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EL DUELO DE LOS ESPECTROS EN COLOMBIA

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Colombia: El duelo de los espectros en la antesala del abismo

Por: Luis Rodriguez Salcedo, en Santo Domingo para TeclaLibre

El termómetro político de Bogotá marca registros de ebullición. Colombia, ese país que suele bailar al ritmo de su propia tragedia y esperanza, se asoma al próximo 21 de junio con la mirada puesta en un choque de trenes que no es solo electoral, sino ontológico. Iván Cepeda, el hombre que ha hecho de la memoria histórica su trinchera, se mide ante Abelardo de la Espriella en una contienda que, más que proyectos de gobierno, parece un ajuste de cuentas con el alma de la nación.

El fenómeno Cepeda: ¿Continuidad o destino?
Iván Cepeda no es un advenedizo. Es, por definición, un hijo de la resistencia. Para sus adeptos, es el estratega de la paz, el hombre que sobrevivió al exterminio de la Unión Patriótica para erigirse en el principal arquitecto de la arquitectura institucional del progresismo actual. Sin embargo, su candidatura es leída por el otro lado de la moneda como el «alfil» necesario para blindar el legado petrista.

El «noti-análisis» detecta aquí el corazón de la batalla: la narrativa del miedo. En los corrillos de la derecha, se ha tejido una estructura de propaganda que busca presentar a Cepeda no como un senador, sino como un elemento de desestabilización. Es la vieja táctica del «enemigo interno», reciclada con tecnología de 2026.

El «Efecto De la Espriella»: El eco del descontento
En la otra esquina, Abelardo de la Espriella no disimula. Su discurso es el de la «mano dura», el retorno al orden, el antídoto —según sus votantes— a lo que consideran el caos progresista. Su campaña ha logrado capitalizar la fatiga del votante ante la inflación y la percepción de inseguridad, convirtiendo cada meme, cada tendencia en redes, en un proyectil contra la casa de Nariño.

La vuelta final: Entre la polarización y el voto en blanco
El tablero está fracturado. El centro político, esa entelequia que alguna vez prometió ser el puente, ha sido engullido por la gravedad de los extremos. Mientras Cepeda apela a la construcción colectiva y la profundización de las reformas, De la Espriella apuesta por la ruptura y el retorno a la autoridad tradicional.

En las calles y en la conversación digital, la pregunta que flota no es quién ganará, sino qué quedará del tejido social después de la jornada. La campaña ha sido, en esencia, una «ucronía» en tiempo real: una lucha por definir si Colombia camina hacia una consolidación de su giro social o si se refugia en el pasado reciente como tabla de salvación.

El veredicto de TeclaLibre
Lo que se juega en Colombia no es menor para el Caribe y la región. Si Cepeda logra movilizar el electorado joven y las periferias, el Pacto Histórico consolidará un modelo de largo aliento. Si, por el contrario, la marea del descontento favorece a De la Espriella, asistiremos a una «reacción» sin precedentes que reconfigurará las alianzas geopolíticas en el continente.

La mesa está servida. El 21 de junio, Colombia no solo elige un nombre; elige si su futuro se escribe con la pluma de la memoria o con la espada de la rectificación.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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