-Trump vs. los ‘narcos’ venezolanos: ¿Guerra contra las drogas o maniobra política?-
¡Vaya espectáculo en el Caribe! El presidente Donald Trump ha vuelto a las andadas, anunciando con bombo y platillo en Truth Social que el ejército estadounidense hundió otro bote supuestamente cargado de drogas desde Venezuela. Tres personas a bordo perdieron la vida, y Trump, con su característica fanfarronería, asegura que eran «narcoterroristas confirmados» transportando un arsenal de «narcóticos ilegales» rumbo a Estados Unidos. ¿La prueba? Según él, basta con mirar las «bolsas de cocaína y fentanilo flotando por todo el océano». ¡Qué conveniente!
Hace apenas dos semanas, otro ataque similar dejó 11 muertos en una lancha rápida que, según la Casa Blanca, también venía de Venezuela con intenciones poco santas. Pero, ¿qué está pasando aquí? ¿Es esto realmente una cruzada contra el narcotráfico o una jugada más en el tablero geopolítico de Trump?
En el Despacho Oval, Trump no perdió tiempo en presumir. Dijo que el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, le mostró fotos del ataque, como si fueran trofeos de caza. Cuando le preguntaron por pruebas concretas, el presidente se limitó a decir que las drogas estaban «esparcidas por el océano». ¿En serio, señor presidente? ¿Bolsas de cocaína flotando como boyas en el Caribe? Suena más a guión de Hollywood que a operación militar seria.
Y no es solo Trump quien está subiendo el tono. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, soltó en X una amenaza digna de una película de acción: Estados Unidos «los rastreará, matará y desmantelará sus redes» cuando y donde quiera. ¿Les suena familiar? Es el mismo lenguaje belicoso de la «guerra contra el terrorismo». La Casa Blanca incluso publicó un video del ataque en redes sociales, como si fuera un tráiler de Netflix. ¡Puro espectáculo!
Pero no todos están aplaudiendo. Algunos senadores, tanto demócratas como republicanos, están levantando las cejas. El demócrata Adam Schiff, por ejemplo, está redactando una resolución para frenar lo que llama un posible «abuso de autoridad ejecutiva». Según él, usar el ejército para operaciones policiales es un terreno resbaladizo que podría arrastrar a Estados Unidos a una guerra con Venezuela. «¿Hundiendo botes a diestra y siniestra?», se quejó Schiff. «Eso no es una estrategia, es una provocación».
Grupos de derechos humanos, como Amnistía Internacional, van más lejos. Daphne Eviatar, de su Programa de Seguridad con Derechos Humanos, no se anduvo con rodeos: «Esto puede ser una ejecución extrajudicial, que es asesinato». Sin información clara sobre cómo se llevaron a cabo estos ataques o bajo qué autoridad legal, las críticas llueven. La Casa Blanca, fiel a su estilo, guarda silencio sobre los detalles.
Del otro lado del Caribe, Nicolás Maduro no se quedó callado. En una conferencia de prensa, acusó a Trump de usar la excusa del narcotráfico para «amedrentar» y buscar un «cambio de régimen» en Venezuela. Y no paró ahí. También denunció una operación reciente donde 18 marines estadounidenses abordaron un barco pesquero venezolano. «¿Qué buscaban? ¿Atún? ¿Un kilo de pargo?», ironizó Maduro, sugiriendo que Washington está desesperado por provocar un «incidente militar».
El secretario de Estado, Marco Rubio, no se quedó atrás. En Fox News, reiteró que Maduro no es un presidente legítimo, sino el jefe de un cártel disfrazado de gobierno. Según Rubio, Venezuela es un nido de comunismo que hay que erradicar del hemisferio. Y sobre el primer ataque, donde la lancha supuestamente dio la vuelta antes de ser destruida, Rubio soltó una joya: «No podemos vivir en un mundo donde dan la vuelta y ya no podemos tocarlos». ¿Traducción? Si el bote huye, lo hundimos igual.
Entonces, ¿qué está pasando realmente? ¿Es esto una lucha heroica contra los cárteles o una maniobra para desviar la atención y flexionar músculos en el escenario internacional? Los ataques en aguas internacionales, la falta de transparencia y las acusaciones de Maduro sobre intenciones ocultas levantan más preguntas que respuestas. Y mientras Trump y Rubio insisten en que los cárteles son una «amenaza inmediata», las pruebas concretas brillan por su ausencia.
En TeclaLibre, no nos tragamos el cuento tan fácil. ¿Y tú, qué piensas? ¿Es Trump el justiciero del Caribe o un presidente jugando a la guerra para ganar puntos políticos? Déjanos tu opinión en los comentarios.
-Luis Rodriguez Salcedo, para TeclaLibre-
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