-Historia de Ismael Miranda en el Son y la Salsa-
Ismael Miranda Carrero, conocido como «El Niño Bonito de la Salsa», nació el 20 de febrero de 1950 en Aguada, Puerto Rico. Desde muy pequeño mostró interés por la música: a los 10 años le pidió a su madre que le comprara una conga, ya que inicialmente aspiraba a ser percusionista. A los 4 años, su familia se mudó a Nueva York, específicamente al East Village de Manhattan, donde creció inmerso en la vibrante escena musical latina de la ciudad. Esta influencia urbana, combinada con sus raíces puertorriqueñas, moldeó su trayectoria en el son y la salsa, géneros que fusionan ritmos afrocubanos como el son montuno, el mambo y el guaguancó con elementos neoyorquinos.
Su entrada al mundo profesional fue temprana y explosiva. A los 17 años, en 1967, grabó su primer álbum, Let’s Ball, con la orquesta de Joey Pastrana bajo el sello Cotique. Este disco marcó su debut como vocalista, aunque aún experimentaba con la percusión. Miranda se destacó por su voz potente y su habilidad como sonero, improvisando con feeling y carisma en temas que reflejaban la vida callejera y el orgullo boricua. Su estilo incorporaba el son tradicional cubano, pero adaptado al sonido urbano de Nueva York, lo que lo posicionó como uno de los pioneros de la salsa en su etapa formativa durante los años 60 y 70.
En 1968, a los 18 años, se unió a la Orquesta Harlow, dirigida por el pianista judío-estadounidense Larry Harlow, apodado «El Judío Maravilloso». Juntos lanzaron Orchestra Harlow Presenta a Ismael Miranda, un álbum que fusionaba el son con toques de jazz latino y boogaloo. Éxitos como «Mi Madre» (del álbum Me & My Monkey de 1969) y «Abran Paso» (1971) consolidaron su reputación. Miranda no solo cantaba, sino que componía y arreglaba, contribuyendo a la evolución de la salsa dura, con letras que hablaban de la identidad latina, el barrio y el amor con un toque social. Su colaboración con Harlow duró hasta principios de los 70, produciendo clásicos que capturaban la esencia del son montuno electrificado por trombones y trompetas agresivas.
En 1969, con solo 19 años, Miranda se incorporó a la familia de Fania Records, el sello que definió la salsa como movimiento global. Fania, fundado por Johnny Pacheco y Jerry Masucci, reunía a talentos como Celia Cruz, Héctor Lavoe y Willie Colón. Miranda debutó en Fania con álbumes junto a Harlow, pero pronto brilló en solitario. Su primer disco como líder, Este Es Ismael Miranda (1973), incluyó hits como «Las Esquinas Son» (compuesta por Rubén Blades) y «María Luisa», que se convirtieron en himnos salseros. Colaboró en producciones como Salsa Sin Miseria (1974), donde cantó «El Primero» con Adalberto Santiago y Pete «Conde» Rodríguez, y rindió homenaje a Benny Moré en temas como «A Benny Moré».
Como miembro de las Fania All-Stars, el supergrupo del sello, Miranda fue uno de los más jóvenes y carismáticos. Participó en giras legendarias, como el concierto en el Yankee Stadium (1973) y el álbum Live at the Cheetah (1971), donde su voz destacaba en improvisaciones soneras. Lanzó álbumes como No Voy al Festival (1977) y The Master (1983), experimentando con salsa romántica y dura. En los 80, colaboró con Willie Colón en Doble Energía (1980), produciendo éxitos como «Mayoral». Miranda dejó Fania en los 80 para fundar su propio sello, IM Records, donde produjo sus álbumes y bookings, manteniendo independencia creativa. Su paso por Fania lo convirtió en uno de los soneros más grabados, con decenas de hits y una discografía que abarca más de 40 años.
A lo largo de su carrera, Miranda ha grabado más de 20 álbumes en solitario y participado en innumerables colaboraciones, celebrando 45 años de trayectoria en 2012 y más de 50 en 2022. Es considerado un héroe en Puerto Rico y un pilar de la salsa, con canciones como «Señor Sereno», «Como el Águila» y «Ahora Es Que Estoy Sabroso» que siguen sonando en clubes y radios. En 2009, celebró 40 años de carrera en el United Palace de Nueva York, y en 2013, actuó en el Lehman Center. Su música ha influido en generaciones, y su discografía es una de las más completas del género.
En cuanto a su salud, en enero de 2021 sufrió un derrame cerebral (ictus) que lo dejó en estado crítico, requiriendo hospitalización y rehabilitación intensiva. Su recuperación ha sido notable: para 2024, ya participaba en eventos y homenajes, y en febrero de 2024 celebró sus 74 años con mensajes de admiradores destacando su progreso. No hay reportes de nuevos padecimientos en 2025; al contrario, un video de agosto de 2025 titulado «What Is Ismael Miranda Doing Now?» sugiere que está activo, posiblemente enfocado en su legado musical y apariciones limitadas. Su Instagram (@ismaelmirandapr) muestra actividad reciente con 194K seguidores, promoviendo su música y oficinas en Puerto Rico para bookings. Miranda ha expresado optimismo sobre el futuro de la salsa, y su fe ha sido clave en su recuperación, pasando tiempo con familia y fans.
En resumen, la historia de Ismael Miranda es la de un prodigio que evolucionó del son cubano al boom salsero de Nueva York, dejando un legado indeleble en Fania y más allá. A sus 75 años en 2025, sigue siendo un ícono vivo, recuperado y venerado.
-Luis Rodriguez Salcedo, para TeclaLibre-
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