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YAQUE DEL NORTE: EL SÍNTOMA DE UN PAÍS QUE AHOGA SUS RÍOS EN PLÁSTICO

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-Una crisis local que expone la urgencia de decisiones nacionales-

Las imágenes que llegan desde el sector La Otra Banda, en la provincia de Santiago, son un espejo doloroso pero necesario. Toneladas de envases plásticos, botellas desechables, fundas y residuos domésticos han convertido la compuerta del canal Ulises Francisco Espaillat en una presa de basura. Lo que debía ser agua para el riego agrícola es hoy un caudal contaminado que se arrastra hacia los cultivos y, eventualmente, hacia nuestros mares.

Pero no nos engañemos: esto no es un incidente aislado provocado por las recientes lluvias. Es el reflejo descarnado de una crisis nacional que llevamos décadas normalizando. Lo que ocurre en el Yaque del Norte ocurre, con distintos rostros, en el Ozama, en el Haina, en el Yuna. La diferencia es que ahora los desechos han bloqueado infraestructuras clave del Indrhi, poniendo en evidencia algo que muchos prefieren ignorar: la gestión de residuos sólidos en República Dominicana es un fracaso sistémico.

Lo que dicen las redes y la comunidad En grupos de Facebook como “Ecologistas Dominicanos en Acción” y “Santiago: Denuncia y Transparencia”, decenas de ciudadanos han compartido videos y fotografías de la basura acumulada. Un usuario, Carlos R., escribe: “Eso no es basura de ahora, es la que llevamos tirando al río por años. Las lluvias solo la devolvieron.” Otro comentario, con más de 200 reacciones, sentencia: “Mientras sigan vendiendo fundas y botellas desechables como si nada, esto no parará.”

Los residentes de La Otra Banda, consultados por medios locales, denuncian que no es la primera vez que ocurre, pero que esta vez el hedor y la plaga de insectos son insoportables. Doña Juana Pérez, ama de casa, declaró a un periodista: “Nosotros no queremos que vengan con camiones a sacar la basura cuando ya está tapado todo. Queremos que no tiren basura en la cañada desde arriba.” Su queja resume el núcleo del problema: atacamos las consecuencias, nunca las causas.

Quien cree que esto solo afecta a Santiago no ha visto los vertederos a cielo abierto en las riberas del río Maimón, en Puerto Plata, ni la isla de plástico que se forma en la desembocadura del Ozama cada temporada de lluvias. La acumulación en las compuertas del Yaque es apenas un botón de muestra de lo que ocurre en cada sistema de riego, cada embalse y cada toma de agua potable del país.

El problema tiene dos caras igualmente responsables:

Una cultura de desecho insostenible que convierte los ríos en extensiones del camión de la basura.

Una ausencia casi total de regulación efectiva sobre los plásticos de un solo uso.

Actualmente, República Dominicana carece de una ley que prohíba o grave severamente las fundas plásticas, los envases de poliestireno (foam) y los pitillos desechables, a pesar de que más de 100 países han dado pasos firmes en esa dirección. La propuesta de ley que lleva años en el Congreso Nacional duerme en comisiones, mientras los plásticos siguen fluyendo río abajo.

Medidas drásticas: la única salida No bastan jornadas de limpieza esporádicas ni discursos en el Día Mundial del Medio Ambiente. El Gobierno, el sector privado y la ciudadanía deben entender que la solución no es sacar la basura de las compuertas, sino evitar que llegue ahí. Para ello se requieren decisiones incómodas pero impostergables:

Prohibición progresiva de plásticos de un solo uso en todo el territorio nacional, comenzando por fundas, cubiertos, platos y envases de poliestireno. Plazos claros, sanciones para los infractores y alternativas accesibles (materiales compostables, retornables).

Sistema de responsabilidad extendida del productor (REP): que las empresas que introducen envases plásticos al mercado paguen por su recolección y reciclaje. No puede ser que el costo recaiga siempre en el Estado y en los ríos.

Educación ambiental obligatoria desde el nivel primario, pero acompañada de infraestructura: si no hay contenedores diferenciados, plantas de reciclaje funcionales y rutas de acopio, la educación sola no funciona.

Auditoría al Indrhi y a los ayuntamientos: ¿cuántos planes de manejo de cuencas existen realmente? ¿Se están ejecutando? Es inaceptable que las compuertas de riego se diseñen sin sistemas de retención de sólidos.

Quienes minimizan el drama de La Otra Banda diciendo que “siempre ha pasado” son parte del problema. Y quienes creen que con más camiones y brigadas de limpieza se resuelve, también. El Yaque del Norte nos está enviando un mensaje en forma de plástico: este modelo de consumo y de gestión de residuos tiene los días contados.

La pregunta no es si habrá otra crisis similar en el próximo aguacero. La pregunta es si nuestros gobernantes y legisladores tendrán el valor de enfrentar a los grupos de presión que se oponen a la regulación de los plásticos. Porque, mientras tanto, los ríos seguirán devolviéndonos la basura que les echamos, y los agricultores de La Otra Banda regarán sus cultivos no solo con agua, sino con la vergüenza de un país que no decide cuidar su propia tierra.

Drásticas, sí. Pero drásticas y ya. El Yaque no espera.

Nota de opinión elaborada a partir del análisis de reportes locales, reacciones en redes sociales (Facebook, Twitter/X) y declaraciones de residentes y ambientalistas recogidas entre el 30 de abril y 4 de mayo de 2026.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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