InicioCEREPOESIAARTE Y CULTURAMOZART DESCIENDE DEL PEDESTAL: El experimento lúdico que reta la cartelera dominicana

MOZART DESCIENDE DEL PEDESTAL: El experimento lúdico que reta la cartelera dominicana

-

En un ecosistema del entretenimiento local frecuentemente secuestrado por el dembow, la bachata y el sonido urbano de rápido consumo, anunciar un espectáculo sobre Wolfgang Amadeus Mozart parece, cuando menos, un acto de temeridad financiera. Sin embargo, lo que Proyes y Edith Smester traen a la Casa San Pablo los próximos 6 y 7 de noviembre no es un solemne recital de frac y corbata de lazo. Es un experimento cultural camuflado de comedia.

 

De la rigidez del conservatorio a la franquicia teatral

El cerebro y cuerpo detrás de «Yo Soy Mozart» es Axel García Stur, un argentino cuya hoja de vida impone respeto —becario del Teatro Colón, Licenciado en Dirección de Orquesta y actual director del Conservatoire Claude Debussy en París—. Cualquiera esperaría de él la arrogancia típica de los puristas del teclado. Pero García Stur hizo una lectura mucho más astuta del mercado: la música clásica se estaba asfixiando en su propio elitismo.

Con suspicacia y evidente picardía, el músico decidió bajarse del pedestal. Al percatarse de que el formato tradicional alejaba a las nuevas generaciones, transformó el rigor académico en un producto escénico de alta rentabilidad y valor pedagógico. No es coincidencia que para darle forma a este híbrido se haya aliado con Eduardo Frigerio, un veterano productor detrás de gigantescas maquinarias de Disney como Violetta y Soy Luna. El resultado es un engranaje perfectamente aceitado que ya supera las 2,000 funciones a nivel global.

¿Qué viene a buscar el genio austriaco al Caribe?

La propuesta promete sacar las notas del papel pautado para convertirlas en un juego interactivo. Durante una hora, el público (estratégicamente enfocado en familias, escuelas y jóvenes) es sometido a un bombardeo de música en vivo, gags teatrales y conceptos rítmicos. La pregunta que flota en el aire es si el público de Santo Domingo, tan acostumbrado a otras lógicas de consumo visual y auditivo, comprará el boleto para interactuar con un pianista disfrazado con peluca empolvada.

La apuesta es alta. Desmitificar a los genios intocables de la historia europea y traducirlos al lenguaje de las pantallas y la inmediatez requiere más que virtuosismo en el piano; exige carisma y un entendimiento agudo de la psicología de masas contemporánea. García Stur parece tener ambos.

El veredicto de la taquilla

Habrá que observar de cerca la respuesta del público en la boletería. Si la jugada resulta exitosa, Yo Soy Mozart no solo representará un triunfo para sus productores, sino un síntoma de que en la República Dominicana hay un nicho latente —y sediento— de opciones culturales que desafíen la monotonía reinante sin caer en la pedantería.

Queda el escenario servido. Mozart ha bajado a las calles, o al menos, al auditorio de la Casa San Pablo. Veremos si la genialidad austriaca, con su barniz argentino, logra afinar el oído caribeño.

rodriguezsluism9@gmail.com  https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,900SuscriptoresSuscribirte

Latest posts