-«La suerte está echada»: Francisco Javier García agita el avispero morado con miras al 2028-
Por: Redacción TeclaLibre
SANTO DOMINGO. – En un escenario político que aún intenta descifrar su rumbo tras los recientes ciclos electorales, Francisco Javier García, uno de los estrategas más influyentes en la historia reciente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ha decidido romper la inercia. Ante una multitud que abarrotó el bajo techo de la avenida Las Carreras, el dirigente peledeísta proclamó la “irreversibilidad” de sus aspiraciones presidenciales, marcando un hito que promete reconfigurar el tablero de ajedrez interno del partido morado.
El acto, que más allá de la liturgia política convencional se leyó como un desafío directo al statu quo del partido, no dejó espacio a las dudas. García, con la retórica templada por décadas en la primera línea de la estrategia electoral, evocó la célebre máxima de Julio César, “la suerte está echada”, para simbolizar un punto de no retorno. Su mensaje fue cristalino: su proyecto ya no está sujeto a consultas, sino a la voluntad de conquistar la Presidencia en 2028.
Este activismo, que algunos analistas califican de «temprano», no es casual. Surge en un momento donde el PLD se encuentra en un proceso de autoanálisis, buscando desesperadamente salir del abismo electoral en el que se ha visto inmerso.
La irrupción de otras figuras, como la del exministro Gonzalo Castillo —cuya figura arrastra el peso de procesos judiciales pero mantiene una base de lealtades internas—, ha tensado la cuerda. Ante este panorama, la irrupción de García se percibe como un «grito de guerra» para evitar que el PLD se desdibuje. Para el exministro, el poder no se negocia; se conquista con la determinación de quien conoce los engranajes del Estado y los ritmos de la política nacional.
La presencia de una decena de miembros del Comité Político, incluyendo nombres de peso como Sonia Mateo, José Ramón Fadul y Alejandro Montás, envió una señal clara: García no está solo. El respaldo de este bloque sugiere que, al menos en una parte significativa de la cúpula, existe el interés de cerrar filas en torno a una figura que pueda proyectar «orden» y «gestión» frente a la actual administración gubernamental.
No obstante, en las redes sociales y los círculos de opinión, la jugada ha sido recibida con una mezcla de expectativa y cautela. Mientras sus seguidores ven en él al capitán capaz de enderezar el barco, los críticos señalan que la persistencia de figuras del «viejo PLD» podría ser un obstáculo para la necesaria renovación que el electorado dominicano demanda.
La pregunta que ahora retumba en los pasillos de la Casa Nacional del PLD es si este lanzamiento es la medicina que el partido necesita para dinamizarse o si, por el contrario, será una nueva piedra en el camino hacia la unidad. Con otros posibles aspirantes como Francisco Domínguez Brito o Margarita Cedeño observando los movimientos, la carrera por la candidatura del 2028 ha dejado de ser una posibilidad lejana para convertirse en una competencia abierta y sin tregua.
Francisco Javier García ha cruzado su Rubicón particular. En el horizonte, el PLD se prepara para una disputa que definirá no solo quién será el candidato en 2028, sino si el otrora partido hegemónico tiene la capacidad real de volver a ser una opción de poder o si está condenado a seguir perdiendo terreno en la arena pública.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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