Drones sobre Polonia: ¿Incursión rusa o cortina de humo?
Polonia grita “¡invasión!” por supuestos drones rusos surcando su cielo, y la OTAN entra en modo pánico. Varsovia clama violación de soberanía, Bruselas y Berlín movilizan refuerzos, y en Washington el Pentágono saca brillo al discurso de “defensa colectiva”. Todo esto mientras Rusia avanza en Ucrania. ¿Tiene sentido que Moscú provoque a la Alianza Atlántica justo cuando parece llevar la delantera?
El Kremlin se defiende: “No eran drones armados”
Moscú lo niega todo. Dice que, en el peor de los casos, pudo ser un desvío accidental de drones señuelo, sin capacidad ofensiva. ¿Un error técnico o una jugada calculada? La pregunta es inevitable: ¿se arriesgaría Rusia a meterse un tiro en el pie con la OTAN, o estamos ante otro capítulo de propaganda bien orquestada?
Tres teorías para un sobrevuelo
El despiste técnico: Un dron ruso se pierde, cruza la frontera sin querer, y Occidente aprovecha para inflar la “amenaza rusa” como excusa para más músculo militar.
El truco ucraniano: Kiev, en apuros, podría estar fabricando incidentes para arrastrar a Europa a un choque directo con Rusia. Un falso positivo que huele a desesperación.
El negocio de Washington: Cada crisis en Europa es un cheque en blanco para la industria armamentista de EE.UU. Más tanques, más misiles, más contratos. ¿Coincidencia?
Este culebrón no altera el fondo del asunto: un choque de bloques en el tablero global. Polonia juega a la víctima para pedir más protección. Ucrania busca meter a toda Europa en su guerra. EE.UU. engorda su economía con cada arma vendida. Y Rusia, gane o no en Ucrania, sigue desafiando la hegemonía occidental junto a China.
Esos drones, reales o no, son más valiosos como titulares que como armas. Son el fantasma ideal para avivar miedos, inflar presupuestos militares y mantener la maquinaria de guerra en marcha.
La verdadera pregunta
No es si los drones cruzaron o no la frontera polaca, sino: ¿quién gana con que todos creamos que sí? En el ajedrez global, los drones son peones. Mientras los medios chillan “¡incursión rusa!”, la batalla real se juega por la hegemonía económica mundial.
-Luis Rodriguez Salcedo, para TeclaLibre-
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