-El día que desaparecieron 50 millones: Daddy Yankee, los bancos y un divorcio que suena a conspiración-
Crónica judicial del reguetón, el poder y una reversión bancaria sin juez
Por TeclaLibre Digital
El divorcio de Daddy Yankee entra en terreno explosivo: su exesposa Mireddys González demanda la restitución de US$50 millones desaparecidos de su cuenta bancaria sin orden judicial.
San Juan no solo baila reguetón. También litiga. Y cuando se cruzan dinero, divorcio y poder, el ritmo cambia de pista y entra directo al tribunal federal.
Esta semana, Mireddys González Castellanos, ex esposa de Daddy Yankee y durante casi tres décadas arquitecta silenciosa de su imperio musical, lanzó una bomba judicial en la Corte Federal para el Distrito de Puerto Rico: exige la restitución de US$50 millones que —según denuncia— le fueron retirados ilegalmente de su cuenta bancaria en menos de 24 horas, sin orden judicial, sin aviso y con un simple código de “error” como explicación.
Sí: cincuenta millones de dólares que entraron… y salieron como si nunca hubiesen existido.
La historia no comienza en los tribunales, sino en la adolescencia. Raymond Ayala Rodríguez y Mireddys González se conocieron desde niños, se casaron a los 17 años, crecieron juntos y construyeron —hombro con hombro— uno de los proyectos más rentables de la música latina.
Mientras Daddy Yankee conquistaba tarimas y rankings, Mireddys manejaba la estructura empresarial, las cuentas, los contratos y el músculo administrativo de El Cartel Records y Los Cangris, Inc., empresas donde ambos figuran como socios en partes iguales.
El amor terminó. El dinero no. Según la demanda, el 8 de diciembre de 2024, las juntas directivas de ambas corporaciones aprobaron un dividendo de US$100 millones, a distribuir 50 y 50, como mandan los papeles y la aritmética básica.
Las resoluciones fueron firmadas, certificadas, notariadas y enviadas a FirstBank, banco principal de las cuentas corporativas. Horas después, los US$50 millones fueron acreditados en la cuenta personal de Mireddys González en Oriental Bank.
Todo legal. Todo documentado. Todo… hasta que dejó de estarlo. Pocas horas después del depósito, el dinero desapareció.
No hubo notificación.
No hubo congelamiento judicial.
No hubo orden de un tribunal.
Solo una reversión bancaria exprés, ejecutada —según reconoce un funcionario de operaciones de FirstBank— tras una decisión tomada entre las divisiones legales de FirstBank y Oriental Bank, amparada en un ambiguo código de “error”.
Un error de US$50 millones. La demanda no se anda con rodeos. Señala directamente a:
-Daddy Yankee, por presuntamente intervenir personalmente para provocar la reversión.
-FirstBank Puerto Rico y Oriental Bank, por ejecutar una transacción sin sustento judicial, violando protocolos básicos de protección al cliente.
El expediente enumera 14 causas de acción, entre ellas:
-Violaciones a leyes federales de transferencias electrónicas
-Conspiración civil
-Negligencia grave
-Enriquecimiento injusto
-Apropiación ilegal de fondos
En términos simples: si esto ocurrió como se describe, no fue un error técnico; fue una decisión humana.
El caso se desarrolla en pleno proceso de divorcio, en medio de una guerra legal cruzada donde Daddy Yankee ya había presentado acciones previas contra Mireddys y su hermana por control corporativo.
Pero esta vez el foco no está en quién firma o administra, sino en algo más delicado:
¿Puede una figura poderosa influir para que un banco revierta millones sin orden judicial?
¿Quién protege al cliente cuando el cliente deja de ser conveniente?
La demanda solicita:
-La restitución inmediata de los US$50 millones
-Que el tribunal declare ilegal y nula la reversión
-Responsabilidad solidaria de los bancos
-Medidas cautelares para impedir nuevas interferencias
-En otras palabras: que el dinero vuelva… y que alguien explique cómo se fue.
Daddy Yankee se retiró de los escenarios hablando de fe, paz y nuevos comienzos.
Pero en los tribunales, la música es otra.
Aquí no hay coros ni tarimas.
Hay transferencias, códigos, abogados…
y una pregunta que retumba más fuerte que cualquier bajo:
¿Quién manda realmente cuando el dinero se mueve: el banco, el cliente… o el poder?
En TeclaLibre, seguiremos el caso nota por nota, porque cuando el reguetón entra a la banca, la crónica apenas comienza.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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