Cómo el diagnóstico temprano puede mejorar el desarrollo cerebral infantil

Por: Dra. Madelin Ventura Portorreal
Pediatra – Perinatóloga – Nutrióloga Clínica Santiago de los Caballeros, República Dominicana
“Mientras más temprano se detecta un trastorno del neurodesarrollo, mayores oportunidades tiene el cerebro infantil de reorganizarse y desarrollarse.”
En los últimos años, el aumento de los trastornos del neurodesarrollo, especialmente el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el TDAH, ha generado una gran preocupación mundial. Sin embargo, uno de los mayores problemas continúa siendo el diagnóstico tardío.
Muchos niños presentan señales desde el primer año de vida, pero la intervención ocurre años después, cuando ya existen mayores dificultades en:
- lenguaje,
- interacción social,
- conducta,
- aprendizaje,
- regulación
La neurociencia moderna ha demostrado que el cerebro infantil posee una enorme plasticidad durante los primeros años de vida, etapa conocida como “ventana crítica del neurodesarrollo” (Dawson et al., 2010; Hensch, 2005).
El tiempo sí importa.
Mientras más temprano se detecte e intervenga, mayores posibilidades existen de mejorar el desarrollo funcional del niño.
Ventana crítica del neurodesarrollo
Los primeros años de vida representan una etapa conocida en neurociencia como “ventana crítica del neurodesarrollo”.
Durante este período, el cerebro infantil posee una enorme capacidad de reorganización neuronal, aprendizaje, adaptación y formación de nuevas conexiones.
Por esta razón, las intervenciones realizadas tempranamente pueden tener mayor impacto funcional que cuando el abordaje ocurre años después (Hensch, 2005).
Este concepto es fundamental, porque explica por qué no debemos esperar a que el niño tenga 3, 4 o 5 años para comenzar a actuar.
El tiempo no es un detalle: el tiempo es cerebro.
El gran problema actual: muchos médicos y familias no tienen una ruta clara
En la práctica diaria, muchos padres notan señales tempranas, pero reciben respuestas como:
todavía está pequeño”, “ya hablará”,
“espere hasta los 4 años”, “eso es normal”.
Sin embargo, hoy sabemos que las señales tempranas del autismo y otros trastornos del neurodesarrollo pueden observarse desde los primeros 12–18 meses de vida (Zwaigenbaum et al., 2015).
El problema es que:
Muchos pacientes son enviados directamente a terapia conductual sin investigar primero qué está ocurriendo biológicamente en el niño.
Y esa es una de las grandes reflexiones que hoy comienza a plantearse la medicina integrativa del neurodesarrollo:
Un cerebro inflamado, agotado o metabólicamente desregulado puede tener mayores dificultades para aprender, regularse y aprovechar plenamente las terapias.
(Mayer et al., 2014).
El cerebro no funciona aislado del cuerpo
Actualmente sabemos que existe una comunicación constante entre:
- intestino,
- microbiota,
- sistema inmune,
- metabolismo,
- y
(Mayer et al., 2014).
Muchos niños con TEA presentan simultáneamente:
- estreñimiento,
- diarrea,
- selectividad alimentaria,
- trastornos del sueño,
- irritabilidad,
- ansiedad,
(Buie et al., 2010).
Esto ha llevado a múltiples investigaciones sobre el llamado:
eje intestino-cerebro.
Cada vez más especialistas consideran importante evaluar no solamente la conducta del niño, sino también:
- inflamación,
- sueño,
- alimentación,
- microbiota,
- estrés fisiológico,
- metabolismo,
- regulación
Porque un cerebro inflamado o metabólicamente desregulado puede tener mayores dificultades para aprender y beneficiarse plenamente de las terapias.
(Mayer et al., 2014).
Señales tempranas que no deben ignorarse
Las señales tempranas del autismo pueden observarse desde los primeros 12–18 meses de vida (Zwaigenbaum et al., 2015). pero existen los hitos del desarrollo ( parámetros del desarrollo) que se aplican desde el primer día de nacido donde se valora área social/emocional, área de comunicación, área motora/cognitiva. Aplicando estos parámetros podemos observar a temprana edad cualquier alteración del neurodesarrollo.
Los padres y médicos deben vigilar:
✔ poco contacto visual
✔ no responder al nombre
✔ retraso del lenguaje
✔ escaso interés social
✔ juego repetitivo
✔ estereotipias
✔ hipersensibilidad sensorial
✔ selectividad alimentaria
✔ trastornos del sueño
✔ irritabilidad frecuente
Mientras más temprano se detecten estas señales:
mayores oportunidades existen de intervenir precozmente.
Herramientas de tamizaje temprano
Antes de los 18 meses, herramientas como:
CSBS-DP
(Communication and Symbolic Behavior Scales Developmental Profile) pueden ayudar a evaluar:
- comunicación temprana,
- interacción social,
- gestos,
- juego,
- lenguaje prelingüístico. (Wetherby & Prizant, 2002).
A partir de los 16–18 meses puede utilizarse:
M-CHAT-R/F
(Robins et al., 2014).
Estas herramientas permiten identificar tempranamente niños con riesgo de trastornos del neurodesarrollo.
La importancia de una evaluación médica integral
La evaluación no debería limitarse únicamente a la conducta. Actualmente múltiples investigaciones promueven evaluar:
- nutrición,
- inflamación,
- sueño,
- metabolismo,
- microbiota,
- regulación hormonal,
- estrés oxidativo,
- y factores genéticos.
(Mayer et al., 2014).
Algunas analíticas que pueden aportar información importante incluyen:
Perfil hematológico y estado nutricional
Hemograma completo, Hierro sérico,Ferritina, Transferrina,TIBC, UIBC
Eje metabólico
Glicemia,Insulina basal, Péptido C, Urea, Creatinina
Electrolitos y minerales
Sodio,Potasio, Cloro, Calcio
Eje hormonal y estrés
TSH, T3, T4, Cortisol basal, DHEAS
Metilación y nutrición
Vitamina D3, Vitamina B12, Ácido fólico sérico, Homocisteína, Zinc
Eje intestinal
Examen general de orina,Digestión en heces, Calprotectina fecal
La calprotectina fecal puede ayudar a orientar inflamación intestinal en algunos pacientes.
Muchos niños con TEA presentan alteraciones gastrointestinales e inflamación intestinal asociada (Buie et al., 2010).
Nota
El «Dato Gratuito» (Observación en Casa): Padres, observen las heces fecales de sus hijos. Son la ventana al metabolismo:
- Heces Malolientes / Restos de comida-Mala digestión (falta de enzimas) y fermentación.
- Heces muy duras (Estreñimiento)– Toxicidad acumulada; reabsorción de
- muy blandas o explosivas-Disbiosis (sobrecrecimiento de bacterias o cándida).
- Heces con mucosidad-Inflamación activa en la mucosa intestinal
Panel genético y nutrigenético
Actualmente algunos especialistas utilizan paneles genéticos o nutrigenéticos para evaluar:
- metilación,COMT,MTHFR,metabolismo de
Las variantes funcionales del gen COMT pueden influir sobre:
- impulsividad,ansiedad, hiperreactividad,regulación
(Lachman et al., 1996).
Esto no significa que la genética determine completamente la conducta, pero sí demuestra que algunos niños pueden presentar mayor vulnerabilidad neurobiológica.
Sueño, inflamación y regulación cerebral
Muchos niños con TEA presentan:
- insomnio,
- despertares frecuentes,
- alteraciones de melatonina,
- irritabilidad,
(Cohen et al., 2014; Rossignol & Frye, 2011).
Dormir mal durante años puede afectar:
- conducta,
- aprendizaje,
- regulación emocional,
- atención.
Actualmente también se estudia el papel del estrés oxidativo, neuroinflamación y función mitocondrial en los trastornos del neurodesarrollo (Frustaci et al., 2012).
Estabilización biológica temprana
Cada vez más especialistas consideran importante comenzar tempranamente abordando:
- alimentación antiinflamatoria,
- regulación intestinal,
- microbiota,
- sueño,
- estrés fisiológico,
- deficiencias nutricionales,
- regulación
Nota
Antes de dar cualquier vitamina, debemos arreglar el intestino. Un cerebro inflamado es casi siempre el resultado de un intestino permeable y desequilibrado (Mayer et al., 2014).
Porque:
El objetivo no es solamente controlar síntomas, sino crear condiciones biológicas más favorables para el aprendizaje y el neurodesarrollo.
(Mayer et al., 2014).
La intervención biológica temprana no sustituye las terapias del neurodesarrollo; busca crear un terreno biológico más favorable para que el cerebro infantil pueda responder mejor.
Terapias del neurodesarrollo
Una vez el niño comienza a mejorar:
- regulación emocional,
- sueño,
- atención,
- hiperactividad,
- irritabilidad,
Las terapias del neurodesarrollo pueden tener mejor aprovechamiento funcional. (Dawson et al., 2010).
Estas pueden incluir:
✔ terapia de lenguaje
✔ terapia ocupacional
✔ integración sensorial
✔ apoyo pedagógico
✔ apoyo conductual
Reflexión final
Tal vez el mayor error no sea solamente el autismo.
Tal vez el mayor error sea llegar demasiado tarde.
Muchos niños podrían tener mejores oportunidades si:
- las señales fueran reconocidas temprano,
- los médicos tuvieran rutas claras,
- los padres fueran orientados,
- y la intervención comenzará desde las primeras señales.
El diagnóstico temprano no debe generar miedo.
Debe generar oportunidad.
Porque mientras más temprano actuemos, más oportunidades tendrá el cerebro infantil de desarrollarse, aprender, comunicarse y alcanzar su máximo potencial.
Referencias Bibliográficas
Buie, T., Campbell, D. B., Fuchs, G. J., et al. (2010). Evaluation, diagnosis, and treatment of gastrointestinal disorders in individuals with ASDs: a consensus report. Pediatrics, 125(Suppl 1), S1–S18.
Cohen, S., et al. (2014). The relationship between sleep and behavior in autism spectrum disorder. Journal of Neurodevelopmental Disorders, 6(1), 44.
Dawson, G., et al. (2010). Randomized, controlled trial of an intervention for toddlers with autism. Pediatrics, 125(1), e17–e23.
Frustaci, A., et al. (2012). Oxidative stress-related biomarkers in autism. Free Radical Biology and Medicine, 52(10), 2128–2141.
Hensch, T. K. (2005). Critical period plasticity in local cortical circuits. Nature Reviews Neuroscience, 6(11), 877–888.
Lachman, H. M., et al. (1996). Human catechol-O-methyltransferase pharmacogenetics. Pharmacogenetics, 6(3), 243–250.
Mayer, E. A., et al. (2014). Gut microbes and the brain: paradigm shift in neuroscience. Journal of Neuroscience, 34(46), 15490–15496.
Robins, D. L., et al. (2014). Validation of the M-CHAT-R/F. Pediatrics, 133(1), 37–45.
Rossignol, D. A., & Frye, R. E. (2011). Melatonin in autism spectrum disorders. Current Clinical Pharmacology, 6(4), 237–249.
Wetherby, A. M., & Prizant, B. M. (2002). Communication and Symbolic Behavior Scales Developmental Profile (CSBS-DP).
Zwaigenbaum, L., et al. (2015). Early identification and interventions for autism spectrum disorder. Pediatrics, 136(Suppl 1), S1–S9.
Dra. Madelin Ventura Portorreal
Pediatra – Perinatóloga – Nutrióloga Clínica

