-Lancha, fusiles y propaganda: el nuevo choque entre La Habana y Florida que recalienta el Estrecho-
Cuatro muertos, seis heridos y un arsenal incautado. El gobierno de Cuba denuncia una “infiltración con fines terroristas” desde Estados Unidos. Washington pide investigación. ¿Hecho aislado o nuevo capítulo de una guerra narrativa que nunca terminó?
El mar amaneció inquieto frente a Villa Clara. No por tormenta, sino por historia. Una lancha con matrícula de Florida entró en aguas de Cuba y terminó convertida en titular internacional. Cuatro muertos, seis heridos y una lista de armas que parece inventario de película bélica: fusiles de asalto, pistolas, cocteles molotov, chalecos antibalas, mirillas telescópicas, uniformes de camuflaje.
El parte oficial del Ministerio del Interior de Cuba habló de “infiltración con fines terroristas”. Dijo que los ocupantes —cubanos residentes en Estados Unidos— abrieron fuego primero. Que un oficial resultó herido. Que la respuesta fue legítima defensa.
Del otro lado del estrecho, la palabra clave fue otra: investigación.
En Florida, el fiscal general James Uthmeier anunció que revisará lo ocurrido. El senador Marco Rubio pidió transparencia. Washington, mientras tanto, toma nota y mide sus sílabas.
El mar, como siempre, no habla.
Un guion conocido
Hay escenas que el Caribe ya ha visto. Lanchas rápidas. Exiliados. Armas. Guardacostas. Declaraciones cruzadas.
La Habana habla de soberanía defendida.
Florida habla de posible exceso.
Las redes hablan de todo.
En la isla, el episodio encaja en una narrativa antigua: grupos radicales que sueñan con desembarcos y gestos espectaculares. En Miami, encaja en otra: un régimen que dispara primero y explica después.
Entre ambas orillas, 150 kilómetros de agua y seis décadas de desconfianza.
Si el inventario oficial es exacto, no se trataba de turistas perdidos. Fusiles y chalecos no son equipo de pesca. Pero también es cierto que, en conflictos donde no hay observadores independientes, la primera versión suele ser la única que viaja con pasaporte diplomático.
La pregunta no es solo qué pasó, sino cómo será contado.
¿Fue una operación organizada?
¿Un acto temerario de un grupo pequeño?
¿Un episodio que alguien aprovechará políticamente?
En año electoral en Estados Unidos y en medio de crisis económica en Cuba, cada hecho es materia prima narrativa.
El Estrecho de la Florida nunca es solo geografía. Es frontera simbólica. Es herida abierta. Es escenario donde cualquier chispa puede parecer incendio.
Mientras se investigan balas y trayectorias, lo único seguro es que el episodio reaviva una relación que nunca ha estado del todo en calma.
El mar vuelve a guardar silencio.
Los gobiernos no.
Y en el Caribe, como casi siempre, la verdad navega entre versiones.
–Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada
Video al margen. De fuente externa

