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EL G-7 SE REÚNE EN CANADÁ: !MAS DE LO MISMO…?

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El G7 se Reúne en Canadá: ¡Más de lo Mismo (y Tantas Cosas Ignoradas)!

Los ministros de Exteriores del G7 (Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y la infaltable batuta de EE. UU.) se reunieron el miércoles 12 de noviembre de 2025 en Canadá para su «última reunión del año». Y, como es costumbre en estas cumbres de poderosos, la agenda estuvo marcada por lo que se dijo y, más interesantemente, por lo que se evitó con una habilidad que envidiaría un ilusionista.

En el libreto de las grandes potencias, Ucrania es un clásico ineludible. Los cancilleres hicieron su correspondiente y predecible llamado a un «cese del fuego inmediato» en Ucrania, mientras juraban su apoyo «inquebrantable» a la integridad territorial del país. ¡Qué generosidad verbal!

Pero el toque de picardía vino después: no solo acordaron «aumentar el costo económico para Rusia» (la famosa técnica del golpe de billetera), sino que ahora van a explorar «medidas contra países y entidades» que estén financiando a Moscú. Ajá. O sea, el sheriff y sus amigos van a empezar a revisar quién más está en la lista de «malos» por hacer negocios. Se vienen los señalamientos con índice acusador y, por supuesto, más sanciones para los otros.

En cuanto al conflicto en Gaza, el G7 ofreció un «fuerte apoyo» al plan de paz del presidente estadounidense, Donald Trump. ¡Qué conveniente! La diplomacia global alineándose servilmente con el plan de Washington. No se sabe si el plan es revolucionario o simplemente es la opción preferida por quien tiene la chequera más grande, pero ahí está, «fuerte apoyo».

Eso sí, se permitieron un pequeño y tímido murmullo de «preocupación» por las restricciones que Israel sigue imponiendo a la ayuda humanitaria. Una preocupación que, por experiencia, sabemos que rara vez se traduce en una acción real, ¿verdad? Solo lo suficiente para salvar la cara ante la opinión pública global.

Aquí viene el momento más jugoso y descaradamente cínico de la reunión. Pese a la evidente tensión generada por los ataques de EE. UU. contra lanchas en el Caribe (bajo la dudosa excusa de la lucha contra el narcotráfico), el tema simplemente desapareció de la agenda.

El ministro francés, Jean-Noël Barrot, se atrevió a decir que París estaba «preocupado» y que las operaciones militares de Washington «ignoran las leyes internacionales». ¡Vaya, qué audacia! Pero al parecer, esa preocupación se disolvió en el aire de la sala de reuniones.

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, con esa vehemencia que solo da la inmunidad diplomática, lo dijo tajante: «Nadie lo discutió conmigo. Nadie en la reunión lo discutió, no conmigo.» A lo mejor, murmuraron a sus espaldas, pero ¿discutir de frente con el Tío Sam? ¡Por favor!

Y la guinda del pastel: Rubio se puso el traje de defensor de la soberanía (la suya, claro) al negar que Europa pueda interferir. «No creo que la Unión Europea pueda determinar lo que es la ley internacional. Desde luego no pueden determinar cómo Estados Unidos defiende su seguridad nacional». En otras palabras: Somos Estados Unidos, hacemos lo que queremos en nuestro «hemisferio», y ustedes, amiguitos, no tienen vela en este entierro. La famosa Ley Internacional es flexible… cuando te conviene.

El otro gran tema incómodo, los aranceles de Trump que tienen a todos los aliados con los pelos de punta, también fue un fantasma ignorado.

La anfitriona, la ministra canadiense Anita Anand, visiblemente fastidiada por la insistencia de la prensa, se lavó las manos con el mejor estilo burocrático: «Estoy aquí como ministra de Exteriores», y los temas de comercio son competencia de «mi colega Dominic LeBlanc». Es decir, si el tema es difícil o compromete la alianza con EE. UU., ¡pásenle la papa caliente a otro! Un truco viejo, pero efectivo para evitar la confrontación.

Para no decir que no hicieron nada más que esquivar balas, el G7 tuvo tiempo para las menciones honrosas:

  • Taiwán y China: El llamado habitual a «mantener la paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán» y el rechazo al «uso de fuerza o la coerción». Un mensaje directo a China, recordándole (por si acaso) que los ojos del G7 están puestos allí.
  • Haití: Solicitaron más dinero y personal para aplicar la resolución de la ONU y urgieron al Gobierno haitiano a fijar un calendario electoral. Es decir, pidieron a alguien que ponga orden en un caos que a nadie le interesa solucionar de verdad.
  • Minerales Críticos y Seguridad Marítima: El acuerdo de moda. Reforzar la cooperación en minerales (léase: quitarle poder a China en las cadenas de suministro) y proteger las infraestructuras submarinas de las «amenazas híbridas» (léase: proteger las autopistas de información de espías… y otros intereses).

En resumen, la reunión del G7 fue una exhibición magistral de diplomacia selectiva: mucho apoyo inquebrantable para lo que conviene, grandes promesas sobre terceros países y un silencio ensordecedor sobre las acciones más cuestionables de sus propios miembros. ¡Negocios son negocios, y la hipocresía es la moneda de cambio!

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com      https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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