InicioCEREPOESIAARTE Y CULTURALuz del Alba: reflejo de la cultura popular dominicana

Luz del Alba: reflejo de la cultura popular dominicana

-

“La vida de Luz del Alba es el reflejo de los desafíos que tenían (tienen) que enfrentar las mujeres rurales, ella sintetiza las experiencias de muchas mujeres en la República Dominicana”.

La novela de la autoría de Maricela Martinez, narra la vida de su madre Luz del Alba en la segunda mitad del siglo XX, es un viaje por la compleja realidad que vivieron muchas mujeres multípara s en una sociedad marcada por las desigualdades y dificultades. La historia de Luz del Alba es emblemática; su vida, llena de amores, sacrificios, alegrías y sufrimientos, nos permite asomarnos a un mundo donde las normas y valores familiares, los roles de género y las tradiciones juegan un papel crucial en la formación de una identidad colectivas.

Desde el inicio, la historia se sitúa en un contexto dominado por la dictadura y la opresión, donde las jóvenes como Luz del Alba no conocían otra vida más que ser sumisas y aceptar sin replicas, con apenas catorce años, decide dejar su hogar, en octubre de 1954, y fugarse (se emplio, dicen en el campo) con Daniel, el hijo de Negro Santos, quien cuenta con apenas dieciocho años.

Este es un acto que simboliza tanto un deseo de libertad como una búsqueda de amor en medio de una realidad restrictiva. Este primer paso hacia la independencia, sin embargo, pronto se convierte en una serie de partos que marcarán su existencia y la de su familia.

En el hogar de Luz del Alba imperaba una férrea dictadura, las muchachas apenas iban a la iglesia, no tenían recreación; su madre le lavaba los pies a su papa, es en la iglesia donde conoce a Daniel y en un papelito se comunican sus amores, él se la lleva en su caballo: Ojo Negro, a la comunidad de El Platanal, a la casa de su fallecida madre Ercilia.

La narrativa de los embarazos y partos de Luz del Alba nos muestra la realidad de la maternidad en una cultura popular donde las mujeres eran vistas principalmente como reproductoras de la vida, porque los niños «nacían con su pan debajo del brazo  y eran la garantía de la vida de sus padres», el dictador apadrinaba y condecoraba a las madres prolíficas cada uno de sus hijos representa un acto de amor, Luz del Alba demuestra una resiliencia admirable, lo que refleja el espíritu de muchas mujeres dominicanas que, a pesar de las adversidades, luchan por crear un hogar y una familia.

Cada hijo que llegaba, con su nombre y sus peculiaridades, se convierte en un símbolo de esperanza y continuidad. A partir de su fecundidad, Luz del Alba transforma su historia personal en una narración colectiva sobre la cultura dominicana: llena de matices, contradicciones y una profunda conexión con lo cotidiano.

Cuando iniciaron los dolores de parto, Daniel se fue en la bicicleta a buscar a la partera y el veinticinco de diciembre nació su primera hija, a quien pusieron por nombre Mila y su padre le regalo un pollito que le puso por nombre Dorado, luego vino Angélica, Luz del Alba tenia 16 años, y su padre le regalo una marranita que le puso por nombre Selvia, cuatro meses después embarazada de nuevo y da a luz a María del Pilar, “una niña rebelde como la mala hierba” y su padre le regala una oveja que le llama Marifinga, y sigue la producción con Danielito y luego Soledad y luego Daniela, a quien su madrina Celina le pidió permiso a sus progenitores para que le hiciera compañía a Eugenia su hija porque no tenía con quien jugar y se dan situaciones que afectan sus emociones por abuso sexual y también sufre fiebres de tifoidea que le provocaban delirios, en una ocasión estaba “trepada en una verja del balcón del hospital tratando de tirarse”; luego viene al mundo Chepe, quien sufre un accidente con el camión que traía los refrescos a la bodega y son lesionadas ambas piernas, la octava criatura es Dalia quien hacia muchas rabietas y es con el tiempo que se percatan de que la niña ni habla ni escucha luego de tener unas fiebres que le ocasiona daños permanentes. El noveno parto fueron unos gemelos (Ercilia y Esteban) el embarazo fue muy extraño los antojos de Luz del Alba eran “tomarse un trago de gas de la lampara de querosene y comerse la ceniza después de fumar un cigarrillo” para salvar a las criaturas estuvo el ultimo mes de embarazo interna en el hospital, a la niña no se le desarrollaron los pulmones apenas duro dos días, era la primavera del año 1967 cuando Esteban se atraganto con la leche y murió también. El décimo parto es de Dolorita, quien “camino a los siete meses de nacida, al año se trepaba por los setos como una araña y bailaba con tanta gracia… le encantaba el limón agrio y los huevos crudos” sufre de difteria, “solo unas manchas blancas quedaron tatuadas en su piel canela”, nace Lisandro, luego Miguel Ángel y se cierra la fábrica con Katiuska, quien cae del techo donde estaban volando chichigua…

A través de su historia, la novela toca temas sombríos como son el abuso sexual, junto a las enfermedades que ponen en riesgo la vida de sus hijos, sin embargo, a pesar de las adversidades, Luz del Alba y Daniel siguen buscando luz y esperanza en cada nuevo nacimiento. La obra es un homenaje a todas las mujeres que, con su valentía y amor, han construido y continúan construyendo familias fuertes unidas por el amor y la comprensión.

En esos tiempos los abusos sexuales no eran detectados, sucedían en ámbitos familiares y se ocultaban por las relaciones de compadrazgo. Las niñas eran «prestadas a familiares para ayudar en las labores domesticas o sencillamente para ser compañeritas… Estas situaciones no solo resaltan las fragilidades del entorno subrayando la vulnerabilidad de las personas en contextos de pobreza y falta de recursos.

La mezcla de lo real y lo extraordinario en su vida sugiere que, a pesar de las dificultades, hay una rica tradición cultural que permea su existencia, un tejido de historias y experiencias que la unen a sus raíces y a su pueblo.

La novela culmina en una representación vibrante de la vida familiar, donde cada hijo, con su nombre y sus peculiaridades, se convierte en un símbolo de esperanza y continuidad. A partir de su fecundidad, Luz del Alba transforma su historia personal en una narración colectiva sobre la cultura dominicana: llena de matices, contradicciones y una profunda conexión con lo cotidiano.

 

 

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,800SuscriptoresSuscribirte

Latest posts