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EL FALLO QUE DESNUDÓ UN EXCESO DE PODER

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«¿Cierre de madrugada o puerta libre al delito? La sentencia que encendió las alarmas en el Palacio»

Las luces del negocio estaban casi apagadas y el reloj marcaba el límite fatal de las doce de la noche cuando llegó la noticia. Para los propietarios de bares, discotecas, colmados y centros de entretenimiento de la República Dominicana, la novedad no vino en forma de inspector del COBA ni de patrulla policial con sirenas encendidas, sino en las páginas frías pero contundentes de una sentencia del Tribunal Constitucional.

Sombra, zozobra y persianas abajo antes de tiempo. Esa ha sido la rutina de la noche dominicana durante casi dos décadas bajo el amparo del Decreto 308-06. Una norma nacida en 2006 con la promesa de frenar la violencia y el delito cortando el grifo del alcohol a medianoche de domingo a jueves, y a las dos de la mañana los fines de semana. Pero la noche, como la economía, no se apaga por decreto.

El gremio empresarial, agrupado en la Unión Dominicana de Propietarios de Centros Nocturnos de Diversión, no tardó en reaccionar. Hay triunfos que se celebran con copa en mano, pero este se celebró con la Carta Magna sobre la mesa. La Sentencia del TC declaró inconstitucional el decreto al reafirmar un principio de derecho sagrado: el Poder Ejecutivo no puede sustituir al Congreso Nacional cuando se trata de restringir derechos fundamentales y la libertad de empresa. Para eso existe la reserva de ley.

Junior González, presidente de la Asociación de Dueños de Centros Nocturnos, lo resumió sin rodeos frente a los micrófonos. Para él, no se trata solo de leguleyadas, sino de la supervivencia de miles de familias que dependen del entretenimiento nocturno:

“Nosotros estamos totalmente de acuerdo con lo que dice el Tribunal Constitucional de que deje sin efecto los horarios. Le pedimos al señor presidente de la República que lo que tienen que hacer las autoridades competentes es aumentar la seguridad al ciudadano.”

«A República Dominicana no se viene a encerrarse a la medianoche»

La crónica urbana de Quisqueya no se entiende sin la alegría de su gente, el son que retumba en las esquinas, el merengue en las discotecas de la capital y el flujo incesante de la diáspora y los turistas que abarrotan las zonas de esparcimiento. Restringir la noche, argumentan los empresarios, ha sido un freno innecesario al desarrollo comercial.

“La mayoría de los turistas y la diáspora vienen a República Dominicana a divertirse, no a encerrarse a la medianoche a pasar un momento sano y divertido”, enfatizó González. Las restricciones, aseguran, solo dejaron tras de sí un reguero de pérdidas millonarias, quiebras silenciosas y un ambiente constante de tensión con las patrullas encargadas de hacer cumplir los cierres a la fuerza.

Cierres arbitrarios, citaciones sin fundamento y atropellos recurrentes son parte del catálogo de quejas acumuladas durante 20 años. “Ya nosotros no aguantamos más”, fue el grito ahogado de un sector que siente que pagó los platos rotos de la inoperancia policial.

Sin embargo, en los pasillos de los negocios flotó una confusión inmediata tras el titular. ¿Significa esto que desde hoy la fiesta es hasta el amanecer sin ningún tipo de control? La respuesta es no.

El Constitucional aplicó una figura técnica sutil pero determinante: diferir los efectos de la inconstitucionalidad por un plazo de 2 años (24 meses). Durante este lapso, el Decreto 308-06 seguirá rigiendo de manera provisional para evitar un descalabro o un «vacío regulatorio» absoluto en las calles, dándole tiempo al Congreso Nacional para redactar y aprobar una Ley formal sobre expendio de bebidas alcohólicas y orden público.

Lo más irónico del expediente es que la propia Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo admitió ante los magistrados que la norma requería rango de Ley tras la reforma constitucional de 2010. El balón está ahora en el terreno de los legisladores.

La gran pregunta que queda flotando en las mesas de análisis de TeclaLibre es simple: ¿Se combate la delincuencia cerrando los negocios a la doce de la noche?

El debate histórico ha puesto de un lado a quienes sostienen que el alcohol nocturno alimenta las riñas y la violencia, y del otro a quienes demuestran que el crimen organizado y el asalto callejero no respetan el horario comercial. Para los propietarios de centros nocturnos, la solución gubernamental fue la más cómoda: apagar la luz del comercio en lugar de encender el patrullaje en los barrios.

El reloj legislativo de 24 meses ya empezó a correr. Mientras tanto, la noche dominicana espera que el Congreso traiga una regulación moderna, justa y, sobre todo, que la seguridad pública deje de ser una excusa para apagar la música.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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