InicioESTADOS UNIDOSCUANDO EL LENGUAJE Y LA BARBARIE COMPARTIERON PUPITRE

CUANDO EL LENGUAJE Y LA BARBARIE COMPARTIERON PUPITRE

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-Coincidencia de aula que ilustra un abismo irremediable entre dos destinos-

En la escuela estatal Realschule de Linz, a inicios del siglo XX, el azar reunió en las mismas aulas a dos niños nacidos con apenas seis días de diferencia en abril de 1889: Adolf Hitler y Ludwig Wittgenstein. Ambos fueron alumnos de esta escuela, aunque formaban parte de grados distintos: Hitler repetía curso, mientras Wittgenstein, con notable brillantez, fue adelantado.

Existe una fotografía escolar, fechada entre 1900 y 1901, donde se ve claramente a Hitler en la última fila a la derecha; esta imagen ha sido reproducida ampliamente como parte del archivo histórico Wikimedia Commons Wikipedia . Algunos autores, como Kimberley Cornish en The Jew of Linz, sostienen que el niño ubicado en una posición inferior (tercero desde la derecha en la fila anterior) es Wittgenstein, argumentando que un análisis pericial concluyó que “es muy probable” que se trate de él.

Sin embargo, esta afirmación ha sido cuestionada por historiadores y biógrafos. La evidencia disponible indica que Hitler y Wittgenstein coincidieron apenas entre 1903 y 1904, y en distintos grados escolares, lo que hace improbable una convivencia regular o la aparición exacta de Wittgenstein en esa fotografía. Algunas fuentes sugieren que la fotografía original podría ser anterior a la llegada de Wittgenstein a la escuela.

La narrativa que Cornish desarrolla aún va más allá, al vincular el encuentro con Wittgenstein —un joven judío e intelectualmente precoz— con las primeras semillas del antisemitismo de Hitler, incluso evocando al “niño judío” mencionado en Mein Kampf. No obstante, esta conexión está ampliamente disputada y carece de respaldo documental convincente.

Cuando el lenguaje y la barbarie compartieron pupitres(VERSIÓN TECLALIBRE)

En alguna esquina de la austera aula de la Realschule de Linz, hace ya más de un siglo, el destino puso en fila a dos niños de rostros casi idénticos, aunque de destinos radicalmente opuestos. Adolf Hitler, con su uniforme oscuro y su expresión rígida, repetía curso tras un fracaso mientras el otro —Ludwig Wittgenstein—, un talento precoz y dotado para la abstracción, avanzaba con firmeza. Una fotografía captó ese instante compartido, y ha circulado por museos digitales y foros con la leyenda de aquel niño judío que Hitler recordaría años después en su caldo de maldad y manipulación. Para algunos, se trataría de Wittgenstein: “es muy probable”, aseguran peritos. Pero los archivos, la cronología y la lógica son más exigentes: sus huellas en la escuela apenas se superponen, y lo único innegable es que aquel salón fue el escenario accidental de dos senderos que —comenzando paralelos— se bifurcarían en abismos irreconciliables. La imagen, así, se convierte en un signo sombrío: la paradoja de un pensamiento que busca iluminar y una palabra que desató el horror.

Conclusión La fotografía es real y muestra a Hitler en la Realschule de Linz alrededor de 1900—1901.

Que Wittgenstein también aparezca en ella es una hipótesis atractiva pero muy debatida; la evidencia sugiere que él ingresó a la escuela más tarde y en otro nivel académica.

La asociación histórica entre ellos se basa en coincidencias temporales y espaciales, no en una relación confirmada o un conflicto personal documentado.

rodriguezsluism9@gmail.com

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