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Poetas mongoles en Ilusiones y Cerepoesia

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Carlos Márquez presenta la tertulia invitando a un viaje fascinante a las estepas de Mongolia, donde caravanas guerreras tenían una visión profunda del mundo, basada en el pensamiento y la tradición oral, ya que no contaban con un alfabeto propio. Utilizaron el alfabeto cirílico con anotaciones de su propia creación, y fue a partir del ruso que comenzó a escribirse su historia. Aunque Mongolia fue un imperio que conquistó gran parte de China, la memoria oral fue la principal forma de conservar su historia. Los tuichi, los bardos de las grandes epopeyas, eran bibliotecas vivientes que sostenían la identidad y la cultura del pueblo mongol.

Es importante contextualizar su literatura, ya que no nace del aire, sino que es una expresión política y cultural. La ubicación geográfica de los autores y su visión reflejan lo que lograron plasmar y difundir a través del aprendizaje oral, ofreciendo una perspectiva más amplia y contundente sobre su historia y su pueblo.

Cristina Piñeyro nos presenta la geografía de Mongolia, que hoy corresponde a Turquía, significa ‘lugar donde nace el sol’ se caracteriza por no tener litoral, no tiene salida al mar, grandes montañas en el norte,  el macizo de Altai, donde destaca el pico Khuiten Uui, rodeado de bosques boreales y lagos y el desierto de Gobi en el sur con mesetas pedregosas y dunas de arena, formando un paisaje extremo y desafiante. El clima es continental, con inviernos largos y fríos y veranos cortos y calurosos. La vida en Mongolia ha sido moldeada por estas condiciones, con ríos que desembocan en océanos lejanos y lagos internos que conservan su belleza.

Los camellos del desierto de Gobi, diferentes a los de Arabia, son esenciales para el transporte en esa región. nos presenta a un poeta emblemático:  Mend-Ooyo Gombojav, nacido en 1952 en una familia de pastores nómadas. Su poesía, en la tradición oriental, trabaja la naturaleza y la espiritualidad, utilizando elementos como la niebla, el rocío y el cielo para dialogar con el paisaje y reflejar una visión de armonía entre el ser humano y la naturaleza.

Fausto Aybar comenta que la poesía mongol, al igual que la poesía oriental, aborda el concepto del non yo, destacando fuertemente el tema de la naturaleza. Comparte un poema titulado «Un reino brillante», que expresa que cada persona tiene una razón para existir y que su lugar está en los ojos brillantes y en los frutos inherentes. El poeta, al salir del contexto de la acción individual y del ego, se integra en un concepto universal de la poesía, fundiéndose con la naturaleza y lo trascendental.
Juan Martínez dice que la poesía del non yo, el poeta anula su identidad y se conecta con la naturaleza. Hasta el siglo XIII, todo lo que existía era transmitido oralmente. Mongolia, donde un solo hombre logró algo grandioso en una región, destaca por su historia de liderazgo y pensamiento. El punto central de su cultura es buscar disminuir las guerras internas y conquistar lo externo. La poesía mongola, parecida a la litera Bere Bere, se recitaba de memoria y era un cántico con poca escritura escrita. Los chamanes, llamados así, difundían estos poemas de pueblo en pueblo. La poesía de Mongolia es muy íntima, marcada por la naturaleza, el águila y el caballo, que representan su espíritu. La civilización moderna hizo que su poesía adquiriera un carácter místico.

Pauluna Suárez Rosero, destacada poeta y narradora ecuatoriana, expresa su satisfacción por la poca difusión de la cultura y las formas de hacer literatura y poesía del pueblo mongol. Argumenta que el pensamiento y la expresión cultural de estos pueblos están influenciados por su entorno exterior, lo que permite que su poesía fluya naturalmente en ese contexto. En su opinión, la influencia del medio exterior en su cultura impulsa una expresión artística auténtica y genuina.

Rosina Anglada comenta: El Imperio Mongol se desarrolló en las estepas de Asia Central y el Mar Caspio, en una región fronteriza con Manchuria, habitada por tribus nómadas que luchaban por sobrevivir en un entorno hostil con temperaturas extremas. En 1175, los tártaros entraron en conflicto con los mongoles, y este período duró aproximadamente 300 años, durante los cuales en el siglo XIII estuvo bajo dominio chino.

Genghis Khan, nació en 1162,  conocido como «el trabajador de hierro»,  tuvo una infancia muy difícil encadenado con un yugo de madera en el cuello, abandonado por su propia tribu junto a su madre y hermanos en esas extensas tierras, sobreviviendo incluso comiendo ratas; decidió vengarse de los tártaros, que habían envenenado a su padre  lideró una serie de conquistas ha sido comparado con Alejandro Magno. Su esposa fue raptada, poco a poco fue ganando la lealtad. En 1206, fue proclamado Soberano Supremo de las tribus mongolas en la Gran Kurutai. La caballería mongola era disciplinada, capaz de recorrer distancias increibles, simular retiradas y soportar temperaturas extremas.  Implementó un sistema de comunicación, llamado El Yan (red de espías) que les informaban antes de llegar a las ciudades que podían capitular, garantizar la movilización y un código ético que prohibía el robo entre los mongoles, premiaba la valentía, la fidelidad y la meritocracia guerrera, convirtiendo a sus enemigos en soldados leales, atraía a los mejores combatientes.

Tuvo cuatro hijos entrego a cada uno ejércitos y territorios. El tercer hijo fue elegido El Gran Khan, en 1229, era mas conciliador que su padre,  aficionado al vino pero no era un gran administrador, en 1227 murió Ghenghis Khan consecuencia de las complicaciones de la caída en un caballo, es desconocido el lugar donde reposan sus restos, pues las caravanas que llevaban sus restos las aniquilaban para que no dijeran en que lugar habia sido sepultado.

El Gran Khan  murió en 1241; en el 1260 dos nietos de Ghenghis Kahn están decididos a convertir la herencia de su abuelo en un campo de batalla, el imperio mongol fue devorado desde adentro, por la ambición sin limites, una pandemia en la caravana, esta historia cambio el mundo.

Nuestra querida poeta y narradora Paulina Herrera nos compartió CUATRO HOJAS ROJAS del escritor mongol Mend-Ooyo Gombojav

1.
Los alerces de la montaña, bañados de humedad, tiritan.
Y ante nosotros las hojas arden rojas como el fuego.
Como senderos en el pasto, que parten y se desvían,
las venas de las hojas inscriben nuestra felicidad.
2.
La densa neblina blanca cuelga como un telón
y el profundo bosque parece disperso en fragmentos.
Los árboles del deseo tienen un abanico de hojas verdes
y el rostro frío del cielo llora hojas rojas.
3.
La última lluvia silba entre las hojas rojas.
Los árboles se juntan, descalzos, en los senderos.
En la tierra, donde los amantes sufren por su gozo,
nosotros dos gozamos en nuestro sufrimiento.
4.
La última lluvia de otoño se espesa en la maraña del tiempo
y los copos de nieve blanquean las laderas de la vida,
y brillantes hojas rojas parecen corazones pintados
que anidan bajo la nieve que aletea palpitante.

Una tertulia muy animada!

 

 

 

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