El tablero de ajedrez en el Caribe acaba de sumar un jugador de peso pesado. Mientras los cañones de la flota de Trump apuntan a las costas venezolanas, desde Planalto llega un mensaje de calma: Lula da Silva quiere ser el bombero de este incendio.
Aquí les traigo la actualización del «Plan Lula» para frenar lo que él llama una «guerra fratricida».
Lula, a sus 80 años, está jugando su carta de «viejo sabio» de la región. No solo confirmó que ha hablado por separado con Trump y Maduro este mes, sino que tiene una meta clara: una llamada decisiva con el magnate neoyorquino antes del 25 de diciembre.
El mensaje a Trump: «La situación no se resuelve a tiros». Lula le recordó que Sudamérica es una «zona de paz» y que Brasil no permitirá que el conflicto escale a una guerra abierta en su frontera.
La sospecha brasileña: Lula no se traga el cuento del narcotráfico al 100%. En su rueda de prensa soltó una bomba diplomática: “No sé si el interés es el petróleo de Venezuela, los minerales críticos o las tierras raras… nadie pone sobre la mesa lo que realmente quiere”.
Lula no habla por hablar. La situación afuera es color hormiga:
Bajas reales: Se reportan cerca de 100 muertos desde septiembre por bombardeos de EE. UU. a lanchas civiles sospechosas de narcotráfico.
El USS Gerald R. Ford: El portaaviones más avanzado de EE. UU. ya está en posición, y Trump ha sido captado en video diciendo que Maduro «no quiere jugar con fuego» con ellos.
Bloqueo total: El cerco a los petroleros de PDVSA ya es una realidad, y Brasil teme que el colapso total de Venezuela genere una ola migratoria y de inestabilidad que les estalle en la cara.
Lula está en una posición incómoda. Por un lado, su relación con Maduro se enfrió tras no reconocer su victoria electoral (el famoso veto en los BRICS); por el otro, Trump lo ve como un líder que «puede negociar», pero el estilo de Washington en 2025 es de presión máxima, no de diplomacia lenta.
El Factor México: No está solo. La presidenta Claudia Sheinbaum también se sumó este jueves al llamado de paz, creando un frente común entre las dos potencias de la región para decirle a Trump: «En nuestro barrio, no».
¿Creen que Trump escuchará a Lula antes de Navidad o el «bloqueo total» es un camino sin retorno?
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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