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DOS MARES, UNA MISMA GUERRA

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Odesa bajo fuego, Caracas en la mira: dos mares, una misma guerra 

Mientras Rusia recrudece sus ataques contra Odesa, golpeando el corazón logístico del Mar Negro, Donald Trump eleva el tono y sugiere que Estados Unidos no necesita aval del Congreso para actuar militarmente contra Venezuela. Dos escenarios distintos, una misma lógica: control de rutas, energía como arma y poderes ejecutivos empujados al límite. En el tablero global, los mares vuelven a mandar.

El más reciente ataque ruso sobre Odesa no fue un bombardeo “de rutina”. Fue un recordatorio estratégico. Odesa es puerto, grano, seguros marítimos, exportaciones y narrativa. Castigarla significa decirle a Ucrania —y a Europa— que Moscú puede ahogar conexiones, encarecer el comercio y erosionar la moral sin mover una sola frontera. En términos militares, es presión; en términos geopolíticos, es asfixia selectiva.

Trump y Venezuela: el Caribe como zona de excepción Al otro lado del mapa, Trump desliza que la autorización legislativa no es requisito si se trata de “seguridad nacional”. El subtexto es claro: interdicción, bloqueo blando, acciones quirúrgicas. El Caribe aparece como mar vigilado, donde la legalidad se discute después y la disuasión se ejecuta primero. No es solo Venezuela: es el precedente. ¿Hasta dónde puede llegar el Ejecutivo sin freno parlamentario?

El hilo invisible: puertos, petróleo y poder

  1. Control de rutas. Rusia presiona el Mar Negro; Washington amaga el cerrojo caribeño. Dos mares, misma ambición: mandar sobre los flujos.
  2. Energía como palanca. Odesa conecta con alimentos; Venezuela con petróleo. En ambos casos, el recurso define la presión y el timing político.
  3. La “zona gris” legal. Misiles “a infraestructura”, operaciones “antinarco/antiterror”. Etiquetas distintas para un mismo resultado: acciones de guerra sin llamarlas guerra.

Se normaliza el bloqueo como herramienta política. Afecta precios, seguros y diplomacia.

Se estira el derecho internacional: la urgencia manda, el debate llega tarde.

Los países medianos quedan atrapados entre alineamientos forzados y silencios costosos, especialmente en Europa del Este y el Caribe.

Lectura caribeña con picardía TeclaLibre: Cuando Washington habla de “Venezuela” y “acción sin permiso”, en el Caribe no suenan discursos: suenan olas. Olas de presión diplomática, de rutas tensas, de economías pequeñas obligadas a elegir bando o a pagar el precio del “no opinar”. Y mientras Odesa sangra, Caracas tiembla. No es casualidad: es método.

En 2025, los mares vuelven a decidir. Rusia prueba que un puerto puede valer más que un territorio; Trump recuerda que un presidente puede empujar el tablero sin pedir turno. Entre misiles y decretos, el mundo aprende —otra vez— que la geopolítica no pide permiso: avanza. Y el resto, si no lee las corrientes, se hunde.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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