-¿Delcy entregó a Maduro? La teoría de “Pacho” Santos que se cuela en la transición venezolana-
La versión de que Delcy Rodríguez “delató” a Nicolás Maduro gana tracción en círculos políticos tras las declaraciones de Francisco Santos. ¿Qué hay confirmado, qué es inferencia y qué es propaganda? Radiografía de una teoría peligrosa: si se instala, puede acelerar purgas internas, negociaciones con EE. UU. y una transición “con chavismo adentro”.
La teoría despega por una razón simple: tiene autor con pedigree. Francisco Santos —exvicepresidente colombiano y exembajador en Washington— dijo que está “absolutamente seguro” de que Delcy Rodríguez entregó a Maduro, y que “no lo sacaron: lo entregaron”. La frase viajó de inmediato por medios regionales. En política, una sentencia así no necesita pruebas para circular: le basta con sonar “posible” y tener quien la firme.
La teoría «cuadra» en el imaginario porque una vez cae Maduro, quien aparece administrando el timón —con uniforme institucional— es Delcy. Eso alimenta el sesgo clásico: si alguien gana, alguien movió fichas. (Es psicología de poder, no evidencia).
La presencia reportada de una fuente interna es gasolina premium para cualquier sospecha. Si hubo topo, entonces la cacería de nombres es inevitable.
Delcy lanzó un mensaje con tono de cooperación y legalidad internacional, justo en el momento en que Washington muestra músculo. Para algunos, eso suena a puente; para otros, a instinto de supervivencia.
Las preguntas clave (las que separan rumor de historia), son las siguientes:
¿Quién controlaba la seguridad inmediata de Maduro en las últimas 72 horas antes de su captura?
¿Qué cambios hubo en rutas, rutina, comunicaciones o escoltas?
¿Quién autorizó movimientos logísticos internos “anómalos”?
Si la CIA tenía fuente, ¿era civil, militar o mixta?
¿Por qué Delcy —ya en el poder— prioriza un mensaje de cooperación externa en vez de una narrativa de “resistencia total”?
Si el rumor se vuelve “creencia interna”, lo típico es: purgas, detenciones, depuración de mandos, y un Estado que se vuelve más policía que gobierno.
Washington podría preferir “orden” a vacío: cambios controlados, concesiones energéticas, y una salida que no huela a derrota total del aparato. El mensaje público de Delcy abre esa puerta, al menos discursivamente.
Si hay facciones que concluyen “nos vendieron”, Delcy puede terminar gobernando con el enemigo más peligroso: los suyos. (Proyección lógica; no hecho probado).
La tesis “Delcy entregó a Maduro” hoy es una hipótesis políticamente funcional: sirve para explicar una caída abrupta, ordenar culpables y justificar movimientos. Pero el rigor obliga a decirlo sin maquillaje: no hay confirmación pública de que Delcy fuese la fuente infiltrada; lo confirmado es que existió alguna fuente interna y que Delcy tomó la jefatura interina con un discurso de cooperación.
Para esta redacción de TeclaLIbre, en el Caribe político, el pez grande no se ahoga: se negocia. Y cuando un líder cae, la pregunta no es “quién lo tumbó”, sino quién quedó con las llaves. Si Delcy fue topo o simple heredera del caos, lo dirá el tiempo… pero el rumor ya cumple su misión: ponerle precio a cada lealtad y convertir la revolución en lo que siempre fue al final del día: un negocio de supervivencia.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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