-

Vuelven los desterrados: Haití recibe expulsados mientras RD prepara el muro de contención

Por TeclaLibre

El metal del Boeing tocó la pista de Cabo Haitiano bajo un sol que no perdona. No aterrizó en Puerto Príncipe —las bandas armadas mantienen el control del cielo y la tierra en la capital—, sino en el norte, donde la logística del desastre es un poco más discreta. De la compuerta bajaron los primeros 150. Detrás de ellos vienen, en fila india y por mandato judicial de Washington, más de 300.000 haitianos que hasta ayer tenían un papel legal firmado por el TPS y hoy solo tienen una orden de expulsión.

El fallo de la Corte Suprema estadounidense cayó como una guillotina silenciosa. En los diarios, los portales y las transmisiones en vivo que retumban en los teléfonos a ambos lados de la isla, el diagnóstico es unánime: la economía de remesas que sostiene el respirador artificial de Haití acaba de recibir un corte de energía.

Para la nación del oeste de la isla, el retorno de miles de ciudadanos despojados de su estatus no es una repatriación; es un colapso. Las remesas representan cerca de un tercio del Producto Interno Bruto haitiano. Es el dinero con el que una madre en Les Cayes compra arroz o paga el rescate de un familiar secuestrado.

Sin ingresos en dólares desde Miami, Nueva York o Boston, la masa de retornados no encuentra un país al cual integrarse, sino un territorio fracturado. Sin empleo, sin infraestructura y recibidos con la limosna de unos miles de gourdes en el aeropuerto, los recién llegados se convierten en cantera fresca para el reclutamiento de los grupos criminales que gobiernan las calles.

El insomnio dominicano

A este lado de la verja, en Santo Domingo, las alarmas no suenan: vibran en el piso. La República Dominicana lleva años advirtiendo que no puede asumir el costo social ni la estabilidad de un Estado extinto al otro lado de la frontera.La ecuación es matemática y despiadada.

Si EE. UU. liquida el TPS y cierra sus puertas, la única válvula de escape física que le queda a la desesperación haitiana es cruzar la línea divisoria hacia el este. Para el gobierno dominicano, la llegada de estos primeros vuelos norteamericanos implica:

  • Presión extrema en la frontera: Un aumento inevitable en los intentos de cruce clandestino, desafiando la verja y los patrullajes militares.

  • Saturación de servicios: Mayor carga sobre el sistema de salud pública y los servicios básicos en las provincias fronterizas, que ya operan al límite.

  • Encrucijada política: El endurecimiento del discurso nacional sobre seguridad migratoria frente a la fiscalización y las críticas de los organismos internacionales.

El juego de fichas dominó ha comenzado. Estados Unidos suelta el peso que no quiere llevar, Haití se hunde un metro más en el fango de su propia crisis, y la República Dominicana vuelve a mirar la frontera con la certeza de quien sabe que la marejada le va a romper en los pies.

Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,800SuscriptoresSuscribirte

Latest posts