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EL DRAGÓN Y EL OSO NO ACEPTAN EL «SOLO PARA AMERICANOS»

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El Dragón y el Oso no aceptan el «Solo para Americanos»: La contraofensiva de Pekín y Moscú

Por: Redacción TeclaLibre Moscú – Pekín – Washington / 11 de enero de 2026

Si el decreto de Trump del sábado fue un «golpe de mesa», la respuesta de las potencias del Este no se ha hecho esperar. China y Rusia han dejado claro que no piensan ver cómo sus inversiones y préstamos de dos décadas se esfuman bajo una firma en la Oficina Oval. Para ellos, el «secuestro» de los ingresos petroleros no es una emergencia nacional de EE. UU., sino un «asalto geopolítico».

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores en Pekín, la portavoz Mao Ning fue quirúrgica. China no solo está «conmocionada» por el uso de la fuerza y la detención de figuras del antiguo gobierno, sino que ha lanzado una advertencia directa a la billetera de Washington:

China le recuerda a Trump que Venezuela le debe entre 10.000 y 12.000 millones de dólares. Hasta ahora, se pagaban con barriles «con descuento». Si EE. UU. toma el control total y vende a precio de mercado para llenar cuentas custodiadas, Pekín exige su tajada primero.

Las pequeñas refinerías independientes de China (las famosas teapots) dependen del crudo pesado venezolano. Si Washington corta el grifo, China ya amenaza con aplicar controles de exportación en tierras raras, un golpe directo a la tecnología y los coches eléctricos de EE. UU.

El Kremlin ha sido más rudo. Rusia no solo ha calificado la acción como una «agresión armada», sino que ha pasado a la acción simbólica (y peligrosa):

Tras la incautación de un petrolero ruso por parte de la Armada estadounidense hace unos días, Moscú ha enviado un submarino para escoltar a sus buques en la zona. No quieren más «piratería legal».

Mientras Maduro está bajo custodia de EE. UU., Rusia ha cerrado filas con Delcy Rodríguez, reconociéndola como la autoridad legítima en Caracas. Es su forma de decir que, para ellos, los contratos firmados con Rosneft y otras estatales rusas siguen vigentes y que EE. UU. no puede simplemente «borrarlos» con un decreto.

En un giro muy al estilo Trump, el presidente declaró este fin de semana: «Se lo dije a China y a Rusia: nos llevamos muy bien, pero no los queremos allí». Sin embargo, les ha dejado una puerta abierta: pueden comprar el petróleo gestionado por EE. UU., pero bajo las reglas de Washington (precios de mercado y cuentas controladas).

La Traducción de TeclaLibre: Trump les está diciendo: «Pueden seguir teniendo el petróleo, pero ahora me pagan a mí y yo decido cuándo y cómo». Es el equivalente geopolítico a cobrarle alquiler a quien antes era el dueño de la casa.

Lo que estamos viendo es el fin del «petróleo fantasma». Durante años, Venezuela sobrevivió vendiendo crudo a China y Rusia bajo el radar de las sanciones. Con EE. UU. tomando el control físico y legal de la comercialización, ese flujo se corta.

El riesgo para Trump es que si presiona demasiado, China podría acelerar su apoyo a Irán para compensar el crudo perdido, o peor, bloquear componentes críticos para las empresas petroleras estadounidenses que ahora quieren invertir en Venezuela.

La Gran Incógnita: ¿Aceptarán Pekín y Moscú ser simples «clientes» de un recurso que antes controlaban mediante alianzas políticas?

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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