InicioCEREPOESIAARTE Y CULTURAAnatomía de la sangre: poemario de Domingo Acevedo

Anatomía de la sangre: poemario de Domingo Acevedo

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Domingo Acevedo (Mario Alegría),  ‘nació en La Esperilla, junto al camino real en una casita de yagua con piso de tierra…´es un poeta que levanta su voz por los que han soñado con un país libre,  donde impere la justicia social y cuyas vidas han sido malogradas por el despotismo, la intolerancia, la sinrazón.

El poema ‘Hoy la patria’ (página 62) nos confirma:

Hoy la patria se me antoja

un buen lugar

tribuna

desde donde pueda levantarme

de mi silencio

y elevar mi voz

por los que sufren

por los que pasan hambre

por los que mueren todos los días

atrapados tras los barrotes

de la pobreza

 

A veces reflexionamos y creemos que estamos muertos ante la indiferencia de las realidades que lastiman y que merecen nuestra atención. Nuestra generación siente, a veces, que parece que todos hemos muerto por esa misma indiferencia ante las circunstancias del tiempo presente.

El poeta lo expresa en el poema:  ‘Parece que aquí’ (página 38)

todos murieron hace tiempo

solo queda un gran árbol

florecido de cadáveres

suspendidos en el aire. 

Este poemario tiene 141 páginas,  cuenta  con un proemio de José Espinal Marcelo. Tiene siete capítulos:

I: Eco de eternidad,

II. Noche póstuma

III. Rastro de eternidad

IV. A pesar de los pesares.

V. Septiembre de luto azul

VI: Lo in-edita mente efímero y

VII:  La insignificante grandeza.

Vamos a compartir  I: Eco de eternidad, (página 28).

Eco de eternidad que brota de mi voz

tibio reflejo de luciérnagas en la noche 

faro que guía a los fantasmas

perdidos en mi memoria

telaraña que atrapa ángeles caídos

arboles de cenizas

huellas de cíclopes moribundos

centauros que cabalgan en las infinitas

praderas de la utopía

hacia el olvido. 

 

II. Noche póstuma

 

Tronco de árbol perezoso

que crece en el bosque de la nostalgia

raíz de agua luminosa

enredaderas de sombras

noche póstuma

hoguera celestial

enluta la primavera

la sangre de la humanidad

herida por las guerras.

III. Rastro de eternidad

Inicia con el poema ‘Ciguapa dormida en el viento’ dedicado a su madre Consuelo Acevedo, Espejo de luna, La tarde, Una flor en el pecho, dedicado a su hijo Randor, Con alas en la espalda, dedicado a su hijo Guaroa, Manuel, dedicado a su hijo Sergio Emmanuel, Un dia de otoño, Cimarrón herido por el tiempo dedicado a su hermano Felipe Acevedo…

El dolor de la ausencia de su hermano Felipe Acevedo nos conmueve:

‘Cimarrón herido por el tiempo’. 

Que te puedo

yo

decir

hermano

si ya estas muerto

si te has ido silencioso y solitario

a poblar los lejanos recintos del olvido

si nos has dejado aquí

solos

desamparados

tristes en el dolor de tu partida

con las miradas heridas de ausencia

con las manos vacías de ternura

acongojados

arrinconados en la angustia inmensa

de saber que te hemos perdido para siempre

Sansón de ébano

hijo natural del bosque y la lluvia

cimarrón justiciero que tejía con los hilos del rocío

los colores horizontales de los amaneceres

centauro que habita a la sombra de los recuerdos

cazador siempre al acecho de su presa

entre los matorrales achicharrados por la sequía

pescador

dueño de las noches salitreras del Mar Caribe

adormecido al arrullo del canto de los grillos

en tu voz de salitre

el mar aun arremolina estrellas y sueños.

Su hermano es «Centauro», «pescador», «cazador»  definen la personalidad fuerte paciente, valiente y con ansias de libertad. «Sansón de ébano» y «cimarrón justiciero» sugieren resistencia y una identidad indígena o afro-descendiente, resaltando su carácter heroico y su pertenencia a un mundo ancestral.

En su poemario ‘Antología del asombro’ (2019) también dedica un poema con el titulo:

Enrique herido de ausencia

‘sombra que aletea en mi memoria y se hace luz

cuando grito tu nombre

cuando te busco en las habitaciones del olvido

y solo encuentro tristeza

sinsonte de cristal herido bajo la lluvia

relámpago súbito de flores que ilumina la noche

lirio roto junto al camino de la tarde

unicornio que cabalga solitario

por las praderas memorables de la eternidad

canto que duele en la mirada

ausencia que mina la alegría

que enlutece nuestras vidas…

IV. A pesar de los pesares.

Te amo desde la plenitud de mi soledad

 

A Federico García Lorca le dedica este poema:

Ellos mataron tu carne

pero tus palabras en los libros

se hicieron primavera.

 

 

Fausto Aybar, poeta y amigo considera que:  ‘Domingo Acevedo se consolida como una voz de la poética contemporánea dominicana, que resiste y emerge, cual ave fénix, en un mundo a menudo sumergido en las vorágines de la deshumanización’.

https://espejismodelunallena.blogspot.com/2026/03/secuencia-grafica-de-la-puesta-de.html

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