Quienes perdieron a alguno de los 1.197 seres queridos asesinados siguen intentando procesar el duelo y rendirles tributo en memoriales, como el del festival de música electrónica Nova, donde Hamás lideró la mayor matanza de su incursión en el sur israelí. Mientras que los parientes de los 97 secuestrados que siguen en Gaza denuncian que para el Gobierno de Netanyahu «no son una prioridad», por lo que se mantienen en las calles en reclamo de un acuerdo de liberación y para evitar que caigan en el olvido.
Un año después, familiares de víctimas y rehenes israelíes viven en un 7 de octubre permanente
-

