-Lluvia de batazos y tres jonrones seguidos en el Quisqueya frente a los Tigres de Detroit-
La selección dominicana descargó 19 imparables y tres cuadrangulares consecutivos de Juan Soto, Manny Machado y Junior Caminero para vencer 12-4 a los Tigres de Detroit en un electrizante partido de exhibición que encendió el Estadio Quisqueya y envió una advertencia a los rivales del Clásico Mundial de Béisbol.

Santo Domingo
El viejo Estadio Quisqueya Juan Marichal, que ya sobrepasa las siete décadas de historia, volvió a temblar la noche del 3 de marzo. No fue una final, ni un séptimo juego dramático.
Fue un simple partido de exhibición.
Pero cuando la constelación de estrellas dominicanas de Grandes Ligas se reunió en el terreno, el espectáculo adquiere dimensiones épicas.
La selección de República Dominicana derrotó 12-4 a los Tigres de Detroit, descargando 19 imparables en una exhibición ofensiva que convirtió el parque capitalino en una fiesta de batazos.
Más de 11 mil fanáticos presenciaron un juego que parecía sacado de un videojuego: batazos largos, rallies explosivos y un lineup capaz de intimidar a cualquier cuerpo de lanzadores del planeta.
El momento más electrizante llegó en el cuarto episodio. Primero apareció Juan Soto, quien conectó un cuadrangular monumental que levantó a todo el estadio.
Acto seguido, Manny Machado desapareció la pelota, y Junior Caminero completó la trilogía con otro vuelacercas. Tres jonrones consecutivos.
El rugido del Quisqueya se escuchó en toda la capital. Fue el momento en que el juego dejó de ser un fogueo y se convirtió en una declaración de poder ofensivo.
El roster dominicano parece construido con lo mejor del talento latino en las Grandes Ligas. Entre las figuras presentes destacan: Juan Soto, Fernando Tatis Jr., Manny Machado, Julio Rodríguez, Vladimir Guerrero Jr., Ketel Marte, Jeremy Peña, y Junior Caminero.
En la exhibición contra Detroit, varios jugadores tuvieron noches memorables: Junior Caminero bateó 4-4, Fernando Tatis Jr. conectó tres hits y un doble, y Juan Soto impulsó tres carreras.
El resultado fue una ofensiva explosiva que dejó claro que Dominicana llegará al torneo con una de las alineaciones más temidas del planeta.
El Quisqueya, templo del béisbol dominicano, ha visto pasar generaciones de héroes del béisbol dominicano. Pero la noche del 3 de marzo tuvo un sabor especial.
Las estrellas que normalmente iluminan los estadios de Nueva York, San Diego, Seattle o Toronto jugaron juntas frente a su público.
Los celulares en las gradas grababan cada swing. Las redes sociales se llenaban de videos.
Y el estadio vibraba como en una final.
Era apenas un juego de preparación.
Pero ya se sentía el espíritu del Clásico Mundial.
Tras este fogueo, el equipo dominicano viajará a Miami, donde debutará el viernes ante Nicaragua en el inicio del Grupo D del Clásico Mundial de Béisbol.
En ese grupo también figuran rivales de peso como: Venezuela, Países Bajos, Israel
Pero si algo dejó claro la noche del Quisqueya es que la República Dominicana llega al torneo con el bate caliente y la confianza intacta.
En República Dominicana el béisbol no es solo un deporte. Es un ritual colectivo.
Y cuando los mejores peloteros del país se juntan bajo las luces del Quisqueya, el espectáculo se convierte en algo más que un juego.
La exhibición contra Detroit fue apenas el prólogo.
Si esta ofensiva mantiene el ritmo…
el Clásico Mundial podría convertirse en otro capítulo glorioso para la pelota dominicana.
–Luis Rodríguez Salcedo para TeclaLibre-
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