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Desde el borde del Hudson, poemario de Dagoberto López Coño

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«Desde el borde del Hudson», es el título del poemario de Dagoberto López Coño, cuyo verdadero nombre es Martín Jiménez, nativo de La Pajiza Aldea, Tamboril, República Dominicana, quien ha encontrado en el río Hudson un símbolo de consuelo y alivio, un pañuelo para secar las lágrimas del desarraigo que siente por su tierra natal. Para él, el río no solo representa una vía de comunicación y transporte, sino también un refugio emocional que le permite re-conectar con sus raíces y encontrar paz en medio de la nostalgia y el exilio.

El poema «Sembrado sobre el Hudson el mapa duele adentro» página 73 

Vengo desde Pajiza
desatando recuerdos
de ésa tierra Aldeana

De reciente aparición en octubre del 2025, recoge los poemas que ha sido posible rescatar, once años ha, el 25 de agosto de 2014, el poeta se lamentaba:

«Pensando frente al Hudson/ tan alto de la tierra y tan lejos de mi pueblo».

El 8 de mayo de 2014, hizo el poema «Hacia el Hudson…», en el que expresa una visión muy personal y simbólica del río y la lluvia como seres con alma y poder sanador. Para él, tanto el río como la lluvia no son solo fenómenos naturales, sino personas que le acompañan en su proceso de sanación emocional. La lluvia, en particular, entra en su pecho, olvidándose del tiempo y las huellas del pasado, y se convierte en una presencia que le brinda paz y calma, sanando sus heridas internas. La metáfora de la lluvia soñando entre sus venas y entregándole un «te quiero» refleja una profunda intimidad con la naturaleza, que actúa como una fuerza amorosa y curativa.

Hacia el Hudson …

La lluvia está en la calle
desnuda y sin zapatos
lleva prisa en sus huellas
y entró por mi ventana
Se acurrucó en mi cama
conmigo entre las sabanas
me hizo el amor
tan tenue
tan sereno y volcánico
que me dejó preñado
de goteras y de siembra.

 

La lluvia y el río son para el poeta símbolos de amor, consuelo y renovación. Cuando llueve, se adentra en su alma y le ofrece una especie de amor renovado, que lo preñan de goteras y de siembra, es decir, de nuevas esperanzas y posibilidades. La lluvia, en su visión poética, no solo limpia, sino que también fertiliza su espíritu, dejando en él semillas de paz y de amor, en un proceso constante de regeneración emocional. Así, el poeta encuentra en la lluvia y en el río una fuente inagotable de apoyo y amor, que le permite afrontar sus penas y seguir adelante con esperanza y fe en la vida.

La lluvia sobre el Hudson

La lluvia volvió pronto
y se adentró en mi pecho
Se olvidó de la prisa
las huellas
los zapatos
Se durmió un largo rato
soñando entre mis venas
me suturó las penas
Aliviándome el alma
Me dio paz
Me dio calma
y un palpitar entero
y me dejó un te quiero
que la busca con ansias.

8 de mayo del 2014

El Judson tiene dientes (4 abril 2024)

El río Hudson, tiene una longitud de 507 kilómetros, es una arteria vital que fluye en dirección sur, principalmente a través del estado de Nueva York. Desde sus orígenes en las montañas Catskill, ha sido fundamental para el desarrollo económico y cultural de la región. En su trayecto, se convierte en un estuario que forma la frontera entre Nueva York y Nueva Jersey, sirviendo como una vía natural para el transporte de mercancías como pulpa de madera y acero en el pasado, en la actualidad el rio Hudson es un espacio icónico de recreo para los turistas y en general, en 1997, el presidente Bill Clinton lo designó como uno de los catorce ríos que integran el sistema de ríos del patrimonio estadounidense, resaltando su valor histórico y cultural.

«El río» ejerce una influencia en los poetas, en Jorge Luis Borges: 

El rio es uno solo
Cada hombre es un rio
que fluye hacia el olvido
como el rio hacia el mar.
El tiempo es un rio
que nos arrastra en vilo
y la muerte es el mar
que cierra nuestro curso.
«Somos el río y somos aquel griego
que se mira en el río».

«El río es el camino de mi vida» nos dice Mario Benedetti 

La singular poeta puertorriqueña Julia de Burgos y su emblemático «Río Grande de Loíza», le considera un manantial de vida y sueños, un refugio donde esconderse y encontrar respuestas en el fluir del agua, que lleva consigo la memoria de su infancia y sus anhelos. Su poesía revela la profunda conexión entre el río y su propio ser, una relación de amor, pertenencia y evocación de lo esencial.

 

Para Octavio Paz «Los ríos son los rosarios del tiempo, hileras de cuentas que se deslizan hacia el abismo donde el tiempo muere. Los ríos son el tiempo que se hace agua».

El río Hudson inspira a poetas y artistas a explorar su alma y su historia, transformándose en un símbolo de identidad, nostalgia y creación.

De manera similar, el poeta Héctor Rivera (1957-2005) consideraba que el Hudson es «una larga sabana donde Manhattan deposita sus estériles espermas», metáfora que refleja la fertilidad y el caos de la ciudad que rodea al río, pero también su capacidad de dar vida y nutrir la ciudad en constante movimiento.

Por otro lado, el poeta dominicano Ercides Aguasvivas y su poemario «Hudson otoñal» observa el rio desde la orilla con ‘la magia de los colores, cual sinfonía que conforma una acuarela mágica que lo sumerge en la melancolía, los gansos y las palomas que vuelan sobre su superficie, símbolos de libertad y continuidad en un paisaje que nunca se agota, que permanece eternamente vivo y en flujo.

Estos poetas, cada uno desde su visión y contexto, revelan cómo el río Hudson no solo es un cauce físico, sino un espejo de las emociones humanas, de la historia compartida y de las fantasías que nacen en sus orillas. El Río Grande de Loíza de Burgos, y el Hudson para López, Rivera y Aguasvivas, son símbolos poéticos que conectan la tierra, la memoria y la imaginación, en un eterno fluir de vida, sueños y palabras.

El río Hudson y su papel simbólico en la vida de los inmigrantes dominicanos Dagoberto López Coño y Ercides Aguasvivas refleja cómo los ríos son más que cuerpos de agua. Son fuentes de identidad, memoria y esperanza, que unen diferentes vidas y historias en un mismo flujo, recordándonos la profunda conexión entre la naturaleza, la historia y las emociones humanas.

Sembrado sobre el Hudson el mapa duele adentro

Vengo desde las muecas
donde habitan las dudas
desde la interrogante
donde la sangre piensa
en donde la estatura
conversa con lo humano
y todas las edades
militan en sus voces
Donde el Judson despierta
la suma de lo incierto
y la gaviota es
puta
más allá de la orilla
y es
puta la tormenta
la sed y el arcoíris
cuando la lluvia sueña
en el mapa indecible
de un Caribe que duele
más allá de otros ríos
Vengo desde Pajiza
desatando recuerdos
de ésa tierra Aldeana
de Amparito y Camejo
donde Dótile duerme
más allá del instinto
y el Mongüina descansa
y la patria se aleja
perennizando el tiempo
Desde allí vengo siempre
desde la sed del río
donde el Judson se mira

El 25 de agosto 2014 «El poeta se aferra a las raíces que marcan el retorno»

Al Hudson

El 3 de enero de 2017 «el Judson enseña/ todas sus cicatrices/ y entona un padrenuestro mas alla del Intrépido»

 

 

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