-Mundial 2026 a 100 días: la guerra en Irán y otras sombras sobre el torneo más grande de la historia-
El torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá se prepara para ser el más grande de la historia con 48 selecciones, pero a tres meses del pitazo inicial enfrenta preocupaciones geopolíticas, tensiones de seguridad y críticas por el costo de las entradas.
Faltan apenas 100 días para el inicio del Mundial de Fútbol 2026, el primero organizado por tres países —Estados Unidos, México y Canadá— y el primero con 48 selecciones participantes.
Sin embargo, el ambiente previo al torneo no se parece a la calma festiva que suele preceder a una Copa del Mundo. La guerra en Medio Oriente, especialmente el conflicto entre Irán y la coalición encabezada por Estados Unidos e Israel, ha introducido un factor inesperado en la ecuación.
Analistas internacionales advierten que la escalada militar podría tener repercusiones indirectas sobre el torneo, entre ellas: tensiones diplomáticas entre países participantes, posibles restricciones de viaje o seguridad, protestas políticas durante los partidos, y riesgos asociados al transporte internacional.
Algunos expertos en seguridad deportiva consideran que el conflicto no necesariamente pondrá en peligro el torneo, pero sí podría aumentar las medidas de seguridad y vigilancia, especialmente en ciudades estadounidenses.
Directivos de varias federaciones nacionales y representantes de la FIFA tienen previsto reunirse esta semana en Atlanta, donde revisarán los principales desafíos logísticos y de seguridad del campeonato.
Entre los puntos de agenda figuran: protocolos ante crisis internacionales, seguridad en estadios y zonas de aficionados, transporte de delegaciones y selecciones, coordinación con autoridades federales de los tres países anfitriones.
El Mundial arrancará el 11 de junio de 2026, cuando México enfrente a Sudáfrica en el legendario Estadio Azteca, que se convertirá en el primer estadio en albergar tres inauguraciones de Copas del Mundo.
El torneo de 2026 será el más ambicioso jamás organizado: Con 48 selecciones, 104 partidos, 16 ciudades sede, y tres países anfitriones.
La expansión del torneo ha sido celebrada por algunos como una democratización del fútbol, pero también ha generado críticas.
Varios dirigentes y analistas sostienen que el formato ampliado complica la logística, aumenta los viajes y multiplica los desafíos de seguridad.
Otro tema que inquieta a los organizadores es la violencia del crimen organizado en algunas regiones de México. Aunque las autoridades mexicanas aseguran que las ciudades sede están bajo control y con planes especiales de seguridad, informes de prensa han señalado que algunos equipos han pedido garantías adicionales para sus delegaciones, las autoridades planean operativos extraordinarios en aeropuertos y hoteles, y habrá cooperación directa con agencias estadounidenses y canadienses.
El gobierno mexicano insiste en que el Mundial será una oportunidad para mostrar estabilidad y capacidad organizativa.
El problema que más enfurece a los fanáticos son los precios de las entradas. En plataformas de reventa y paquetes oficiales, algunos boletos para partidos importantes ya superan varios miles de dólares, lo que ha provocado críticas de asociaciones de hinchas.
Muchos aficionados acusan a la FIFA de haber convertido el torneo en un evento cada vez más elitista, alejándolo del público popular que históricamente ha sido el corazón del fútbol.
En varias ciudades de Estados Unidos, los tradicionales fan-fest —grandes zonas públicas para ver partidos— se están reduciendo o reconfigurando.
Las razones incluyen: costos de seguridad, regulaciones municipales, y preocupaciones por protestas o disturbios.
Esto podría cambiar la atmósfera festiva que caracterizó torneos anteriores como 2014 FIFA World Cup o 2018 FIFA World Cup.
Fútbol en un mundo en tensión. El Mundial siempre ha sido más que un torneo deportivo. Es también un espejo del mundo en que se celebra.
En 2026 FIFA World Cup, ese espejo refleja un planeta atravesado por tensiones: guerras regionales, polarización política, crisis económicas, y migración y seguridad.
Nada de esto impedirá que el balón ruede, pero sí plantea una pregunta inevitable:
¿Puede el mayor espectáculo deportivo del planeta mantenerse al margen de las turbulencias del mundo?
Dentro de 100 días, cuando el balón empiece a rodar en el Azteca, la respuesta comenzará a escribirse… minuto a minuto.
–Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-
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