InicioCEREPOESIAARTE Y CULTURANazim Hikmet, 1902-1963, poeta turco indoblegable, humanista.

Nazim Hikmet, 1902-1963, poeta turco indoblegable, humanista.

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Nazim Hikmet fue un poeta turco nacido en 1902 en Salónica, en un entorno familiar intelectual. Estudió en Estambul y en la academia naval, y luego en la URSS, donde se interesó por la sociología y el comunismo. Participó activamente en la política y el periodismo en Turquía, lo que le llevó a sufrir varias detenciones y a exiliarse en la Unión Soviética en 1925. A pesar de estar en prisión en varias ocasiones, escribió muchos de sus poemas de amor y otros géneros, demostrando que la libertad del espíritu no está limitada por las cadenas físicas, es considerado en Occidente el poeta más importante en lengua turca del siglo XX.

El Papa Francisco dijo que, con amor, uno puede ser libre incluso en la cárcel. Hikmet expresó en su poesía una profunda valentía y dignidad, incluso en las situaciones más adversas, como en su poema «Carta a mi mujer», donde reafirma que, aunque pueda ser condenado a muerte, no mostrará miedo, solo valentía.

El 11 de noviembre de 1933 escribió
«Carta a mi mujer»

 

¡Mi único amor!
En tu última carta
“me duele el corazón”
“tengo el alma apagada”
Me dices
“si te ahorcaran” “si te perdiese”
Dices
“no podría vivir”.

Vivirás mujer mía
Un muerto balanceándose sobre una soga.
Mi voz
Se ahoga
En mi garganta
Y de ningún modo
Mi corazón acepta
Esta manera de morir.

Sin embargo,
Ten la certeza amor mío
De que si la mano peluda, cual araña negra
De algún miserable verdugo
Ha de echarme la soga al cuello,
“en vano mirarán a Nazim
Para encontrar el miedo en mis ojos azules!

El poema expresa la profunda angustia y dolor de su mujer al pensar que pueden ahorcarle en la prisión. Sin embargo, el poeta rechaza esa idea de morir colgado y le asegura que si un verdugo miserable le ahorca, no mostrará miedo en sus ojos azules, sino valentía y dignidad.

 

Love Beyond the Box of Chocololates with Nazim Hikmet — Mother Tongue
 Nazim Hikmet a la edad de cuatro años y medio en Alepo. Cortesía de la Fundación Nazim Hikmet.

 

Tras sus estudios en Moscú, Nazim Hikmet encontró inspiración en los poetas Maiakovsky y Nerval. En 1923, Turquía salió de una guerra de independencia, estableciendo una República que separó la religión del Estado y adoptó el sufragio universal. Inicialmente, Nazim apoyó este cambio, pero pronto el régimen se volvió autoritario y anticomunista. En 1924, regresó a Estambul y participó en el diario Aydınlık, órgano del Partido Comunista, que fue cerrado en 1925, y él tuvo que huir a Esmirna y pasar a la clandestinidad. Fue condenado en rebeldía a 15 años de cárcel y en 1925 se exilió en la Unión Soviética, donde participó en la creación del teatro METLA. En 1928, regresó a Turquía sin pasaporte y pasó seis meses en prisión, escribiendo prolífica-mente. En 1929, publicó varios libros de poemas y participó en una revista vanguardista, además de conocer a su futura esposa Pirayé.

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En los años treinta publica dos de sus obras más importantes: los poemas narrativos “La epopeya del jeque Bedreddin” (Şeyh Bedrettin Destanı, 1936), en la que glosa la figura de un líder religioso revolucionario del siglo XIV; y “Cartas a Taranta Babd” (Taranta Babu’ya Mektuplar, 1935), sobre la invasión de Etiopía por las tropas de Benito Mussolini.

Nazim Hikmet | "Si yo no incendio, si tú no incendias, si no… | Flickr

En 1938 fue condenado por un tribunal militar a quince años y cuatro meses de prisión, acusado infundadamente de mantener contacto con los alumnos de la Academia del Ejército, con los que ejercía sedición. En julio de aquel año al poco de concluir este proceso fue trasladado a un barco de guerra donde a raíz que en un registro aparecieran libros suyos en las pertenencias de algunos cadetes, es juzgado nuevamente a trece años y cuatro meses más de prisión, con lo que la condena suma veintiocho años, sin posibilidad de redención.

 POEMAS DE NAZIM HIKMET

En la cárcel de Bursa conoció a los jóvenes Orham Kemal que estaba cumpliendo cinco años de condena, futuro gran escritor e Ibrahim Balaban que alcanzó el éxito con su obra pictórica. Durante su permanencia en prisión contrajo matrimonio con Münevver Andaç (fue su segundo matrimonio). En la cárcel escribió sus Poemas de “Las 22-23 horas”, “Desde las cuatro cárceles”, Rubayat y su obra más ambiciosa, “Paisajes humanos de mi país», en la que se proponía retratar a su pueblo en diferentes momentos históricos.

Nazim enviaba todo lo que escribía a Pirayé (su primera esposa) y ella fue la depositaria de toda la obra escrita en prisión. (Según Nazim, unas 6600 páginas). No se conservan todas las páginas, algunas se perdieron en la censura penitenciaria y otras por las azarosas circunstancias que vivieron el poeta y sus próximos, o porque él mismo las desechara.

La versión turca de “PAISAJES HUMANOS DE MI PAÍS” apareció en su país, tres años después de su muerte, en 1960 la hizo la Editorial del Partido Comunista Italiano, que lo publicó como: “PANORAMA HUMANO”, la primera edición conocida de la obra, traducida al italiano, de una versión literata al Francés, preparada por la mujer de él. En 1962 apareció la Edición Rusa de esta obra y en París lo hacen el mismo año, con una versión incompleta.

«No es chacota la vida».

No es chacota la vida.
La tomarás en serio,
como lo hace la ardilla, por ejemplo,
sin esperar ayuda ni de aquí ni de allá.
Tu más serio quehacer será vivir.
No es chacota la vida.
La tomarás en serio,
pero en serio a tal punto
que, puesto contra un muro, por ejemplo,
con las manos atadas,
o en un laboratorio,
de guardapolvo blanco y con grandes anteojos,
tú morirás porque vivan los hombres,
aún aquellos hombres
cuyo rostro ni siquiera conoces.
Y morirás sabiendo, ya sin ninguna duda,
que nada es más hermoso, más cierto que la vida.
La tomarás en serio,
pero en serio a tal punto
que a los setenta años, por ejemplo,
plantarás olivares,
no para que le queden a tus hijos,
sino porque, aunque temas a la muerte,
ya no creerás en ella,
puesto que en tu balanza
la vida habrá pesado mucho más.

Imprescindibles: Nazim Hikmet, sigue siendo un traidor a la patria; Sangre que no se desborda, de Miguel Hernández; España en marcha, de Gabriel Celaya. – PRES.O.S.

Con esta obra, Nazim Hikmet se propone romper las fronteras entre diversos géneros literarios, de hecho en este largo poema, encontramos frecuentes escenas dialogadas, incursiones en la historia y sobre todo una composición cinematográfica.

El poeta ya había escrito un guion estando 16 meses en la cárcel de Bursa, al salir en libertad en agosto de 1934, gracias a la amnistía decretada para conmemorar el X Aniversario de la República. Trabajó escribiendo guiones, doblando películas y ejerciendo de ayudante de Dirección, por aquel entonces del Director de cine Turco más prestigioso.

El propio Nazim dirigió y escribió dos documentales: “SINFONÍA DE ESTAMBUL” Y “SINFONÍA DE BURSA”, ambos en el 34 y un largometraje.

El fragmento que presentamos a continuación corresponde al Libro Primero de “PAISAJES HUMANOS DE MI PAÍS” e incluye una de esas escenas retrospectivas a que nos referíamos, en que uno de los viajeros del vagón 510 —en uno de cuyos compartimentos viaja un grupo de presos escoltados por guardias— rememora —en plena Segunda Guerra Mundial, objeto de discusión entre otros viajeros— los años de su juventud en medio de la Gran Guerra de 1914-18.

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“PAISAJES HUMANOS DE MI PAÍS”
I FRAGMENTO

Kâzim de Kartal
O también el agá Kâzim del pueblo de Yayalar
O también el señor Kâzim de Estambul
(un hombre de 45 años que parecía un lobo)
dijo a Sakir: “Enciende un pitillo.”
Sakir de Sakarya
(al que le sacaron diez cubos de agua de la tripa)
fuma su cigarrillo como si aplicara sal y tabaco
a una herida abierta.
Terrible es su anhelo
De morir en un colchón de muelles.

Kâzim de Kartal
apoyó la cabeza en el respaldo de madera.
Entornó sus ojos amarillos de lobo.
A la par que el vagón,
su cabeza se balanceaba a un lado y a otro.
Observaba a Sakir,
“Soldadito”, pensaba,
“Soldadito, Soldado”.
Y una tras otra
Lo martillean sin cesar las ruedas
(cada vez más rápido, cada vez más fuerte).
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Y a Kâzim se le aparece el rostro del soldado
harapiento, agarrándose a los negros arbustos,
saliendo a duras penas de la oscuridad,
una enorme EXPEDICIÓN en años de la Gran Guerra.
¿Por qué es tan fácil ahora sentirse cómodo?
¿Por qué es tan difícil recordar las pasadas desgracias?
Kâzim de Kartal era guardafrenos en Pozanti,
corría el año 1917…
Día y noche los convoyes se dirigían a los frentes.
¿Dónde comenzaban, dónde acababan?
La caldera de los trenes se alimentaba con leña de pino.
El olor a leña quemada impregnaba los raíles.
Las vías férreas estaban en manos del ejército.
Soldadito, soldado,
soldadito, soldado.
En los cuatro frentes es el Apocalipsis.
Los vagones con capacidad para cuarenta
van abarrotados con ochenta, cien soldados.
Cerradas con candado las puertas de los vagones.
Pasan los trenes cargados de soldaditos.
Soldadito, soldado,
soldadito, soldado.
En los vagones cerrados no hay piedad…
Por aquel entonces Pozanti era la última estación.
El guardafrenos Kâzim de Kartal se quitó la ropa.
Se acuclilló bajo el sol a despiojarse.
Soldados y expediciones cubrían montañas y rocas.
Hambrientos y sedientos los que van; inválidos los que regresan.
La muerte es mandamiento de Dios, pero ojalá no existiera el hambre.
El hambriento es como un lobo presto al ataque,
el hambre nos vuelve peores que las bestias.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
El comandante de la tropa no tiene piedad…
Pozanti está en lo más hondo de un barranco abrasado por el sol.
El guardafrenos Kâzim de Kartal observa:
El soldado de caídos bigotes
está en los huesos.
Destrozadas abarcas en sus pies.
El soldado delira tumbado boca abajo.
Rebusca granos de cebada entre las boñigas de los caballos.
El soldado lava la cebada en el río.
Y luego la seca al sol para comérsela.
Soldados y expediciones cubrían montañas y rocas.
La muerte es mandamiento de Dios, pero ojalá no existiera el hambre.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Como mucho un puñado de cebada,
las boñigas de los caballos no tienen piedad.
A la izquierda del cruce hay una vía ciega,
en la vía ciega hay un vagón.
En el vagón hay seis alemanes sentados.
Rubicundos y culones.
Sentados a la mesa comiendo macarrones.
Tal vez no sean tan gordos,
pero así es como los ve Kartal.
Soldadito, soldado
Soldadito, soldado.
¿Qué tiene de extraordinario ser alemán?
Hay un perro atado al vagón de los alemanes.
Pelo gris, orejas cortadas y el lomo bien rollizo.
Cuando el alemán se hartó, echó sus macarrones al perro.
Hasta el perro del alemán come macarrones.
Tal vez no los coma a todas horas.
Pero así es como lo ve el de Kartal.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
El soldado avanza por la vía ciega.
El soldadito avanza hacia el perro.
Va arrastrándose a cuatro patas,
avanza un poco y se detiene,
ocultando la cabeza, como si fueran a apedrearlo.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Le quita los macarrones al perro y retrocede.
El soldado retrocede sin mirar atrás.
El hambriento es como un lobo presto al ataque,
el hambre nos vuelve peores que los perros.
Los seis alemanes aplauden al soldado.
La treta fue del agrado del alemán.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.

La perdiz va apeonando por las montañas,
pero en cuanto la hieren
se desploma y ya no se mueve.
La perdiz está descorazonada
y aunque tuviera fuerzas ya no puede volar…

Las expediciones partían del cuartel de Selimiye,
en ese maldito lugar reunían a los soldados que volvían de permiso.
Ya había cicatrizado la herida y había terminado el permiso,
pero el soldado estaba descorazonado
y tenía una herida abierta en el corazón.
Ya la Gran Guerra toca a su fin:
es el año mil novecientos diecisiete.
Así se hunda
el cuartel de Selimiye…
En el patio del cuartel
el suelo hierve
de piojos.
Al caminar crujen bajo tus pies,
pisas la sangre que han chupado a los soldados.
Sangre que ha saciado a los piojos.
Sangre negra y muerta.
En el cuartel de Selimiye la carne de los soldados
no está cubierta de vello ni de piel,
sino de piojos.
En el patio leían la lista
de los que eran enviados al frente.
El soldado dudaba, la mirada perdida,
y no respondía.
Había perdido sus esperanzas
y solo guardaba su obstinación.
Devorados por el hambre y los piojos,
cada día sacan los cadáveres de cien soldados,
el sargento se desgañita leyendo la lista
hasta que amanece,
el soldado no saldrá con vida por esa puerta.
Pero el Estado es más fuerte que los soldados.
Una mañana,
el patio estaba repleto de soldados.
Puede que hubiera diez mil,
o tal vez más.
Un inmenso mar de soldados.
Se rascan y guardan silencio.
Hombro con hombro.
Un sargento flamante se subió a la mesa
(alto
bigote negro
y quepis impecable),
lee la lista, pero nadie responde.
Una hora, dos horas.
Si Memet es obstinado, también lo es el sargento.
Dos horas, tres horas.
Nadie responde.
El sargento ya no aguantó más
y desde la mesa maldijo a sus madres y a sus mujeres.
Es peligroso insultar a Memet en pleno monte,
aunque esté solo
y esperanzado,
pero aún es más peligroso insultar en un cuartel a diez mil Memet desesperados.
La mano de Memet agarró la pata de la mesa,
y el sargento cayó del cielo al suelo.
Memet se agachó, se incorporó,
Y del sargento no dejó
Ni carne ni huesos ni tampoco el flamante quepis.

Avisaron al cuerpo de guardia.
Llegaron los Memet de guardia,
sin piojos, cebados y con bayonetas.
Entraron como lobos en un rebaño de ovejas.
Aullidos, el infierno.
Memet huye; Memet persigue.
Atraparon a unas dos mil ovejas.
Las enviaron a Haydarpasa en vagones cerrados.
En los vagones de cuarenta plazas
se apiñaban 80, 100 Memet.
Las puertas estaban cerradas con candados.
Los trenes iban repletos de soldados.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Tal vez yo mismo maté a un soldado,
una tarde,
en las escaleras de piedra
del cuartel de Selimiye.
Memet llevaba un pan en la mano.
¿Dónde lo habría encontrado?
Quién sabe…
Los bigotes de Memet eran rubios,
el pan era negro.
Deshice mi faja roja
(cuatro codos
relucientes
de lana y seda):
—Tú —le dije—, dame una rebanada
y yo te daré un codo de mi faja.
—¡Quiá! —replicó.
—¿Dos codos?
—¡Quiá! —repitió.
—¿Tres codos?
Memet quería toda mi faja de seda.
Sus bigotes eran rubios.
Yo miraba el pan.
Mi faja relucía en sus ojos.
Le di una patada en la ingle.
Memet se encogió y cayó de espaldas.
Se le había salido de la cabeza un trozo de hueso
como la viruta que sale de la madera de pino.
El pan en mi mano,
pero la sangre derramada
corría y se extendía
viva y roja
como mi faja de seda.
Por los escalones de piedra.
Soldadito, soldado,
Soldadito, soldado.
Cuando el hambre acecha,
¿Memet ya no tiene piedad de Memet?…

Entrecerrados sus ojos de lobo amarillo,
La cabeza de Kâzim de Kartal se balancea a un lado y a otro
al compás del vagón.
Frente a él Sakir de Sakarya
se aproxima
se aleja
se aproxima.
Y Kâzim de Kartal,
rodeado por las imágenes de aquellos lejanos días
y las palabras que escucha en el vagón,
unas veces se deja llevar años atrás y otras regresa al presente.

Está hablando el dueño de la alforja-alfombra:
—Desde luego, no hay manera de resistir al alemán.
¿Con qué vamos a resistir?
¿Con las cuatro armas rotas que nos ha dado el inglés?
Cualquier mañana tendremos encima
sus escuadrillas de aviones.
Y eso no son pájaros que se cacen con escopeta
ni tampoco garduñas para cazar con una trampa…

Frente a Kâzim de Kartal
se yergue con toda su estatura Memet:
descalzo.
Con el fusil al hombro,
las balas en la cartuchera
y un puñal en la mano…

En su estancia en la cárcel, la salud se deterioraba, y en septiembre de 1949 se creó un comité internacional para su liberación, con el apoyo de destacados intelectuales de todo el mundo, iniciado por Tristan Tzara y respaldado por figuras como Yves Montand, Aragón, Picasso, Camus, Sartre, Simone de Beauvoir y Paul Robeson.

El poema «Miro a la tierra, de rodillas» expresa una profunda conexión con la naturaleza y con alguien a quien se le atribuyen cualidades similares al cielo en primavera. El poeta describe cómo ve la hierba, insectos, flores y el cielo, y siente que en todo lo que mira, ve a esa persona. También evoca momentos de fuego en la noche, sintiendo calor y amor por la acción, el pensamiento y la lucha.

Miro a la tierra, de rodillas

 

Miro la hierba
Y el insecto.
Miro el florido instante, tan azul.
Y como tú recuerdas la tierra en primavera,
Te miro en todo lo que miro.
Acostado de espaldas, veo el cielo,
Veo los árboles, las ramas,
Veo volar a las cigüeñas…
Y, como te pareces al cielo en primavera,
Te veo en todo lo que veo.

Hice fuego de noche a campo abierto.
Siento el calor del fuego
Y el del agua,
El de mis ropas, el de mi dinero.
Y, evocada al calor del vivac en la noche,
Te siento en todo lo que siento.
Yo estoy entre los hombres.
Yo los amo.
Yo amo la acción
Y el pensamiento.

Yo amo la lucha
Y, como encarnas todo lo que yo amo luchando,
Te amo en todo lo que amo.
El más bello de los mares
Es aquel que no hemos visto.
La más linda criatura
Todavía no ha nacido.
Nuestros días más hermosos
Aún no los hemos vivido.
Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte
Todavía no lo he dicho.

Le musical-izaron un poema de la niña muerta que habla sobre la destrucción de Hiroshima. Composición musical realizada por Paul Robeson.

El poeta comenzó el 02 de mayo de 1950 una huelga de hambre que contribuyó a sacar de su indiferencia a una parte de la sociedad turca y el 14 de mayo ante el agravamiento de su estado de salud, tuvo que ser ingresado en un hospital. Sus amigos empezaron a temer seriamente por su vida pues el gobierno no tomaba iniciativa. Convocaron a su amigo Abidin Dino para convencerle que abandonara la huelga de hambre, hasta que tomara posesión el nuevo gobierno del Partido Demócrata. Finalmente tras recibir múltiples llamamientos, el 20 de mayo aceptó interrumpirla pero su liberación como muchos temían, no se produjo hasta el 14 de Julio de ese año, cuando la nueva Asamblea Nacional, ahora dominada por el partido demócrata aprobó la amnistía que permitió la salida de la cárcel de 111 comunistas.

Partido Comunista de México *☭ on Twitter: "El 15 de Enero de 1902 nació el gran poeta y comunista turco Nazim Hikmet. "Yo soy comunista Porque no veo una mejor economía en

“EL QUINTO DÍA DE HUELGA DE HAMBRE”

Si no consigo expresar bien, hermanos,
Lo que quiero decirles,
Tendrán que disculparme:
Siento algunos mareos,
me da vueltas un poco la cabeza.
No es el alcohol.
Apenas, es un poquito de hambre.

Hermanos,
Los de Europa, los de Asia, los de América:
Yo no estoy en prisión ni en huelga de hambre.
Me he tendido en el césped, esta noche de mayo,
Y los ojos de ustedes me miran de muy cerca,
lucientes como estrellas,
En tanto que sus manos
son una sola mano estrechando la mía,
como la de mi madre,
como la de mi amada,
como la de mi vida.

Hermanos míos:
Por otra parte, ustedes nunca me abandonaron,
Ni a mí, ni a mi país,
ni tampoco a mi pueblo.
Del mismo modo que los quiero a ustedes,
ustedes quieren a los míos, lo sé.
Gracias, hermanos, gracias.

Hermanos míos:
Yo no tengo la intención de morir.
Si soy asesinado,
Sé que entre ustedes seguiré viviendo:
Yo estaré en los poemas de Aragón
(en su verso que canta la dicha del futuro),
Yo estaré en la paloma de la paz, de Picasso,
Yo estaré en las canciones de Paul Robeson
Y, sobre todo
y lo que es más hermoso:
Yo estaré en la triunfante risa del camarada,
Entre los cargadores portuarios de Marsella.
Para decirles la verdad, hermanos,
Yo soy feliz, feliz a rienda suelta.

Nazim, nunca se doblegó ante la tiranía, no consiguieron acabar con Él, “resistió” y permaneció fiel a las ideas revolucionarias, aun teniendo los brazos atados a la espalda y la espalda pegada al corazón.
En Noviembre de 1950, la segunda conferencia del Congreso Mundial de la Paz, le galardonó con el “Premio de la Paz”, recibió junto con Pablo Picasso, Paul Robeson y Pablo Neruda, que fue el encargado de recogerlo en su nombre, ya que las autoridades turcas no le permitieron acudir a Varsovia; y no solo no le concedieron el pasaporte sino que reabrieron su expediente militar y recibió una orden de alejamiento para incorporarse a un alejado destino.

neruda hikmet

 

Con 50 años de edad, pretendía el Gobierno que se incorporara a las filas, ya que no había cumplido el servicio militar. No hacía mucho tiempo otro escritor de la misma región, había muerto en extrañas circunstancias, tras haber sido llamado a filas en una edad tardía.

Nadie le daba trabajo a Nazim, y muy pocos se atrevían a visitarlo en su casa, vigilada por la policía. Nazim temió ser víctima de una venganza por parte de quienes no se resignaban a saberlo libre, cuando habían dispuesto todo para que se pudriera de por vida en prisión, de modo que comenzó a planteársele el exilio.
En Marzo de 1951 nació su hijo “Mehmet” y menos de 3 meses después huía de su país a bordo de una frágil embarcación.

En 1957 publica: “DURO OFICIO DEL EXILIO”.

TUS MANOS Y LA MENTIRA”

Graves como las piedras,
Tristes como canciones de presidio,
Pesadas y macizas como bestias de carga,
Tus manos se parecen
al rostro endurecido
de los niños hambrientos.

Ágiles, laboriosas como abejas,
Pródigas como ubres desbordantes de leche,
Intrépidas lo mismo que la naturaleza,
Bajo su dura piel, tus manos guardan
la amistad y el afecto.

No está nuestro planeta sostenido
por los cuernos de un buey:
Tus manos lo sostienen…

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Los mantienen a fuerza de mentiras,
Siendo que andan hambrientos,
Faltos de carne y pan,
Y dejan este mundo, al que cargan de frutos,
Sin poder verlos en la mesa propia
ni siquiera una vez.

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Sobre todo los de Asia, los de África,
del medio Oriente, del Cercano Oriente,
los de las tantas islas del Pacífico
y los de mi país,
es decir, mucho más del setenta por ciento
de los hombres del mundo:
Están adormecidos, están viejos,
Siendo listos y jóvenes como lo son sus manos…

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Ustedes, mis hermanos de América o Europa,
Tan alertas y audaces,
A quienes, sin embargo, los aturden
lo mismo que a sus manos,
Y les mienten,
y los hacen marchar…

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Si mienten las antenas de las radios,
Si mienten las enormes rotativas,
Si miente el libro y mienten los afiches,
Si mienten los anuncios de los diarios,
Si mienten las desnudas piernas de las muchachas
en el teatro y en el cine,
Si hasta mienten las canciones de cuna,
Si miente el sueño, si el pecado miente,
Si miente el violinista de la boite,
Si miente el plenilunio
en las noches sin ninguna esperanza,
Si mienten la palabra,
el color y la voz,
Si miente el que te explota,
el que explota tus manos,
Si todo el mundo y todas, todas las cosas mienten,
a excepción de tus manos,
Es para que tus manos siempre sean
dóciles como arcilla,
ciegas como la noche,
idiotas como el perro del pastor,
Y para que jamás se subleven tus manos

Y para que no acabe jamás tanta injusticia
-Ideal del traficante-
Sobre este mundo nuestro,
este mundo mortal
Donde poder vivir
sería lo mejor.

En 1951 se va a la URSS y el poeta fue recibido ahí con todos los honores e inmediatamente fue nombrado ahí como Directivo del Movimiento por la Paz y el Desarme. En 1952 entró a formar parte del órgano Congreso Mundial para la paz que le permitió viajar por varios países, entre ellos Cuba, España, otros. Hoy su poesía sigue siendo prohibida en Turquía, su nombre fue borrado de las antologías de la literatura, es un acto de resistencia. Pero sus poemas son cantados y recordados en las aldeas más apartadas, para escarnio de quienes quisieron acallar su voz.

«NO NOS DEJAN CANTAR…«

No nos dejan cantar,
Ellos
Paul Robeson,
mi canario con las de águila,
mi hermano negro de perlados dientes.
No nos dejan gritar nuestras canciones.
Tienen miedo, Paul Robeson,
tienen miedo del alba, tienen miedo de ver,
de comprender y de palpar.
Tienen miedo de amar,
miedo de amar como Ferhat amó, apasionadamente.

(Seguramente , también vosotros, hermanos negros,
habéis de tener un Ferhat. ¿Cómo le llamas, Robeson?)
Ellos, le tienen miedo a la semilla y a la tierra,
al agua que corre y fertiliza
al recuerdo.
La mano de un amigo que no quiere
descuento, comisión, ni moratoria;
La mano de un amigo
Cálida como un ave,
nunca les estrechó la mano.

Ellos le tienen miedo a la esperanza,
Robeson, miedo a la esperanza.
Tienen miedo, canario mío, con alas de águila,
tienen miedo Robeson, a nuestras canciones…»

La obra de Hikmet, es un ejemplar lúcido de realismo socialista, de dialéctica en verso y naturalmente de honestidad, de sinceridad. Es simple y directo, capaz de expresar con claridad las situaciones más complejas, en sus versos no hay enrevesadas metáforas, ni grandilocuentes, las imágenes no son un mundo en sí mismas separadas del mundo real. Como en todo genio esa universalidad no está reñida con las raíces, con la cultura popular, además sus rimas cambiaron para siempre las formas excesivas del idioma, desarrollando una nueva plástica antes inexistente, pero sobre esa nueva plataforma lírica, sus cánticos populares reciclados, a los que Hikmet transmite toda su fuerte personalidad.

“has de saber morir por los hombres.
Y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es
vivir.”

ACERCA DEL VIVIR

«El vivir no admite bromas.
Has de vivir con toda seriedad,
como una ardilla, por ejemplo;
es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir;
es decir, toda tu tarea se resume en una palabra:
Vivir.
Has de tomar en serio el vivir.
Es decir, hasta tal punto y de tal manera
que aun teniendo los brazos atados a la espalda,
y la espalda pegada al paredón,
o bien llevando grandes gafas
y luciendo bata blanca en un laboratorio,
has de saber morir por los hombres.
Y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es
Vivir.
Es decir:
has de tomar tan en serio el vivir
que a los setenta años, por ejemplo,
si fuera necesario plantarías olivos
sin pensar que algún día serían para tus hijos;
debes hacerlo, amigo, debes hacerlo,
no porque, aunque la temas, no creas en la muerte,
sino porque vivir es tu tarea.

II
Sucede, por ejemplo,
que estamos muy enfermos;
que hemos de soportar una difícil operación;
que cabe la posibilidad
de que no volvemos a levantarnos de la blanca mesa.
Aunque sea imposible no sentir
la tristeza de partir antes de tiempo,
seguiremos riendo con el último chiste,
mirando por la ventana para ver
si el tiempo sigue lluvioso,
esperando con impaciencia
las últimas noticias de prensa.
Sucede, por ejemplo, que estamos en el frente,
por algo, por ejemplo, que vale la pena que se luche.
Nada más comenzar el ataque, al primer movimiento,
Puede caerse cara a tierra, y morir.
Todo esto hemos de aceptarlo con singular valor,
y a pesar de todo, preocuparnos apasionadamente
por esa guerra que puede durar años y años.
Sucede
que estamos en la cárcel.
Sucede
que nos acercamos
a los cincuenta años,
y que falten dieciocho más
para ver abrirse las puertos de hierro.
Sin embargo, hemos de seguir viviendo con los de fuera,
con los hombres, los animales, los conflictos y los vientos,
es decir, con todo el mundo exterior que se halla
tras el muro de nuestros sufrimientos;
es decir: estemos donde estemos
hemos de vivir
como si nunca hubiésemos de morir.

III
Se enfriará este mundo,
una estrella entre las estrellas;
por otra parte una de las más pequeñas del universo,
es decir, una gota brillante en el terciopelo azul,
es decir, este inmenso mundo nuestro.
Se enfriará este mundo un día,
algún día se deslizará
en la ciega tiniebla del infinito
-no como una bola de nieve,
no como una nube muerta-,
como una nuez vacía.
Desde ahora mismo se ha de sufrir por todo esto,
ha de sentirse su tristeza desde ahora,
tanto ha de amarse el mundo en todo instante,
se le ha de amar tan conscientemente
que se pueda decir: He vivido. «

Muere el 03 de Junio de 1963 en Moscú a causa de un infarto.

 

 

 

AUTOBIOGRAFIA

Nací en 1902
no he vuelto nunca a mi ciudad natal
no me gustan los retornos
a los tres años en Alepo era nieto de bajá
a los diecinueve estudiante en la universidad comunista de Moscú
a los cuarenta y nueve otra vez en Moscú invitado por el Comité Central
y desde los catorce años soy poeta

hay hombres que conocen las diferentes clases de hierbas; otros, de peces;
yo, de separaciones
hay hombres que se saben de memoria el nombre de cada estrella;
yo, de nostalgias

he dormido en las cárceles y en los grandes hoteles
he conocido el hambre y también la huelga de hambre y no hay plato
que no haya probado
a los treinta años quisieron ahorcarme
a los cuarenta y ocho quisieron concederme el Premio mundial de la Paz
y me lo concedieron
a los treinta y seis durante medio año sólo pude recorrer cuatro metros
cuadrados de hormigón
a los cincuenta y nueve volé desde Praga a La Habana
en dieciocho horas

no conocí a Lenin pero hice la guardia de honor junto a su féretro en 1924

en 1961 el mausoleo que visito son sus libros

han intentado alejarme de mi partido
pero han fracasado
tampoco he sido aplastado por los ídolos caídos
en 1951 viajé por mar hacia la muerte con un joven camarada
en 1952 con el corazón cascado esperé la muerte durante cuatro meses

estuve locamente celoso de las mujeres a las que amé
no envidié a nadie ni siquiera a Charlot
engañé a mis mujeres
pero nunca hablé mal de mis amigos a sus espaldas

he bebido pero no soy un borracho
tuve la suerte de ganarme siempre el pan con el sudor de mi frente

si mentí fue porque sentí vergüenza ajena
por piedad
pero también he mentido porque sí

he montado en tren en avión y en coche
la mayoría no puede hacerlo
he ido a la ópera
la mayoría no puede ir y ni siquiera sabe que existe
sin embargo desde 1921 no voya muchos de los sitios
donde va la mayoría la mezquita la iglesia la sinagoga
el templo el curandero
pero a veces me gusta que me lean los posos de café

se me ha publicado en treinta o cuarenta lenguas
pero estoy prohibido en Turquía en mi propia lengua

hasta ahora no he tenido cáncer
tampoco es obligatorio
nunca seré primer ministro o algo parecido
tampoco me gustaría serlo
nunca he ido a la guerra
no he descendido a los refugios en medio de la noche
no he recorrido los caminos del exilio bajo el vuelo rasante de los avi0nes

pero me he enamorado ya cerca de los sesenta
camaradas en pocas palabras
hoy en Berlín aunque muerto de nostalgia
puedo decir que he vivido como un hombre
pero los años que me quedan por vivir
y las cosas que puedan sucederme
¿quién lo sabe?

Esta autobiografía fue escrita en Berlín Oriental el 11 de setiembre de 1961

 

SOBRE QUEDARSE SORPRENDIDO

 

Puedo amar,
y tanto,
pide lo que quieras,
mi vida, mis ojos.
Puedo enfurecerme,
mi boca no se llena de espuma,
pero la ira de un camello no es nada al lado de la mía,
solo la ira del camello, no su rencor.
Puedo comprender
muchas veces con mi nariz,
es decir oliendo lo más oscuro lo que está más lejos
y puedo pelear,
por todos y por todo lo que me parece justo, correcto y hermoso,
ni mi edad ni mi porte me lo impiden,
sin embargo hace tiempo que se me olvidó quedarme sorprendido.
La sorpresa me dejó y se fue con sus ojos bien abiertos
y bien jóvenes.
¡Qué lástima!

Tanganica, febrero de 1963
Hotel Maranga

 

 

 

 

Ataol Behramoğlu nacido el 13 de abril de 1942 en Çatalca, Estambul) es uno de los poetas, autores y traductores turcos mas influyentes de la literatura contemporanea. Su obra destaca por la transición de estilos líricos tradicionales a una poesía con un fuerte compromiso social y político.

Perfil Biográfico y Académico
  • Formación: Se graduó en Lengua y Literatura Rusa por la Universidad de Ankara en 1966.
  • Carrera Académica: Es un reconocido profesor de literatura rusa. Ha ejercido en instituciones como la Universidad de Estambul y la Universidad Aydın de Estambul.
  • Exilio y Activismo: Debido a su activismo político y su pertenencia a la Asociación Turca de la Paz, fue arrestado en 1982 y vivió exiliado en Francia hasta 1989.
Trayectoria Literaria
Behramoğlu comenzó bajo la influencia de movimientos como Garip e İkinci Yeni, pero pronto se convirtió en un pilar del realismo socialista en Turquía.
  • Obras Destacadas:
    • Bir Ermeni General (Un general armenio, 1965).
    • Bir Gün Mutlaka (Algún día, sin duda, 1970).
    • Yaşadıklarımdan Öğrendiğim Bir Şey Var (He aprendido algunas cosas de lo que he vivido), uno de sus poemas más icónicos que reflexiona sobre la plenitud de la vida.
  • Traducciones: Es célebre por traducir al turco a grandes maestros rusos como Pushkin, Lermontov y Chéjov.
Reconocimientos
Su labor literaria ha sido premiada internacionalmente, destacando el Premio Lotus otorgado por la Unión de Escritores Afro-Asiáticos en 1982 y el Gran Premio Nacional de Poesía del PEN Club de Turquía en 2003.
Para profundizar en su vasta producción, puedes explorar su catálogo en editoriales como Can Yayınları o consultar análisis detallados en sitios especializados como Vadeversos.
Si te interesa, puedo:
  • Compartirte el texto completo de alguno de sus poemas más famosos en español.
  • Darte más detalles sobre su influencia en la generación de poetas de 1960.
  • Explicar su vínculo con la literatura rusa y cómo afectó su estilo.
  • Ataol Behramoğlu – Wikipedia

    Traducido — Ataol Behramoğlu. Artículo · Hablar. Idioma; Cargando… Descargar PDF; Mirar · Editar. Ataol Behramoğlu (nacido el 13 de abril de 1…

    Wikipedia
  • Ataol Behramoğlu – Wikipedia, la enciclopedia libre
  • Ataol Behramoğlu – Festival Internacional de Poesía de Medellín

    Ataol Behramoğlu. -1942-. Nació en Çatalca, Turquía, en 1942. Es poeta, ensayista, dramaturgo, crítico literario, profesor univers…

    Festival Internacional de Poesía de Medellín
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Le dedica un poema a Estambul que transmiten su amor, nostalgia y una conexion intima y emocional con esta ciudad ubicada a orillas del Bosforo que conecta con Europa y Asia cultural y geograficamente.  Dibuja Estambul sobre su pecho con el pulgar en forma de mariposa,  evocando un sentido de ternura y nostalgia. Refiere a recuerdos de diferentes barrios como Kadiköy, Şişli, Samatya y Sultanahmet, con referencias a elementos característicos de la ciudad como el tranvía y las higueras.

 Estambul

 

Dibujo un Estambul sobre mi pecho
Con el pulgar, en forma de mariposa
Como un niño frente al espejo
Acariciándome el pelo sobre la cara

De Kadiköy evoco inseparable la mar
Un tranvía solitario en Shishli
Rememoro las higueras
De Samatya, quizás de Sultanahmet

Dibujo un Estambul sobre mi pecho
Con mi dedo índice, en forma de mariposa
Casi como un inútil, un tanto abatido
A todo el mundo le gustan mis ojos.

 

 

He aprendido algunas cosas Este poema reflexiona sobre las enseñanzas adquiridas a través de la experiencia de vivir. Destaca la importancia de vivir con intensidad, amar con pasión, conectarse con la naturaleza y aceptar tanto el sufrimiento como la alegría como parte del crecimiento. Invita a explorar, sentir y valorar cada momento, entendiendo que la vida es un regalo y que nuestra existencia está entrelazada con el universo y la energía que nos rodea.

He aprendido algunas cosas

He aprendido algunas cosas de haber vivido tanto:
Si estás vivo, experimenta una esencia con toda su energía
Que tu amada quede extenuada de tanto ser besada
Y tú debes caer rendido después de oler una flor

Una persona puede mirar por horas el cielo
Puede mirar por horas un pájaro, un niño, el mar
Vivir en la tierra es ser parte de ella
Desterrar las raíces que libres no arrancarán

Si te aferras a cualquier cosa, mantente junto a un amigo
Lucha por algo con cada músculo, cuerpo entero, toda tu pasión
Y si te tiendes unas horas en una playa abrasadora
Déjate descansar como una hoja, una piedra, un grano de arena

Para tu plenitud, escucha cada canción maravillosa
Como colmando a todo tu ser de sonido y melodía
Uno debe hundir primero la cabeza en la existencia
Como si uno se zambullera desde un acantilado en un mar esmeralda

Las tierras distantes te atraerán, gente que no conoces
Para leer cada libro, conoce la vida de los otros, estarás ardiendo
No debes reemplazar por nada el encanto de un vaso de agua
Sin importar cuán grande sea la alegría, tu vida se llenará de nostalgia

Debes saber del sufrimiento, honorablemente, con todo tu talante
Porque los dolores, como las alegrías, hacen brotar a una persona
Tu sangre se mezclará en la gran circulación de la energía
Y en tus venas fluirá la sangre fresca interminable de tu vida

He aprendido algunas cosas de haber vivido tanto
Si estás vivo experimenta extensamente, fusión con los ríos, cielos, cosmos
Para lo que llamamos savia somos un regalo entregado a la vida
Y la vida es un regalo concedido a nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que perdí entre las lilas Este poema evoca recuerdos de tardes primaverales llenas de alegría y nostalgia, donde el olor de las lilas y la música de la mandolina crean un ambiente de ensueño. Rememora un amor infantil y eterno, con una mezcla de belleza, pureza y pérdida. La presencia de un barco, un silbato y la soledad revelan una despedida o ausencia, dejando en el poeta un sentido de pérdida entre las lilas, un lugar que ya no puede igualar la belleza y la magia del pasado.

Lo que perdí entre las lilas

¡Oh, aquellas tardes de primavera tan hermosas
llenarse de gozo más allá de los sucesos
día tras día lejos del horizonte como apariencia

El olor riguroso de las lilas en este territorio
Tocaba la mandolina con la locura de la noche
Y tú, mi ninfa de las fábulas de niño
Amor de mis primeros sueños, sempiterno
Qué decoro, purifica tu ensueño

Después del arribo de un barco, un silbato
Un venerable abandono en las calles
Oh, amada y grande soledad
¿Dónde estás?

Hay algo perdido entre las lilas
No tan grácil como las viejas memorias
No habrá lugar tan hermoso ya para rancias apariencias
No, entre los dioses no.

En las tierras de la vasta y antigua Turquía,

las montañas y los mares se entrelazan,

el tiempo y las civilizaciones han dejado su huella,

hititas, griegos, romanos, en su alma se abrazan.

 

 

Turquía, tierra de magia y armonía

cuatro estaciones en un mismo día,

Entre Europa y Asia, su espíritu vuela,

las mezquitas y los templos, revelan el pasado esplendor

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