Trump lanza la «coalición de los afectados» mientras el crudo se dispara
El Estrecho de Ormuz no es solo un brazo de mar; es la yugular de la economía global, y ahora mismo está bajo presión máxima. El presidente Donald Trump ha dejado claro que la diplomacia ha quedado en el fondo del mar: o el estrecho se abre por las buenas, o se abre a base de bombazos.
A través de Truth Social, Trump anunció que la estrategia para desbloquear esta vía —por donde pasa el 20% del petróleo mundial— será un esfuerzo multilateral… con un matiz muy estadounidense:
La Coalición: Se espera que países como China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido envíen buques de guerra para escoltar el paso.
El martillo de EE. UU.: Mientras los aliados patrullan, Washington seguirá bombardeando la costa iraní. Trump asegura haber destruido ya el 100% de la capacidad militar de Teherán (aunque admite que un par de drones o una mina «suelta» siguen siendo un dolor de cabeza).
El objetivo: Devolver la seguridad a una ruta que Irán ha jurado mantener cerrada para naves estadounidenses y sus socios.
Si te preguntas por qué tu ticket de la gasolinera da miedo, la respuesta está en este cuello de botella de apenas 33 kilómetros de ancho:
Indicador Impacto actual
Precio del barril Volatilidad extrema: picos de $120 USD.
Gasolina en EE. UU. Subida del 23.5% desde el inicio del conflicto.
Promedio nacional $3.68 USD por galón (y subiendo).
Flujo de crudo 21 millones de barriles diarios en riesgo.
El dato: No es solo petróleo. Una quinta parte del gas natural licuado (GNL) del mundo también pasa por aquí. Si Ormuz se cierra, el mundo se queda a oscuras o paga una fortuna por la luz.
Aunque Trump proclame la victoria militar total, la realidad es más compleja. La escalada que comenzó aquel 12 de junio con la agresión israelí a Teherán ha mutado en una guerra de desgaste.
Irán, incluso «derrotado» según el discurso de la Casa Blanca, mantiene su «arma secreta»: la geografía. Bloquear Ormuz es la carta de suicidio económico que Teherán está dispuesto a jugar, sabiendo que el caos en los precios de la energía es un proyectil que impacta directamente en las urnas de Occidente.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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