-Tren Interoceánico: El «Orgullo» que se descarriló entre sospechas de balasto y amnesia oficial-
Por: Redacción TeclaLibre
La tragedia en Oaxaca no solo dejó 13 ataúdes y casi un centenar de heridos; dejó al desnudo las costuras de un proyecto que se vendió como la joya de la corona del desarrollo sureño. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum recorre hospitales y ofrece cheques de 30 mil pesos, el país se pregunta si lo que falló fue la mecánica o la ética.
El domingo 28 de diciembre, el Tren Interoceánico (Línea Z) no llegó a su destino. A la altura de Nizanda, la locomotora principal decidió que la vía ya no era suficiente y cayó a un talud de 7 metros.
Lo que sigue es el guión habitual: la Secretaría de Marina (Semar) recuperando cuerpos, la Fiscalía General de la República (FGR) abriendo carpetas y el Gobierno Federal activando el «modo control de daños». Pero en las redes y en los pasillos políticos, el ruido es otro.
En TeclaLibre no creemos en las casualidades técnicas cuando hay miles de millones de pesos en juego. Estos son los puntos que queman:
La oposición y figuras como el senador Mario Vázquez ya pusieron el dedo en la llaga. Exigen investigar a los proveedores del balasto (la piedra que sostiene las vías). Se rumorea que el material entregado por empresas vinculadas a personajes cercanos al poder era «defectuoso» o de menor calidad para maximizar ganancias. ¿Se ahorraron en piedra lo que hoy se paga en vidas?
La Prisa Inaugural: La Línea Z fue inaugurada con bombos y platillos en 2023. Sin embargo, apenas una semana antes de este desastre, otra unidad sufrió un percance en Chiapas. ¿Se entregó una obra terminada o un cascarón político para cumplir con el calendario?
Reportes recientes indican que la empresa que opera el tren (bajo mando de la Marina) no cuenta con seguro de pasajeros para 2026 tras declarar desierta la licitación. Si el accidente hubiera ocurrido tres días después, el vacío legal sería un abismo.
La visita de Sheinbaum este lunes 29 fue un ejercicio de sensibilidad política, pero no logró apagar el fuego:
Sheinbaum: «Afrontar, afrontar, afrontar», es su mantra. Prometió indemnizaciones y una revisión exhaustiva con la Marina. Pero las familias en el IMSS de Salina Cruz se quejan: «No hay medicamentos, tenemos que comprarlos nosotros».
La Oposición (PAN/PRI): Han dejado de llamarlo accidente para decirle «negligencia criminal». Piden un peritaje internacional independiente, porque saben que pedirle a la FGR que investigue a la Marina es como pedirle al lobo que cuide el gallinero.
El Factor Salinas Pliego: El magnate no perdió tiempo y acusó directamente de «corrupción» a los hijos del expresidente López Obrador, vinculándolos con la proveeduría de la obra.
El descarrilamiento en Oaxaca es la Línea 12 del Interoceánico. Es el recordatorio de que el hierro y el concreto no entienden de ideologías ni de «otros datos». Si la vía estaba en «perfectas condiciones», como dice el vehículo explorador que pasó antes del tren, ¿por qué la máquina principal se salió?

La «Caja Negra» del tren tiene la verdad técnica, pero la verdad política ya flota en el aire: el sur no solo necesita trenes que caminen, sino obras que no se desmoronen por la ambición de quienes las construyen.
–Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre–
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