Por Plinio De Oleo
Evaluar la gestión de la Justicia en República Dominicana en los últimos 30 años es asomarse a un barranco. Es el retrato de un sistema podrido desde la cabeza hasta los pies. Tres décadas de repartidera, politiquería y venta al mejor postor.
Aquí no hay justicia. Hay distribución de poder. Y el pueblo paga la factura.
1. La repartidera: 30 años loteando la toga
Desde 1996 para acá, la justicia se convirtió en botín. Cada gobierno que llega reparte la Suprema Corte, las Cortes de Apelación, los tribunales. La reforma de 1994 creó el Consejo Nacional de la Magistratura para “despolitizar”. Mentira. Lo volvió legal.
PLD 1996-2000 / 2004-2020: Llenó la judicatura de compañeros. El CNM operó como comité de base ampliado. ¿Mérito? No. ¿Carrera judicial? Menos. ¿Carnet del partido? Ese era el requisito. Se blindaron con jueces inamovibles hasta 2027.
PRD 2000-2004: También repartió. Negoció cuotas. Nombró a los suyos.
PRM 2020-2026: Prometió independencia. Terminó negociando cuotas. La justicia independiente se pospuso “para después”.
30 años después, el resultado es el mismo: jueces que le deben el puesto al político. Y el que debe, paga. Con sentencias.
2. El sistema secuestrado por grupos económicos y políticos
La justicia dominicana no responde al pueblo. Responde a dos amos en 30 años:
Grupos económicos: Fallos a la carta para bancos, constructoras y grandes apellidos. Caso Baninter, desalojo de La Zurza, terrenos del CEA. Desalojos express, embargos sin piedad, contratos blindados. La justicia civil es su notaría privada.
Grupos políticos: Impunidad garantizada. PEME, Plan Renove, Tucanos, Odebrecht, Medusa, Coral, Calamar. El expediente que toca a un senador, a un ministro o a un “don” del financiamiento de campaña, muere antes de nacer. Se archiva, se cae, se prescribe.
La balanza no está ciega. Está vendida desde 1996.
3. La justicia del hambre vs la justicia del capo
Aquí está la prueba del podrido total. Tres décadas, dos RD, dos justicias:
El que se roba un pollo por hambre: 15 años. Sin fianza. Sin contemplación.
El que se roba un salami o un plátano del colmado: 10, 19, 30 años si el fiscal anda inspirado. Juicio rápido. Condena ejemplar.
El capo de drogas: Casa por cárcel. Acuerdo. Colaboración. Extradición para evitar hablar aquí. Nunca llega a juicio de fondo o sale con pena cumplida.
El que desfalca fondos públicos: Millones en el bolsillo. Se pasea por tribunales 10 años, recusa jueces, apela todo. Jamas cae preso. Y si cae, es en una suite con aire, laptop y visitas.
Los grandes robos al Estado: 30 años de escándalos y nadie con sentencia definitiva. Baninter 2003, sin presos. Odebrecht 2017, sin condenas. Medusa 2021, durmiendo el sueño eterno.
El mensaje es brutal: en RD el crimen sí paga. Pero solo si robas en grande y tienes padrino.
4. Las herramientas del desastre en 30 años
¿Cómo se sostuvo este sistema tres décadas? Con cuatro pilares:
1. Ministerio Público politizado: De 1996 a 2020, el Procurador era del mismo partido que el Presidente. Perseguía opositores, protegía compañeros.
2. Consejo del Poder Judicial de bolsillo: Administrando el presupuesto y las sanciones a jueces con criterio político desde 1998.
3. Jueces del miedo: El juez honesto sabe que si falla contra el poder, lo trasladan a Pedernales, lo cancelan o le abren un juicio disciplinario. Mejor no buscarse problemas.
4. Prescripción y mora judicial: Expedientes que duran 15 años paseando. El tiempo es el mejor abogado del corrupto.
5. El costo: Un país sin fe después de 30 años
Tres décadas de justicia podrida nos dejan esto:
1. 8,000 presos preventivos: El 70% de la población carcelaria sin condena. Pobres, negros, sin abogado. Mientras el corrupto litiga en libertad.
2. Cero confianza: Según Latinobarómetro, solo 16% de los dominicanos confía en el Poder Judicial en 2026. El más bajo de América en 30 años.
3. Justicia por mano propia: Linchamientos, sicariato, “ajuste de cuentas”. De 1996 a 2026, la tasa de homicidios se disparó. Cuando el Estado no castiga, la calle lo hace.
4. Fuga de cerebros: Miles de abogados honestos no entran a la carrera judicial. ¿Para qué? Si la toga tiene precio.
Conclusión: 30 años es demasiado. O se limpia o se hunde
30 años de repartidera nos dejaron un Poder Judicial arrodillado. Un sistema donde el que roba por hambre se pudre en La Victoria y el que roba un país sale en la foto cortando cintas.
Esto no se arregla con discursos. Se arregla sacando la política de los tribunales. Se arregla con jueces de carrera, no de carnet. Se arregla metiendo preso al pez gordo, no solo al que se robó el plátano.
Mientras la justicia siga siendo el patio de los partidos y de los ricos, RD no tendrá paz. Tendrá lo que tiene hoy después de 30 años: abusadores y criminales gobernando desde la calle y desde el despacho.
Y un pueblo que ya no cree en nada. Porque cuando la toga se vende por 30 años, la República se muere.

