-Trump y Putin, cita en Alaska: diplomacia de alto riesgo con aroma a historia-
Por Luis Rodríguez Salcedo para Teclalibre
Washington/Moscú/Kiev – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el próximo 15 de agosto se reunirá con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en Alaska, en lo que promete ser uno de los momentos diplomáticos más observados –y controvertidos– del año.
La Casa Blanca lo presenta como una oportunidad para explorar un alto el fuego en Ucrania, aunque desde ya se desliza que el paquete podría incluir un intercambio territorial, propuesta que ha encendido las alarmas en Kiev y en varias capitales europeas.
“La tan esperada reunión entre mi persona y el presidente Vladímir Putin, de Rusia, se llevará a cabo en el gran estado de Alaska”, escribió Trump en Truth Social, reforzando su habitual estilo de autopromoción.
Que la reunión sea en Alaska no es casualidad. El territorio, comprado por Estados Unidos a Rusia en 1867, ha sido visto durante décadas como un símbolo del tránsito geopolítico del siglo XIX al XXI. El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov lo subrayó: “Rusia y Estados Unidos son vecinos cercanos… parece lógico que crucemos el estrecho de Bering para una cumbre tan importante”.
El Kremlin confirmó el encuentro y dejó entrever que Moscú llega dispuesto a escuchar ofertas, siempre que estas incluyan concesiones “tangibles”.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reaccionó con dureza: “Decisiones sin Ucrania son decisiones contra la paz. No regalaremos ni un metro de nuestra tierra al ocupante”.
Para Kiev, cualquier diálogo bilateral sobre el futuro del conflicto que no incluya a Ucrania es, básicamente, un nuevo Múnich 1938: negociar a expensas de un tercero ausente en la mesa.
En Bruselas, varias voces europeas se sumaron a la crítica. El temor es que Trump busque un acuerdo rápido que le sume puntos políticos internos antes de las elecciones de medio término, sin reparar en las consecuencias estratégicas para el continente.
El encuentro llega después de que Trump diera un ultimátum a Putin para frenar los bombardeos, plazo que vencía justo el día del anuncio. En paralelo, ha impuesto aranceles punitivos a países como India que siguen comprando petróleo ruso, intentando aislar económicamente a Moscú.
Esta táctica de “presión máxima” podría servir como palanca negociadora… o como detonante de un enfriamiento total, si Putin interpreta las medidas como un desafío abierto.
Acuerdo rápido – Trump y Putin anuncian un alto el fuego y un principio de intercambio territorial. Sería visto como un triunfo personal para Trump, pero como una traición en Ucrania y una concesión peligrosa por parte de Europa.
Estancamiento cordial – La reunión se cierra con declaraciones de “progreso” pero sin compromisos concretos, manteniendo abierta la puerta para más rondas.
Fracaso con recrudecimiento – Las posturas se endurecen, Putin intensifica la ofensiva y Trump responde con nuevas sanciones y despliegue militar en Europa del Este.
Alaska 2025: ¿paz o teatro?
La cita revive la tradición de grandes encuentros bilaterales en la Guerra Fría… pero con el agregado de que esta vez uno de los temas sobre la mesa es la redefinición de fronteras en pleno siglo XXI. Lo que salga de Alaska no solo marcará el destino de Ucrania, sino que también podría reconfigurar el equilibrio global.
Mientras tanto, los observadores internacionales estarán atentos a cada gesto, cada palabra y cada guiño. Porque en la geopolítica, lo que no se dice suele ser más revelador que lo que se anuncia.
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