-Redaccion de TeclaLibre 14-6-202
La tarde del pasado jueves, el sector de Piantini en Santo Domingo, ese epicentro de lujo y cotidianidad en el Distrito Nacional, se vio sacudido por una noticia que heló la sangre de quienes siguen el acontecer diario: dos cuerpos, los de Juliza Serrán Guzmán (50) y su hijo Jadin Nael Cornelio (24), fueron hallados sin vida en el apartamento que servía de estadía tras su llegada desde los Estados Unidos.
Lo que debía ser un reencuentro con la tierra caribeña, se convirtió en una escena que hoy ocupa todas las portadas y domina las conversaciones digitales.
Aunque el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) mantiene la cautela institucional, la versión que circula con fuerza —y que ha sido recogida por diversos medios— apunta a una intoxicación por monóxido de carbono.
Para el ojo experto y el ciudadano común, este diagnóstico no es solo una causa técnica; es una alarma silenciosa. El monóxido de carbono, a menudo llamado «el asesino silencioso», es incoloro e inodoro, lo que hace que su presencia sea casi indetectable hasta que es demasiado tarde.
En redes sociales, el ambiente no es de calma. La noticia ha desatado una ola de especulaciones y cuestionamientos, como suele ocurrir en los casos donde la muerte parece acechar en la comodidad de un hogar:
Muchos comentarios apuntan hacia el mantenimiento de las instalaciones. ¿Hubo una falla en el sistema de calefacción, en un calentador de agua de gas o en una planta eléctrica cercana? El debate sobre la supervisión de las torres de lujo se ha encendido.
La gente se pregunta cómo un lugar diseñado para la comodidad puede tornarse mortal en cuestión de horas. La sospecha de una «fuga silenciosa» ha puesto en alerta a residentes de complejos similares.
Existe una presión palpable hacia las autoridades para que el INACIF clarifique si se trató de una negligencia, un accidente fortuito de los equipos o un factor externo.
Desde una perspectiva analítica, este caso pone sobre la mesa un tema pocas veces discutido en los círculos de bienes raíces: la seguridad técnica de las torres de alta gama. A menudo, nos deslumbramos con la fachada, el lobby y la ubicación, pero ¿qué sabemos realmente de la infraestructura invisible de ventilación y gases de combustión?
La tragedia de Juliza y Jadin nos recuerda que, a veces, los peligros no vienen de la calle, sino de los sistemas que mantienen nuestra comodidad diaria.
Nota de TeclaLibre: La muerte de esta madre y su hijo no es solo una estadística. Es un llamado a la revisión urgente y rigurosa de los sistemas de seguridad en las viviendas de alquiler y residencias privadas. Mientras la justicia y los forenses terminan de armar el rompecabezas, queda el luto de una familia que esperaba verlos volver, y la pregunta persistente: ¿Qué falló en la habitación que debió ser su refugio?
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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