El «runrún» entre Trump, Infantino y una tarjeta roja
En las redacciones y las redes sociales no se habla de otra cosa. El rumor corre como pólvora: Donald Trump habría levantado el teléfono para llamar directamente a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, con un único objetivo: exigir que se le retirara la tarjeta roja a un delantero de la selección de Estados Unidos. Y para añadirle más leña al fuego, el chisme cierra con que «la sanción fue eliminada».
¿Ficción de internet o el reflejo de cómo se maneja el fútbol moderno? Vamos a desmenuzarlo bit a bit.
- El contexto de la «llamada»: No es un secreto para nadie que Donald Trump y Gianni Infantino mantienen una relación bastante cercana y cordial. Con Estados Unidos como coanfitrión de grandes eventos de la FIFA, las reuniones entre ambos mandatarios (el de la política y el del fútbol) han sido frecuentes. De ahí que para el público sea sumamente fácil creer que, ante una crisis deportiva en el «Team USA», una llamada de la Casa Blanca podría arreglarlo todo en los despachos de Zúrich.
- ¿Cómo funciona realmente el reglamento?: Aquí es donde la realidad choca con la narrativa de las redes sociales. En el fútbol organizado por la FIFA, las tarjetas rojas y las sanciones no se quitan por decreto presidencial ni por una llamada de amigos.
Existe un Comité Disciplinario independiente.
Las sanciones solo se revierten si la federación afectada (en este caso la US Soccer) presenta una apelación formal basada en un «error de identidad» del árbitro o una injusticia flagrante demostrable por video.
Este «runrún» tiene todos los ingredientes de una clásica leyenda urbana de internet: mezcla personajes hiper-poderosos, un escenario de alta tensión y la eterna sospecha de que «todo está arreglado» tras bambalinas.
Si bien las agencias de noticias serias y los canales oficiales no registran ninguna intervención directa de Trump para alterar una hoja de arbitraje —algo que provocaría un escándalo institucional mayúsculo en el deporte global—, el mito urbano sobrevive porque a la gente le encanta la narrativa del teléfono rojo. En el terreno de juego, las tarjetas las siguen decidiendo los árbitros y los comités de video, no los presidentes.
Estimado lector de TeclaLibre: haga usted su propio juicio.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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