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GAZCUE BAJO EL HACHA

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-Gazcue bajo el hacha: El «arboricidio» que no da tregua ante la mirada cómplice-

Santo Domingo. – Gazcue, el pulmón histórico y arquitectónico de la capital, está perdiendo su sombra centenaria. Lo que por décadas fue un refugio de frescor y patrimonio forestal, hoy se desmorona ante el avance de una «modernidad» de concreto que no perdona raíces ni memorias. Las denuncias de talas indiscriminadas de árboles centenarios se multiplican, dejando al descubierto una realidad alarmante: el asalto inmobiliario está ganando la batalla frente a la preservación ambiental.

El modus operandi ya es conocido. Muchas de estas talas se ejecutan bajo el amparo de supuestos «permisos» del Ministerio de Medio Ambiente o el Ayuntamiento, documentos que muchas veces resultan ser un cheque en blanco para el negocio inmobiliario. En otros casos, el hacha cae en días feriados o fines de semana, aprovechando el silencio de la fiscalización para que, cuando llegue el lunes, ya solo queden troncos cortados y aserrín.

No basta con que un constructor exhiba un papel. La comunidad se pregunta: ¿Bajo qué criterio técnico se autoriza derribar un árbol de cien años para facilitar la entrada de una torre de apartamentos? ¿Dónde quedó la mística de la autoridad ambiental para defender el patrimonio que nos pertenece a todos?

¡Ojo avizor, ciudadano!
La pasividad ya no es una opción. Ante la debilidad institucional, la vigilancia ciudadana es la única barrera que queda. La población debe estar en alerta permanente y no permitir que un solo árbol más caiga en el anonimato.

Si ves una tala, actúa: Cuestiona el permiso: Exige ver el documento oficial. Por ley, debe estar visible en la obra.

Documenta el crimen: Toma fotos y videos del personal, la maquinaria y, sobre todo, de las placas de los camiones.

Denuncia en tiempo real: No esperes a que el árbol esté en el suelo. Usa las redes sociales, etiqueta al Ministerio de Medio Ambiente (@ambienterd), a la Alcaldía (@adnsd) y a la Procuraduría de Medio Ambiente.

Si permitimos que Gazcue se convierta en un desierto de asfalto, estaremos hipotecando el microclima y la calidad de vida de las futuras generaciones por el beneficio económico de unos pocos. La ciudad no puede ser un botín. Es hora de que las autoridades entiendan que un permiso no limpia la conciencia de un arboricidio y que el pueblo está mirando.

La tala de árboles centenarios en Gazcue, como una anacahuita de más de 40 metros de altura, representa una grave amenaza para la biodiversidad y el equilibrio ecológico de la región.

¡Ni un árbol menos en Gazcue! La denuncia es nuestra mejor arma.

Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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