InicioCEREPOESIAEDITORIAL: El Laberinto de Ormuz, descordinación en Washington y el ascenso de...

EDITORIAL: El Laberinto de Ormuz, descordinación en Washington y el ascenso de la diplomacia

-

Por: Carlos Márquez  /

El Estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una crisis donde la política exterior estadounidense padece su peor enemigo: la falta de una voz única.

La reciente orden del Congreso de retirar las tropas no es un acto caprichoso; es el resultado de un hartazgo legislativo acumulado ante la inconstitucionalidad de una guerra sin declaración oficial, es el fracaso sistemático en el cumplimiento de objetivos estratégicos y, sobre todo, la asfixiante inconsistencia de la Casa Blanca.

La gestión de Trump se ha caracterizado por un vaivén inentendible; el presidente emite una orden de ataque, para luego rectificar minutos después con un tono opuesto.

Esta volubilidad —reiterada desde antes de la firma electrónica del memorándum de despliegue— ha estado minado la credibilidad de la Casa Blanca ante sus propios aliados y ante el Congreso.

El Legislativo ha dicho «basta», invocando su autoridad para frenar un despliegue que considera una extralimitación ejecutiva, dado que no ha logrado resultados tangibles y agota los recursos de la nación en un callejón sin salida.

En medio de esta incertidumbre, Pakistán ha emergido como el mediador principal.

Mientras Washington divaga en su propio laberinto de mensajes contrapuestos, Islamabad y Gatar han tomado la batuta de las negociaciones técnicas.

Con la presencia de J.D. Vance directamente en el terreno de las negociaciones, se observa un intento de descentralizar la diplomacia, sacándola de la oficina oval para colocarla en manos de quienes, sobre el terreno, deben lidiar con la realidad técnica y no con la retórica de redes sociales.

Pakistán y Gatar, por su posición estratégica y sus lazos diplomáticos, se han posicionado como los únicos actors capaces de garantizar una salida a la muy peligrosa confrontación.

La orden del Congreso, más que un acto de debilidad, es el reconocimiento de que la presencia militar no está logrando los objetivos planteados, un «no-logro» que el Congreso ha decidido cortar de raíz.

Si la Casa Blanca continúa navegando entre memorándums contradictorios y negociaciones técnicas paralelas, el resultado será una pérdida irreparable de influencia.

La historia juzgará a esta administración no por sus amenazas, sino por su incapacidad para alinear su retórica con una estrategia coherente.

El retiro de tropas en Ormuz no debería ser visto como una derrota, debe interpretarse como la oportuna decisión que detiene la  descordinación en Washington, para relievar el ascenso de la diplomacia como un ejercicio forzado de realismo ante la evidente ineficiencia de una política exterior que hace tiempo dejó de ser estrategia para convertirse en improvisación.

Related articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Stay Connected

0SeguidoresSeguir
3,912SeguidoresSeguir
22,900SuscriptoresSuscribirte

Latest posts