-Perú en las calles: el grito contra el pasado que no se va-
Lima no duerme, pero sobre todo, no olvida. Este sábado, el centro histórico de la capital peruana se convirtió en un hervidero de memoria y resistencia. Miles de voces, unidas por un hastío que atraviesa generaciones, recorrieron el asfalto para decirle «no» a Keiko Fujimori. Estudiantes, sindicatos, familiares de víctimas de la era del dictador Alberto Fujimori y ciudadanos de a pie se fundieron en un solo lema: «Fujimori nunca más».
La marcha no es solo un desfile de banderas; es el termómetro de una sociedad fracturada que se prepara para el balotaje del próximo 7 de junio. La candidatura de Keiko, que intenta limpiar el apellido de su padre, choca contra la realidad de un electorado que, en un frente común de izquierda y centro, se ha alineado con Roberto Sánchez. La consigna es clara: ni el voto en blanco ni el viciado son opción ante lo que consideran un «pacto mafioso». En Lima, el mensaje es un eco que rebota desde la Plaza San Martín hasta el Palacio de Justicia: la polarización ya no se negocia en los despachos, se disputa en la calle.
Del fervor peruano a la urna colombiana
Lo que ocurre en Perú no es una isla; es el síntoma de una región que, en este cierre de mayo, parece estar escribiendo un capítulo decisivo de su historia política. Mientras el pueblo peruano se moviliza contra los fantasmas de su pasado, este domingo 31 de mayo, Colombia vive su propia hora cero.
Hoy, las urnas en Colombia abren sus puertas para definir el rumbo presidencial 2026-2030. La jornada se perfila como un plebiscito silencioso pero contundente sobre la gestión actual y las reformas sociales que han sacudido al país. Con una oferta electoral variopinta, desde el Pacto Histórico buscando consolidarse, hasta coaliciones de centro y derecha tratando de frenar el avance del proyecto petrista, la democracia colombiana se mide hoy ante el espejo de la incertidumbre.
Al igual que en Perú, donde la sombra del fujimorismo obliga al ciudadano a tomar posición, el colombiano promedio se enfrenta hoy a una elección donde el «voto a conciencia» definirá si el país se vuelca hacia una segunda vuelta el 21 de junio o si, contra todo pronóstico, algún proyecto logra la mayoría necesaria desde hoy. La región observa atenta: los votos de Lima y Bogotá marcan, en este fin de semana, el pulso de un continente que se resiste a la inercia.
¿Crees que los resultados que veamos hoy en Colombia terminarán por profundizar esa polarización que también se vive en las calles de Lima, o estamos ante un nuevo punto de inflexión para la política regional?
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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