-El sodio entra en escena como complemento estratégico del litio en la industria de baterías-
Por Luis Rodriguez Salcedo
Santo Domingo, 1 de mayo de 2025.- En el dinámico mundo de la tecnología energética, el litio ha sido, durante más de una década, el protagonista indiscutible en la fabricación de baterías recargables. Sin embargo, la irrupción del sodio como opción viable y más económica está marcando una nueva etapa, no como reemplazo absoluto, sino como un complemento estratégico y, en ciertos casos, sustituto eficaz del litio.
El litio ha sustentado la expansión de los dispositivos electrónicos portátiles, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. Pero su escasez relativa, los altos costos de extracción y las tensiones geopolíticas por su control han despertado preocupaciones sobre su sostenibilidad a largo plazo.
Ante este panorama, el sodio —un elemento mucho más abundante y distribuido globalmente— ha comenzado a ganar terreno. A diferencia del litio, cuya producción se concentra en unos pocos países, el sodio puede extraerse a bajo costo y con menor impacto ambiental, lo que ha impulsado investigaciones y desarrollos tecnológicos en torno a las baterías de iones de sodio.
Aunque estas nuevas baterías aún no alcanzan la misma densidad energética que las de litio, su eficiencia y menor precio las hacen ideales para aplicaciones donde el peso no es un factor crítico, como sistemas de almacenamiento estacionario para energías renovables, motocicletas eléctricas o electrodomésticos.
Expertos del sector energético coinciden en que el sodio no está desplazando al litio, sino que está creando un nuevo equilibrio. “Ambos elementos pueden coexistir en un mercado que exige soluciones diversificadas y sostenibles”, señalan investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y empresas líderes como CATL, que ya ha presentado modelos comerciales de baterías de sodio.
Para países en vías de desarrollo, esta evolución tecnológica representa una oportunidad significativa. La posibilidad de contar con baterías más accesibles y menos dependientes de recursos estratégicos puede abrir nuevas puertas a la electrificación rural, el almacenamiento de energía solar y la modernización del transporte público.
El futuro energético parece orientarse hacia un modelo más flexible y descentralizado, donde el sodio y el litio trabajen en conjunto para responder a las crecientes demandas de la transición verde global.
En el caso de la República Dominicana, la aparición de baterías basadas en sodio podría facilitar el acceso a tecnologías de almacenamiento energético más económicas, impulsando proyectos de electrificación rural y apoyo a microempresas en zonas aisladas. Tanto la Comisión Nacional de Energía (CNE) como el Ministerio de Energía y Minas podrían encontrar en esta tecnología una herramienta clave para avanzar en sus planes de transición energética, integrando de forma más eficiente fuentes renovables como la solar y la eólica al sistema eléctrico nacional. Esto contribuiría a reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y a fortalecer la seguridad energética del país en el mediano y largo plazo.
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