InicioCEREPOESIAEDITORIAL: Ojo, con el atolladero estructural que amenaza el sistema financiero
EDITORIAL: Ojo, con el atolladero estructural que amenaza el sistema financiero
Por: Carlos Marquez Cabrera /
Durante más de quince años, el modelo de Capital Privado (Private Equity o PE – fondos de inversión que compran empresas que no cotizan en la bolsa para reestructurarlas y venderlas con ganancias- funcionó como la máquina perfecta de hacer dinero.
El esquema era sencillo, porque consistía en adquirir compañías utilizando deuda muy barata, optimizar sus operaciones y revenderlas tres o cinco años después a un precio mucho mayor.
Sin embargo, el ciclo del crédito barato llegó a su fin cuando los bancos centrales subieron las tasas de interés, dejando la maquinaria completamente congelada.
Hoy en día, la industria global de capital privado acumula un inventario sin precedentes de más de 33 mil empresas atrapadas en cartera, cuyo valor total se estima en 3,8 billones de dólares.
Las compañías están durando más de siete años retenidas por los fondos, rompiendo los ciclos tradicionales de rotación de capital.
El problema de fondo radica en la desconexión de precios. Con el crédito costoso, los compradores no están dispuestos a pagar las valoraciones infladas que figuran en los libros de las firmas gestoras o administradoras de los fondos.

Debo precisar que esas administradoras se conocen como General Partners (GPs). Hecha la precisión, seguimos explicando el embrollo.
Si las actuales administradoras de fondos reconocieran el precio real del mercado de las empresas referidas, obligarían a los GPs a registrar pérdidas, destruyendo la narrativa de alto rendimiento que les permite cobrar jugosas comisiones de gestión.
Por lo que, ante la falta de ventas masivas (exits), éste segmento del sector financiero ha recurrido a maniobras de liquidez sintética.
Y, qué significa liquidez sintetica; significa venderse a sí misma las propiedades, a través de fondos de continuación. Y los fondos de continuación, constituyen una forma de ganar tiempo, para que las administradoras de fondos retengan empresas prometedoras que no se pudieron vender en el plazo habitual de 3 a 5 años, a causa de un mercado desfavorable.
Otra manera de ganar tiempo es, endeudando el valor limpio de las compañías mediante créditos sobre el valor neto de los activos o NAV Loans (Net Asset Value), con el fin unico de simular repartos de dividendos.
En pocas palabras, lo que comenzó como una pausa técnica post-pandemia es hoy un atolladero estructural que amenaza la estabilidad del sistema financiero internacional.