-BUENOS AIRES – LA CITA EN NUEVA YORK, EL CEPO Y LOS FANTASMAS DEL 2027-
-La redacción de TeclaLibre-
Javier Milei no es un político de respuestas prefabricadas, y su paso por el Economic Club de Nueva York lo dejó más que claro. Frente a un auditorio acostumbrado a las formalidades del mercado, el presidente argentino protagonizó un careo intenso con John Micklethwait, editor en jefe de Bloomberg News, que sirvió como radiografía de los desafíos económicos y políticos que enfrenta la administración de La Libertad Avanza de cara al horizonte de 2027.
La recesión, un término que eriza la piel de cualquier oficialismo, fue abordada por Milei con una carcajada y una negativa rotunda. Mientras Bloomberg ponía sobre la mesa una caída del 0,6% del PIB en el segundo trimestre, el presidente redoblaba la apuesta, proyectando expansiones cercanas al 3% para este año y el crucial 2027. En cuanto al empleo, la otra gran preocupación popular, Milei esquivó el bulto del desempleo formal, destacando la creación de 520.000 puestos de trabajo, aunque reconoció su naturaleza informal.
EL «INFIERNO», LOS CONTROLES Y LOS LÍMITES DEL LIBERALISMO
Pero el punto de ebullición llegó al hablar del cepo cambiario. Micklethwait, con un aguijón envuelto en ironía, cuestionó a Milei sobre su compromiso real con el libre mercado, recordándole su admiración por figuras como Reagan y Thatcher. La respuesta fue un recordatorio del terreno minado sobre el que camina el gobierno: el «infierno» heredado. Milei justificó la persistencia de los controles apuntando sus dardos contra una oposición a la que calificó, en su ya clásico estilo, de «simios cavernícolas subnormales». Un indicio claro de que la estabilización económica está atada con alambre a las tensiones políticas.
China, el gigante asiático que Milei criticó duramente en campaña, es ahora el principal socio comercial. El presidente, ante el señalamiento de esta contradicción por parte de Micklethwait, desplegó una pirueta argumentativa: el libre mercado lo hacen los individuos, no el Estado. Una curiosa forma de conciliar su alineamiento irrestricto con Estados Unidos con la innegable dependencia económica de la Argentina hacia Beijing.
Para coronar el intercambio, el tema de las Malvinas. Ante la pregunta sobre el destino de los kelpers si Argentina recuperara la soberanía, Milei corrigió al periodista (reafirmando el término «Malvinas» y no el británico) y aseguró un trato «digno» para los isleños, marcando un contraste con la actitud histórica del Reino Unido, según su visión.
Las risas nerviosas y las respuestas tajantes en Nueva York no son un espectáculo aislado. Son los movimientos de un presidente que se sabe en la cuerda floja, pero que se siente, en sus propias palabras, «tranquilo» de cara a la reelección en 2027. Su apuesta es audaz: mantener el rumbo de un ajuste severo, confiar en que la mayoría no querrá «volver al pasado» y cruzar los dedos para que la macroeconomía, finalmente, comience a derramar sus supuestos beneficios antes de que las urnas vuelvan a abrirse. El peronismo y la oposición, mientras tanto, toman nota desde la barrera, esperando su momento.
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