el mercado hipotecario de EE. UU. antes del colapso de 2008, cuando casi todos juraban que el sistema era indestructible. Fundador de Scion Asset Management, su fama quedó sellada en libros y películas, pero su reputación se sostiene en algo menos cinematográfico: una obsesión casi patológica por detectar burbujas antes de que estallen.
No siempre acierta en el timing —él mismo lo ha admitido—, pero cuando Burry lanza una advertencia, Wall Street suele escuchar… aunque sea con fastidio. En el mundo financiero, fruncir el ceño como Burry suele ser mala señal.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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