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ALTAS CORTES SIN ROSTRO DE MUJER EN LA PRESIDENCIA

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-Altas cortes sin rostro de mujer en la presidencia: el techo de cristal que la ley no logra romper-

SANTO DOMINGO — El reclamo es claro y unánime: más mujeres en los máximos tribunales no es solo un asunto de cuotas, es un requisito indispensable para fortalecer la independencia judicial y garantizar una justicia verdaderamente inclusiva.

Esa fue la principal conclusión del panel «La paridad de género en las altas cortes: retos e impacto sustantivo en la administración de justicia», celebrado durante el Primer Encuentro Regional de Magistradas de Altas Cortes de Latinoamérica y el Caribe. El evento, organizado por el Tribunal Constitucional (TC) dominicano y el Instituto O’Neill de la Universidad de Georgetown, reunió a destacadas juezas de Chile, Ecuador y la República Dominicana.

A pesar de los avances normativos en la región, las magistradas coincidieron en que el techo de cristal sigue intacto en las presidencias de los tribunales de mayor rango.

Para la jueza de la Suprema Corte de Justicia dominicana, Nancy Salcedo, el problema es de fondo. Recordó que, en casi dos siglos de historia, ninguna mujer ha presidido dicho tribunal, advirtiendo que las leyes no bastan si no hay un cambio cultural profundo.

Con el característico sello dominicano, la exmagistrada del TSE, Hermenegilda Fondeur Ramírez, apuntó directo a los partidos políticos: “La fiebre no está en la sabana”. Aseguró que las trabas no vienen de las leyes, sino de la falta de oportunidades reales que las parcelas políticas ofrecen a las mujeres.

Desde Chile, Nancy Yáñez Fuenzalida (Tribunal Constitucional) propuso la creación de leyes de paridad efectiva para romper el estancamiento actual. Por su parte, Karla Andrade Quevedo, vicepresidenta de la Corte Constitucional del Ecuador, defendió las cuotas de género como la única vía para contrarrestar una cultura que invisibiliza el liderazgo femenino.

Sonia Díaz Inoa, jueza del TC dominicano, matizó que, aunque el país ha avanzado gracias a sentencias clave que protegen los derechos de las mujeres, la gran asignatura pendiente sigue siendo que una mujer logre presidir una alta corte.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de la jurista colombiana Silvia Serrano, codirectora del Instituto O’Neill, quien dictó una conferencia magistral sobre cómo transitar de la «representación formal» al impacto real.

«Uno de los grandes desafíos sigue siendo una representación diversa… mujeres indígenas, afrodescendientes y con discapacidad siguen siendo minoritarias dentro del grupo de mujeres que acceden al poder».

— Dra. Silvia Serrano

Serrano enfatizó que la paridad es un principio democrático elemental y alertó sobre las «prácticas silenciosas» e informales que siguen frenando el ascenso femenino en la política y la judicatura regional. Al final, el consenso fue absoluto: las cuotas siguen siendo necesarias, pero el objetivo final es derribar las barreras estructurales que aún vigilan las puertas del poder judicial.

Para el periodismo de Tecla Libre, este encuentro no puede quedarse en la simple reseña de un evento oficial o en el aplauso protocolar. Lo que las magistradas pusieron sobre la mesa en Santo Domingo es una verdad incómoda que sacude las estructuras del poder en América Latina: las leyes ya no bastan. Que en casi dos siglos de historia republicana ninguna mujer haya presidido la Suprema Corte de Justicia en la República Dominicana —como bien apuntó la magistrada Salcedo— no es una coincidencia geográfica, es el reflejo de un sistema que prefiere la foto de la inclusión antes que el traspaso real del mando.

Cuando la exmagistrada Fondeur recuerda que «la fiebre no está en la sabana» sino en los partidos políticos, desnuda el verdadero cuello de botella. El problema actual de la paridad en las altas cortes no es la falta de capacidad, de preparación o de marcos jurídicos; es el filtro invisible de las cúpulas políticas y las «prácticas silenciosas» que siguen operando como porteros del poder. Avanzar hacia una justicia inclusiva y diversa —donde también quepan las mujeres indígenas, afrodescendientes y con discapacidad, como reclamó la Dra. Serrano— exigirá mucho más que discursos de género en salones internacionales. Exige, de una vez por todas, la voluntad política de romper los candados machistas que aún custodian las presidencias de los tribunales de mayor rango en nuestra región.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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