-Bath eleva una plegaria de nombres: 15,500 niños palestinos leídos en voz alta en vigilia histórica-
Por Redacción TeclaLibre
Bath, Inglaterra – Julio 2025
Desde las 7 de la mañana hasta la medianoche, en el corazón de la ciudad inglesa de Bath, ciudadanos y figuras públicas honraron a las víctimas infantiles de Gaza con una lectura conmovedora de sus nombres. Una acción simbólica que se suma al clamor ético contra el olvido.
Un río de nombres fluyó durante diecisiete horas ininterrumpidas en la ciudad de Bath, al suroeste de Inglaterra. Allí, frente a la histórica Abadía, junto a la fuente de Rebecca, ciudadanos anónimos, activistas y figuras públicas se turnaron en segmentos de quince minutos para leer los nombres de más de 15,500 niños palestinos asesinados en Gaza.
El evento, denominado “A Vigil of Grief & Love” (Una vigilia de duelo y amor), fue convocado por el colectivo Through The Cracks, con el respaldo del Ayuntamiento de Bath y comunidades locales de fe, arte y acción social. Fue una jornada de duelo colectivo, pero también de resistencia moral. Como en las páginas más lúcidas de la historia, los actos simples —leer un nombre— se transformaron en desafíos a la deshumanización.
Con el telón de fondo de la Abadía, esa pieza gótica que ha sido refugio espiritual durante siglos, los lectores —sin distinción de credo o nacionalidad— dieron vida a los nombres. Cada voz rompía el silencio con una carga emocional que convertía el acto en una plegaria laica y universal. Joanna Wright y Saskia Heijltjes, concejalas del Partido Verde, estuvieron entre las participantes.
Aunque el número exacto de víctimas infantiles varía según las fuentes (15,500 a 15,618), lo esencial del evento no era la cifra, sino el alma que se rescataba detrás de cada nombre pronunciado. No eran estadísticas. Eran niños. Eran historias. Eran futuros que no fueron.
Este tipo de acción pública se enmarca en una cadena de eventos que han ganado visibilidad en Europa. En mayo pasado, en Londres, la ONG Choose Love organizó una lectura de más de 18 horas de los nombres de los mismos niños frente al Parlamento británico, en la que participaron celebridades, parlamentarios y activistas. Bath, sin embargo, ofreció un gesto más íntimo, más ciudadano, más espiritual. Un eco que, desde una ciudad pequeña, se proyecta hacia el mundo.
En Bath, ciudad con una rica tradición cristiana y multiconfesional, el evento adquirió un matiz especial. Aquí no se trataba de banderas ni ideologías. Era el alma humana frente a la tragedia. Era la conciencia moral superando las fronteras étnicas, religiosas y políticas. La voz de la comunidad sustituyó al estruendo de las bombas. Y esa voz dijo: no olvidamos.
En tiempos donde el anonimato de la muerte masiva parece parte del guion bélico, este tipo de actos representa un antídoto contra la indiferencia. Nombrar es resistir. Nombrar es devolver humanidad. Cada lector, al decir en voz alta «Ahmad», «Fatima», «Youssef», se convertía en puente entre el dolor de allá y la conciencia de acá.
Eventos como este —organizados desde ciudades pequeñas como Bath— demuestran que el activismo no se limita a grandes capitales o plataformas globales. La acción local, profundamente humana y descentralizada, construye una geografía ética del compromiso. Bath no solo leyó nombres: tejió un vínculo con Gaza, con la historia, con la dignidad.
En un mundo saturado de cifras, de titulares veloces y de tragedias despersonalizadas, leer un nombre es un acto de amor. Pero también de rebelión. Bath lo hizo. Y su eco aún vibra.
rodriguezsluism9@gmail.com
https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

