¡El Gran Cierre del Circo: Senado de EE.UU. Descongela el Frío con 60 Votos «Bipartidistas» (¿o Solo Rendición Disimulada?)
Después de 40 días de ayuno presupuestario –el paro gubernamental más largo en la historia yanqui, superando el drama de 2018-2019 como si fuera un reality show de Netflix–, el Senado de Estados Unidos decidió que ya era hora de pagar la cuenta. Poco antes de las 11:00 p.m. hora local (4:00 a.m. GMT, porque nada dice «democracia» como votar de madrugada), lograron los codiciados 60 votos para avanzar un proyecto que desbloquea fondos y reabre el chiringuito federal hasta el 30 de enero de 2026. Pero ojo, que esto no es un abrazo fraternal entre elefantes y burros: es una rendición con sonrisa, donde siete demócratas (más el independiente Angus King, que siempre baila al son de los azules) rompieron filas para salvar el día. ¿Heroísmo? ¿O pánico electoral con aroma a Trump?
El Escenario: 40 Días de Caos, Layoffs y SNAP en Peligro
Imaginemos la escena: agencias federales en modo zombi, 800.000 empleados sin sueldo (algunos hasta despedidos, ¡vaya regalo navideño!), vuelos demorados, parques nacionales convertidos en selvas y el SNAP (el programa de cupones para comida) colgando de un hilo hasta septiembre de 2026. Todo por un desacuerdo eterno sobre subsidios a la salud bajo la ACA (Obamacare), que los republicanos quieren recortar como si fuera un presupuesto de reality TV. El shutdown empezó a finales de septiembre, con los republicanos –bendecidos por el fantasma de Trump en la Casa Blanca– exigiendo tijeras a los créditos fiscales para seguros médicos, mientras los demócratas gritaban «¡Ni un paso atrás!».
Pero anoche, ¡pum! El procedural vote pasa 60-40, rompiendo 14 intentos fallidos previos. El acuerdo, cocinado por las senadoras demócratas Maggie Hassan y Jeanne Shaheen (ambas de New Hampshire, tierra de independientes caprichosos) junto al eterno centrista Angus King (Maine), incluye:
- Pago retroactivo para los funcionarios federales –porque nadie quiere un motín de burócratas en vísperas de Acción de Gracias.
- Reversión de despidos recientes y veto a más recortes masivos.
- Fondos para SNAP hasta el año fiscal 2026, evitando que millones de familias pasen hambre (¡qué humanitario, che!).
- Y un «compromiso» para votar en diciembre sobre los subsidios ACA –o sea, patear la lata caliente para después, como buenos políticos.
En X, el chisme volaba en vivo: cuentas como @ByMonaSalama contaban el tally voto a voto, con los «sí» subiendo de 56 a 60 mientras los republicanos Mike Lee, Ron Johnson y Rick Scott (¡los halcones!) se sumaban al coro. Otros, como @sarcasm_scoop, lo pintaban con ironía: «8 demócratas se unen a 52 republicanos para reabrir el gobierno… ¿bipartidismo o solo cansancio?»
Los Traidores (o Salvadores) Demócratas: ¿Presión Blanca o Supervivencia Política?
Aquí viene la suspicacia, mi gente. Los ocho demócratas que cruzaron la línea –Catherine Cortez Masto (NV), Dick Durbin (IL), John Fetterman (PA), Maggie Hassan (NH), Tim Kaine (VA), Angus King (I-ME), Jacky Rosen (NV) y Jeanne Shaheen (NH)– justificaron su «rebelión» con frases de manual: «Los republicanos no cedían, y este era el único trato en la mesa. Mejor malo conocido que el caos total», dijo uno, mientras otro admitía que «reabrir es la prioridad para pagar a la gente». ¿En serio? ¿O es que con las midterm de 2026 asomando, nadie quiere cargar con el muerto de un shutdown eterno en distritos swing?
Mira la picardía: Fetterman, el progre de Pennsylvania que sobrevivió un derrame y un tiroteo, votando con los GOP. ¿Traición o realpolitik? Y Durbin, el veterano de Illinois, rompiendo filas como si oliera a reelección incierta. King, el independiente que «suele votar demócrata», lo llamó «la apertura de una oportunidad» –¡poético!–, pero en su comunicado suena a alivio puro: «Esto resume el estancamiento y reanuda el pago a los empleados». Mientras, Chuck Schumer y Bernie Sanders montan la guardia: «¡Esto debilita la ACA!», gritan, con Sanders tuiteando fuego contra el «regalo a los corporativos». ¿División interna o teatro para las bases?
Y no olvidemos el elefante naranja: Trump, desde su burbuja, apuntó a Obamacare como el villano, y su sombra se siente en cada voto republicano. ¿Cedieron los demócratas porque el shutdown jugaba a favor de los MAGA, pintando a Biden como el «débil»? En X, @Capemayrocky lo resume con malicia: «Todo lo que había que hacer era llamarlos por su chantaje, y pararon». ¡Ja! Como si los senadores no fueran todos titiriteros del mismo lobby.
El Verdadero Juego: ¿Fin del Drama o Solo Intermedio?
Esto no es el final, queridos: el Senado debe pasar el bill completo (otro 60 votos), y la Cámara de Representantes –con su mayoría republicana caótica– podría armar otro lío. Mercados ya respiran aliviados (¡hola, estabilidad fiscal!), pero el diciembre con ACA promete fuegos artificiales. ¿Veremos más «defectores» demócratas, o Schumer los azota en línea?
En fin, este «bipartidismo» huele a pragmatismo forzado: republicanos ganan tiempo para recortar salud, demócratas salvan cara ante votantes hartos de no cobrar. Pero hey, al menos los guardabosques vuelven a sus puestos antes de que los osos tomen el Capitolio. ¿Próximo acto? Apuesto mi arepa a que Trump tuitea «¡Victoria mía!» antes del amanecer. ¡Sigan el chisme, que la política es mejor que telenovela!
(Fuentes: Político, Reuters, BBC, NYT, CBS, Al Jazeera, TIME, y el caos de X en tiempo real.)
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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