-¡Ay, ay, ay! La «batalla de las gorras» se pone más caliente que un samba en Río durante Carnaval-
En plena reunión ministerial este martes 26 de agosto de 2025, el presidente Lula da Silva y su gabinete entero se calzan unas gorritas azules con el bordado «Brasil es de los brasileños». ¿Casualidad? ¡Ja! Esto es un guiño directo a la gorrita roja de los trumpistas, ese «Make America Great Again» que huele a populismo rancio. Pero aquí, en el trópico, lo hemos tropicalizado: azul como el cielo brasileño, soberano y con un toque de revancha. Lula, astuto como siempre, lo usa para mandar un mensajito: «No somos colonia de nadie, gringo».
Pero vayamos al meollo, porque esta no es solo una moda capilar. Todo arranca de la guerra comercial que Donald Trump –ese señor que cree ser el emperador del universo– desató contra Brasil. ¿Recuerdan? En julio de 2025, el magnate naranja firmó una orden ejecutiva imponiendo aranceles del 50% a la mayoría de los productos brasileños. ¿La excusa? Que el gobierno de Lula está persiguiendo a Jair Bolsonaro en una «caza de brujas» judicial por su presunto golpismo post-elecciones.
Trump, fiel a su estilo de matón de patio escolar, exige que Brasil pare el juicio a Bolsonaro o sufra las consecuencias. ¡Y vaya si las sufrió! Excluyó algunos sectores clave como aviación, energía y jugo de naranja, pero el resto… ¡zas! Tarifazo que duele en el bolsillo de exportadores y consumidores yanquis por igual. Y no contento con eso, revoca la visa del ministro de Justicia brasileño, Ricardo Lewandowski, y sanciona al juez Alexandre de Moraes, ese que tanto molesta a Elon Musk y su pandilla de tuiteros derechistas.
¿Sospechoso, no? Uno no puede evitar oler a conspiración. Trump, que durante su primera presidencia besaba los pies de Bolsonaro –lo llamaba «el Trump tropical»–, ahora usa el poderío económico de EE.UU. como un garrote para defender a su amiguito ultraderechista. ¿Será que hay un pacto secreto entre los bolsonaristas y la Casa Blanca? Miren: el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, un bolsonarista disfrazado de moderado, posó con una gorra MAGA roja tras la asunción de Trump, pero la borró rapidito en julio cuando vio el vendaval venir. ¿Coincidencia? O tal vez un mensajito para los fieles de Jair, que andan procesados por tramas golpistas. Y ahora, con el tarifazo, Tarcísio pierde apoyo entre empresarios que ven sus exportaciones al garete, mientras Lula se pone la gorra azul y sube en las encuestas como espuma de caipirinha.
¡Picardía pura! Lula, ese viejo zorro de la política, transforma la agresión en oportunidad. «El Brasil es de los brasileños», dice, y anuncia su nuevo sello: «Gobierno de Brasil, del lado del pueblo brasileño». Es como si dijera: «Trump, usted actúa como si fuera el emperador del planeta Tierra, pero aquí no mandamos recados por Truth Social». Y los ministros, posando con las gorras en fotos virales en X, convierten el consejo en un desfile de moda soberana. Mientras, los bolsonaristas se revuelven: ¿apoyan a Trump y traicionan a Brasil, o critican al ídolo y fortalecen a Lula? ¡Sinuca de bico total! En las redes, el hashtag #BrasilSoberano vuela, y hasta hay memes de Trump con una gorra verde amarela diciendo «Make Brazil Pay Again».
Pero ojo, queridos lectores de TeclaLibre, no nos dejemos llevar por el show. ¿Y si todo esto es un teatro bien montado? Lula gana popularidad resistiendo al «gringo», su aprobación sube como nunca en meses, y hasta planea paquetes de ayuda para empresas afectadas bajo el nombre «Soberano Brasil». Trump, por su lado, usa a Brasil como chivo expiatorio en su guerra comercial global –ya impuso tarifas a más de 90 países–, pero exime lo que le conviene, como el café que aman los yanquis. ¿Casual? O quizás un plan para debilitar a los BRICS, donde Brasil juega fuerte con China. Sospechoso, ¿eh? Y Bolsonaro, desde su exilio dorado, debe estar frotándose las manos, esperando que el caos judicial se disuelva en aranceles.

Al final, esta «batalla de las gorras» es más que un pique fashion: es soberanía versus imperialismo, con un toque de circo político. Lula devuelve el golpe simbólico, pero ¿durará el boost? Trump no es de rendirse, y Brasil ya pide consultas en la OMC. Mientras, nosotros en TeclaLibre nos ponemos la gorra de la suspicacia: ¿quién gana realmente? ¿El pueblo brasileño o los egos presidenciales? ¡Sigan conectados, que esto huele a más drama! 🇧🇷🧢 vs 🇺🇸🧢
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