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EL NOBEL «COMPARTIDO» Y EL ALMUERZO EN LA AVENIDA PENSILVANIA

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El Nobel «compartido» y el almuerzo en la Avenida Pensilvania

Washington D.C. – El aire gélido de enero en la capital estadounidense no enfrió el fervor de los venezolanos que, bandera en mano, esperaban a las puertas de la Casa Blanca. Pero hoy no era un día cualquiera de protestas. Hoy, la «Dama de Hierro» caribeña, María Corina Machado, cruzaba el umbral del Ala Oeste para verse las caras con el hombre que, para bien o para mal, ha sacudido el tablero geopolítico: Donald Trump.

Una medalla con dos dueños (según María Corina)

El momento que romperá las redes sociales y los diarios de mañana no fue un tratado firmado, sino un objeto metálico: la medalla del Premio Nobel de la Paz 2025.

Machado, en un gesto que camina sobre la delgada línea entre la diplomacia y el agradecimiento personal, le entregó su presea física a Trump. «Es un reconocimiento a su compromiso único con nuestra libertad», soltó la líder opositora a la salida. En Oslo deben estar frotándose los ojos; el Nobel es intransferible, pero en la política de los hechos consumados, María Corina acaba de nombrar a Trump co-autor de la paz venezolana.

¿Amigos o socios de conveniencia?

Dentro, el almuerzo duró dos horas. Fuera, la realidad es más compleja que un selfi. Aunque Trump la recibió con los honores de una heroína, en los pasillos de Washington el pragmatismo manda:

  • El factor Delcy: Mientras Machado hablaba de «libertad definitiva», la Casa Blanca de Trump sigue operando con Delcy Rodríguez en Caracas para que el petróleo no deje de fluir.

  • El estilo Trump: Se dice que el presidente elogió la «valentía» de María Corina, pero su administración mantiene que ella es una figura ética necesaria, aunque quizás no la pieza que ellos prefieren para el mando operativo en la transición.

El «Efecto Maduro»

Todo este despliegue ocurre con un elefante en la habitación (o mejor dicho, en una celda en Nueva York). Con Nicolás Maduro bajo custodia federal desde hace menos de dos semanas, el vacío de poder en Venezuela se está llenando con este tipo de cumbres.

Machado salió de la Casa Blanca directo al Capitolio. Allí, el ambiente fue menos de «regalos» y más de «cuentas». Senadores como Marco Rubio la esperaban para desglosar lo que realmente importa: cómo asegurar que las elecciones de 2024 no queden en el olvido ahora que el «heredero» de Chávez está tras las rejas.

La clave del día: María Corina se va de la Casa Blanca sin la medalla, pero con la foto que necesitaba para recordar quién es la referencia moral del proceso. Trump se queda con un Nobel en el escritorio y un ojo puesto en los pozos petroleros.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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