Santo Domingo, Kingston, Puerto Príncipe, 26 de Octubre 2025
Redaccion de TeclaLibre
¡Ay, mi gente, agárrense los sombreros que Melissa no está jugando! Este huracán categoría 4, con vientos de 220 km/h, anda pavoneándose como el cuarto mandamás de la temporada ciclónica. A las 5:00 de la mañanita de este domingo, el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) lo pilló paseando cerca de la latitud 16.3 norte y longitud 76.3 oeste, a unos 195 km al sur/sureste de Kingston, Jamaica, y a 450 km al sur/suroeste de Guantánamo, Cuba. ¡Y miren la desfachatez! Se mueve hacia el oeste a pasito de tortuga, a 7 km/h, como quien no quiere la cosa pero dejando claro quién manda.
El boletín mañanero de Indomet, con sus ojitos puestos en los radares de Punta Cana y Puerto Plata, dice que el cielo dominicano está más nublado que el humor de un turista sin wifi. Las nubes de Melissa, bien descaradas, están entrando desde el Mar Caribe con vientos del sureste que no respetan a nadie. Prepárense, porque las provincias de la costa caribeña, la Cordillera Central y el suroeste van a recibir aguaceros de esos que te empapan hasta el alma, con tormentas eléctricas y ráfagas que parecen decir: “¡Aquí estoy yo!”. Barahona, Pedernales, Azua, Peravia y sus vecinas están en la mira, y para la tarde, el aguacero se pone viajero y se extenderá al sureste y noreste, como si quisiera conocer todo el país.
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) no se anda con cuentos y tiene a nueve provincias en alerta roja, como si dijeran: “¡Melissa, aquí no te queremos!”. Barahona, Pedernales, Independencia, Bahoruco, Azua, San Juan, Peravia, San Cristóbal y Monte Plata están en la lista de las que deben estar con los ojos bien abiertos. Otras 16 están en amarilla, desde El Seibo hasta Dajabón, y cinco en verde, como María Trinidad Sánchez y Santiago, que parecen estar en la zona VIP de la calma, pero no se confíen. Con el riesgo de inundaciones, desbordes de ríos y deslizamientos, mejor no bajar la guardia.
¡Ojo con el mar, compadre! La costa caribeña, desde Cabo Beata hasta Punta Salinas, está más brava que un merengue en sábado noche. A las embarcaciones pequeñas y medianas, ni se les ocurra salir, porque el oleaje está de mal humor y los aguaceros con tormentas eléctricas no están para bromas. Los bañistas, mejor consulten con las autoridades locales antes de darse un chapuzón, no sea que las corrientes de resaca los manden a pasear sin boleto de regreso. Y en el resto de la costa, tanto caribeña como atlántica, manténganse cerquita de la orilla, que el mar no está pa’ experimentos.
Así que, mi gente, a ponerse las pilas, a guardar el chinchorro y a estar pendientes, que Melissa anda con ganas de armar un sarao que nadie pidió. ¡A cuidarse, que esto no es un juego de domino!
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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