Hafez de Shiraz (1315-1390), considerado el más grande poeta persa, es uno de los escritores más admirados de la literatura mundial y uno de los más traducidos en la actualidad. Su nombre completo es Khwaja Shams-ud-Din Muhammed Hafez-e Shiraz; «Hafez» significa «memorizador», ya que memorizó el Corán desde joven y también las obras de otros poetas persas como Sanai, Attar, Rumi, Saadi y Nizami, quienes influyeron en su obra.
Nació en Shiraz, en Irán, en una familia originaria de Fars, fue un hombre culto y probablemente mantuvo conexiones con la corte regional, viviendo como poeta de los monarcas. Como musulmán suní y devoto del sufismo, su poesía combina influencias del Corán, leyendas persas y mitos como el de Shahnameh. Aunque no existe una colección definitiva de sus obras, su diván sigue siendo muy valorado y estudiado.
Hafez fue el poeta más popular de su tiempo y su legado perdura por su visión mística y la belleza de sus composiciones. Su poemas tratan sobre el amor trascendente y la experiencia humana, incluyendo una relación íntima con Dios. Es conocido por su rechazo a reglas rígidas y censuras, y sus alusiones al vino, la embriaguez y el deseo pueden interpretarse también como metáforas del amor divino.
Su mausoleo en Shiraz, rodeado de jardines, atrae a visitantes de todo el mundo, quienes sienten una conexión mística con su obra y su espíritu. La poesía de Hafez continúa siendo un símbolo de la riqueza cultural y espiritual de Irán y del mundo persa.
Primeros años e influencias
La ciudad de Shiraz era famosa por sus universidades, mezquitas, centros sufíes y jardines, que le daban un ambiente sagrado y enriquecedor.
Hafez vivió en una época de conflictos y turbulencias, tras la invasión mongola en el siglo XIII. El sufismo, una corriente mística dentro del islam que busca la unión con lo divino a través de experiencias espirituales, era muy influyente en ese tiempo. Aunque no se sabe exactamente cómo Hafez se introdujo en el sufismo, es probable que, al crecer en Shiraz, que era un centro sufí, absorbiera sus conceptos sin dificultad. Se dice que estudió con el maestro Zayn Attar y que, en su juventud, trabajó como pañero y recadero, incluso intentando una unión espiritual con una mujer de clase alta, Shakh-e Nabat.
Durante sus meditaciones, Hafez tuvo una experiencia mística en la que un ser de luz, interpretado como un ángel, le animó a buscar una relación con Dios, experiencia que influyó profundamente en su poesía.
Hafez, además de ser influenciado por el sufismo, fue moldeado por su papel como poeta de la corte durante las dinastías Inju y Muzafárida. Como poeta de la corte, su función iba más allá del entretenimiento; actuaba como consejero, confidente, músico y animador del gobierno. Su objetivo era inmortalizar a los monarcas mediante versos que ensalzaban sus capacidades y virtudes, en un contexto donde el poeta podía improvisar acompañándose de música y recitando versos en honor al rey, a menudo con connotaciones divinas o amorosas.
Los príncipes, considerados soberanos absolutos y representantes de la gloria divina en la tierra, estaban en el centro de estos poemas, que reflejaban su poder, belleza y misericordia. Hafez sirvió a la corte de Shah Shuja, tras la caída de los Inju, y sus poemas suelen interpretarse como dirigidos a Dios, mostrando la influencia del sufismo en su obra.
La religión del amor y las obras de Hafez se centran en una visión mística y poética que trasciende las reglas y dogmas tradicionales. Sus poemas exaltan el amor divino, el deseo espiritual y la búsqueda de la belleza absoluta, utilizando un simbolismo que puede interpretarse en niveles tanto espirituales como literales, incluyendo el amor romántico y la apreciación de la belleza física.
Hafez aboga por una experiencia espiritual libre de las restricciones humanas, rechazando la hipocresía religiosa y promoviendo una conexión auténtica con lo divino a través del amor del corazón. Sus versos también contienen críticas a la religión institucionalizada y al dogma, defendiendo la búsqueda personal y honesta del amor y la verdad espiritual.
Su poesía emplea imágenes de vino, embriaguez y tabernas, que en la tradición sufí representan la unión mística con Dios más que el consumo literal. La obra de Hafez se interpreta en múltiples niveles —como un poema de amor humano, un símbolo de búsqueda espiritual o una crítica social— lo que contribuye a su profunda influencia y universalidad.
A lo largo de los siglos, su poesía ha sido traducida y re-interpretada por muchos, perdiendo algunos matices en el proceso, pero conservando su espíritu universal de amor, belleza y búsqueda espiritual. La influencia de Hafez trasciende su cultura y tiempo, siendo considerado uno de los poetas más grandes y venerados en la tradición persa y en la poesía mística mundial.
Adjunto dos p

oemas:
Por un rostro gitano
Huye al galope mi corazón por un rostro gitano,
seductor, camaleónico, infiel, criminal nato.
Sacrificados sean, por las rasgadas túnicas de los cara de luna,
mil hábitos de piedad y de abstinencia vestiduras.
La ilusión de tu lunar a la tierra he de llevarme
para que por tu lunar la tierra almizcle derrame.
El ángel, oh escanciadora, qué es el amor no lo alcanza,
pide una copa y en el barro del hombre vino derrama.
Ara eí cuenco a mi sudario, y que al alba del Juicio
el pavor del corazón arranque ese día el vino.
Pobre y cansado a tu umbral he venido, ¡apiádate de mí!,
que no rengo otro apoyo que el que viene de ti.
Ven, que el mensajero de la taberna anoche dijo:
En esta plenitud permanece y no huyas del destino.
Entre Amado y amante, Hafez, no hay ningún velo.
Tú eres tu propio velo, quítate ya de en medio.
¿Qué se hizo?
No hallo en nadie apoyo alguno, ¿qué fue de los amigos?
¿Cuándo acabó la amistad?, de los amigos, ¿qué se hizo?
Se enturbió el agua de vida, ¿dónde está Jezr de pie bendito?
La rosa se ha desangrado, del viento de primavera, ¿qué se hizo?
Más de mil rosas florecieron y no se ha oído un solo trino.
¿Qué fue de los ruiseñores?, de los pájaros, ¿qué se hizo?
Venus no toca su instrumento, ¿es que el laúd en fuego ha ardido?
Nadie desea embriagarse. De aquellos ebrios, ¿qué se hizo?
De la mina de los caballeros, hace mucho ni un granate ha salido.
¿Adonde fue la irradiación del sol?, del intento del viento y de la lluvia, ¿qué se hizo?
Del derecho de amistad no habla nadie, ¿qué se hizo del amigo?
¿Qué fue de los que respetan el derecho?, ¿qué fue de los amigos?
Tierra de enamorados ésta fue, y fue ciudad de los amigos.
¿Cuándo acabó el amor?, de los reyes de amor, ¿qué se hizo?
La bola de la virtud y el éxito han lanzado al centro mismo.
Al campo nadie sale, de los jinetes, ¿qué se hizo?
Calla, Hafez, nadie conoce los misterios divinos.
¿A quién preguntas?, del giro de los tiempos, ¿qué se hizo?

