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Cristina Piñeyro analiza «Neruda en la Gloria», de Carlos Márquez

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NERUDA EN LA GLORIA Autor: Carlos Márquez

ANÁLISIS  /Cristina Piñeyro

Los espacios narrativos donde convive Carlos Márquez con su poesía resultan impregnados de una hermosa ensoñación que nos traslada a dimensiones insospechadas. Lo fantástico subyace en tiempo – espacio, destruyendo  la tenue línea entre lo real y lo irreal en el universo creado por el autor.

Esta maravillosa pieza literaria es el resultado de un momento de indignación vívido por el  poeta. La rabia contenida da origen a ésta inmensidad de tristezas agridulces vertidas en este poema.

En este espacio atemporal  el Yo poético descubre quién es  Neftalí y recrea  la colección de atributos líricos en su origen  llamándole por su nombre real.Nos presenta al ser humano que guarda en su interior ese alud de Odas que habitan en el reino de la poesía.

A partir de este momento le llama por su seudónimo, Neruda y nos cuenta que es un luchador y que canta  sus versos tempranos y eternos como los elementos, en torno al mundo. Allí donde la vida es sacra y la patria es diáfana, adornada, mas, no amenazada por la promesa socialista que arrulla al son de las palomas y la lira épica de Píndaro.

La suave brisa del océano que se mueve en los campos de Vid y rechaza la bota imperial. Si, es un cantor de las tristezas y urgencias del hombre Mapuche y por eso es bienvenido entre los dioses.

Ahora, el autor crea un espacio atemporal donde cohabitan  los momentos y las  ánimas y entonces habita el tiempo y usa la palabra clave (revelación) que le permite cruzar al espacio conferido a las almas y a través del soliloquio le cuenta a Neruda que Martí le ha dicho todo lo que hace en el cielo junto a Dios.

Considero magistral el manejo de los personajes a través de las diferentes voces narrativas. Inicia el yo poético, nos describe a Neftalí, luego la voz narrativa se dirige a Neruda y habla de su conversación con Martí … aquí  se produce un giro importante que nos habla de la ideología de Neruda cuando se sienta a la izquierda de Dios situando a Dios a la derecha traducido esto en términos políticos.

He de mencionar el diseño literario de este verso …  ”y que le das de comer, Odas sabrosas y elementales” … con lo cual la voz narrativa pone de relieve el propósito de Neruda al alimentar a Dios y a su hijo con la sapiencia que guardan la odas precisamente por ser elementales y guardar la belleza de las cosas sencillas…

Adjunto el poema «Neruda en la Gloria»  de Carlos Márquez

Neftalí,

manantial de odas,

rey,

reyes de poesías,

Neruda lucha,

Pablo ruiseñor,

nidal del verso eterno,

templo de la vida,

patria de las patrias cristalinas,

orla socialista,

avanzado vuelo de palomas,

denuncias sinfónicas,

lira que lloró,

perfumado pétalo

de residencias terrenales,

aroma antiimperial,

vate de Parral,

cantor de Temuco,

poeta de la órbita,

poeta del Edén.

Neruda,

anoche tuve una revelación…

Martí, ángel cubano caribeño,

me contó tus bregares en el cielo.

Me dijo que

durante las mañanas

nutridas de Sol,

te sientas a la izquierda de Dios

y a la izquierda del hijo,

y que le das de comer,

odas sabrosas y elementales.

Seguí escuchando

la reveladora serenata

y supe,

que el lejano Jehová

de los ejércitos y las bondades

interrumpió el vuelo de su sueño

para consumir tu Oda al Aire,

tu canto a la manzana

y tu poesía a la poesía.

El señor no quiso beber

tu desesperada canción,

ni tus henchidos poemas de amor.

..Igual que copiosos sudores

de nubes,

he dado todo mi amor

a las especies”,

murmuró, con ternura.

Una lustrosa mañana

sorprendió a Yahvé

recorriendo el camino

de tu palpitante granero de versos.

En Oda al Aire,

Dios descubrió

que las aguas de la vida,

viven encadenadas,

igual que esclavos antiguos

y que se justificó,

su ordenanza frutal

impidiendo mercadear

la frescura indivisible

de los vientos.

Oda a la Manzana

abrió sus alas comunitarias

mostrándole

su carne espumosa

en equilibrio repartida.

Oda a la Poesía

llevó al gran Dios

de los planetas ataviados,

hasta los volcanes

y las minas,

de la patria vacía

de Cobre y de Allende.

Entonces,

hubo neologismo angelical

y los ancianos del apocalipsis

fueron reservados,

y un fogoso conjunto

de voces en arcoíris

empezó a cantarle

a la paz necesaria.

Por eso, Neftalí,

rey de los reyes poetas,

las palmeras,

los peces de las aguas de vidrio,

el Orégano oloroso

y el tibio albedrío de las palomas;

junto a los pueblos desnudos,

celebran,

tu salvación eterna.

Es que sólo

tu poesía

de patrias delanteras,

pudo cambiar

el futuro mítico

de esperanzas nacionales.

Y, así,

César Vallejo, León Felipe,

Francisco Alberto, Miguel Hernández,

don Pedro Mir, Carmen Natalia;

encendido azufre,

guardianes fragantes de futuro,

ferruginosos cañones

y fusiles perfumados

ensayan cada día

un celeste descenso poético,

jugoso de justicia.

Porque Dios re morirá

y hará fallecer por siempre

a los demonios.

No resucitará Somoza,

ni Johnson, ni Trujillo.

A la ira de Dios y los poetas,

no sobrevivirán los criminales

de los doce años reelegidos;

ni Netanyahu, ni Galtieri,

ni Pinochet,

ni los José Napoleón Duarte

con su cristianismo

de monjas muertas

invocando justicia ineluctable.

Todos serán consumidos

con el azufre de sus crímenes;

con los ojos abiertos

hurgarán el fondo de las tierras

y un himno de brasas,

se encargará de elevarlos

a su mezquina pequeñez

de insectos.

Y, no habrá rezadora que les rece,

ni poeta,

ni cantor alguno

que le cante a su desgracia.

En tanto, tú, Neruda

y los otros ángeles

seguirán siendo libres.

Tú volverás del destierro,

hasta Isla Negra, frente al mar,

y los jóvenes provincianos

entrarán por puestas y ventanas,

sin que haya carabinero,

o brutal Pinochet,

que se lo impida.

Es que sólo tú,

ángel chileno,

tus versos de dolor,

tus quejas seculares

pudieron asegurar

el ocaso

de los demonios para siempre.

Cuando desperté,

Martí había volado al infinito,

con sus alas

apretadas de libre canto

y dejando en mi boca

el fresco sápido de las patrias

que buscan

amaneceres ciertos.

 

 

 

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